domingo, 27 de septiembre de 2009

Sexo y cigarrillos

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Gime mierda, gime... Gime mierda, gime... Cállate... ¿Te gusta así? Si, yo se que te gusta, sobre todo cuando hago esto, o quieres que lo haga más rápido. (nalgadas van y vienen) Si más rápido, más rápido... ¿Sí? quieres más rápido ah, más, más rápido ¿Así (Esa agitación y sudor mezcla del fervor del momento) o más rápido?... Más rápido, mucho más, oh mierda así, dale... Oh... no pares, ya estoy a punto... No, no, no (rasguños frenéticos)... Yo no parare, sólo hasta que no puedas... más... ¿En…ten... diste? (inhalo)... Ah mi amor, estoy a punto... A... puuuun... to. (Trascendemos)

Encendió un cigarro con todo el pelo despeinado y su cara completamente sudada, dándole un tono salvaje y tan excitante. Además con esa mirada lejana y profunda que siempre ponía luego de hacer el amor, me derretía. Era como sí sus reflexiones fueran tan profundas que hasta al más erudito descolocarían. Me intrigaba a tal punto que siempre perseguía permanecer a su lado por horas en caso de que me transmitiera algo. Pero la realidad es otra y tú lo sabes bien, todo el ajetreo de sacarse el preservativo, limpiarse el sexo y bañarse un tanto para luego volver a nuestras oficinas como simples peones de ajedrez olvidándonos de lo inolvidable, o al menos por momentos, acabando lo eterno. Nuestros mundos, nuestro mundo.

Sin embargo esa vez iba a ser distinto. Al momento de pararme, me sostuvo la mano con una fuerza que me transmitió de inmediato un sentimiento de angustia. Su rostro, con una apariencia casi de puta luego de tanto sudor y maquillaje corrido, me decía: Espera, no te vayas por favor. Era el momento, apagó el cigarro en ese cenicero querido, y suspiró. Amor, no sabes la satisfacción que me da estar aquí contigo. Eres el único hombre que me hace vibrar de esta forma, que me llena de sentimientos y que me hace sentir más amada que nunca. Pero luego de hacerlo... (Bajando su mirada, al vacío)

¿Qué me queda?

Viene sólo la soledad: las reflexiones de lo bueno que estuvo en primera instancia, luego los sentimientos de abandono y para rematar esa angustia, esa que crece al saber que no me queda ninguna prueba. Últimamente se ha apoderado de estas noches. Amor, ¿cómo puedo saber qué es real? Es tan maravilloso que solamente me da para pensar que es una fantasía, que quizás algún día despierte y todo fue un coma o algo impensado que se yo. Es como si el cigarro me dijera: Gracias a Dios que no tengo que pensar como tú, que sólo te dedicas a aquello. Lo único que consigues sera siempre darte cuenta que no tienes ni la más remota seguridad o certeza de que tuviste o no realmente sexo, está en tu naturaleza el no saber absolutamente ¡Nada! Para sufrir, para vivir en la ambigüedad, como en el vacío. Piénsalo amor, podemos ser parte de un sueño o de alguna Matrix como la película o no sé, ser todo esto una proyección de mi consciencia siendo tu solamente una imagen falsa de... Ah no sé mi cielo, es sólo que a veces es tan hermoso tenerte a mi lado, pero tan hermoso, que no me lo creo simplemente. Ya mejor no me escuches, ando hablando puras tonteras.

La mire, un tanto confuso al principio, pero al decir esto último, no pude evitar sonreír y sentirme completamente pleno. Mi niña, le dije, no te preocupes yo aquí estaré siempre para besarte y acariciarte para que sepas, aun siendo posiblemente una ficción, que siempre estaré a tu lado... Siempre... ¿Sabes por qué? Porque te amo y eso supera a todo lo confuso. Quizás no sabemos bien en que estamos pero si algo sé, es que nuestro amor deja sin importancia toda otra pregunta, nuestro amor es lo único real en nuestro aparente mundo…

(Sonrió)

Siempre le colocaba rosas rojas a su lado, parecía que le hacían sentir más acompañada, como si viera a otra persona a través de ellas, porque dentro de los repentinos espasmos de la mujer, volteaba su cabeza sonriendo hacia las dulces flores. Sin embargo, de inmediato volvía a su absorto estado. Pobrecita quizás qué se imaginará con ellas, se preguntaba la enfermera al verla tan lejana y abandonada. Se notaba como en otro mundo, se mostraba como ensimismada, observando casi el vacío, como un simple vegetal conectada a miles de tubos.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Aparentemente pobres

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-Disculpe señor, solo quería pedirle un favor muy breve, soy del colegio de aquí al lado y le quería pedir si me podría actuar de pobre. No de eso no se preocupe, aquí le tengo un abrigo viejo y medio roto de mi papá que le quedará idealmente grande. Ve que le queda bien, ahora colóquese este gorro, tiene varios hoyos y fue mordido por mi perro, si supiera como muerde las cosas, pareciera que no fuera de raza incluso. Ya, ahora póngase estos guantes, ¿me quedaron buenos no? los corte con una tijera especial para hacer guantes para indigentes, no se ría que si existen. ya estamos por terminar, sólo faltan sus zapatos, aquí le tengo unas bolsas especiales. Sabe que, mejor sáquese sus mocasines porque igual se notan. Muchas gracias se ha portado muy bien, de verdad que se lo agradezco. Bueno lo único que falta es que le saque unas fotos, si así muy bien. Una cara de pena, si esta excelente. Vamos una más. Genial.-

-¿Y eso lo escribiste tú Matías?-

-O sea, el director. Pero yo le fui agregando más cosas mamá, cuando uno actúa le pueden salir maravillas-

(Aplausos)

¡Felicitaciones, bravo! Hijo actuaste fantástico, sobre todo la parte de tu dialogo con la mamá del personaje, me llenas de orgullo a veces. Oye y eso de que se llamara Matías ¿fue intencional no cierto? Bueno la verdad es que no. Fue del momento si ni siquiera había guión. Fue solamente una improvisación. Si de hecho papá, ese casi monólogo que me mande fue nada más que una desesperación ante el vacío. La nada recorre todo el teatro, todas nuestras vidas. Nadie lo acepta, nadie la quiere. Necesitamos recrear algo distinto, un mundo nuevo de mentiras y de perfectas actuaciones tratando de huir de la triste y ambigua realidad en la que estamos. Después de todo papá, qué prefieres: actuar en una obra maravillosa que te haga sentir completamente vivo o sentarte solo en el palco cuando el telón ya cayó desde un inicio...

Hijo, pareces otra persona diciendo todo eso. Mi pregunta es: ¿Hubo una persona anteriormente?

Cállate, no preguntes huevadas. Dedícate a dar lastima, mira que hoy no nos han dado muchas monedas y con esto ni nos alcanza para una hallulla.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Papeles

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Estaba todo preparado, "luces" estaba listo tras bambalinas para iniciar todo el show. Gritaron su ¡mierda, mierda! y se ubicaron en sus lugares previos. Él, uno de los peores actores del mundo, se preparaba en la escalinata que daba al escenario, para que luego de una breve y dinámica introducción entrara él, en gloria y majestad, encarnando a Matías Valderrama, un joven triste y desesperanzado que buscaba conseguir algún reconocimiento de la gente. La obra estaba muy bien hecha, al pobre nunca le regalaron algo, sus padres no pasaban en la casa, sus hermanos acaparaban toda la atención, nunca tuvo mucho éxito con las mujeres, posteriormente se casa con una mujer normal, obtiene una carrera a duras penas, etc. Matías era el estereotipo de un perdedor cualquiera, siempre buscaba sacar algún premio en los concursos, de literatura, de filosofía, de arte, de historia, etc. pero nunca conseguía tal reconocimiento. Y la trama giraba a tal extremo que el tipo deja de reconocerse como humano. Ya que deja de sentirse querido, y por más que intentaba lograr algo en su vida, ocurría algo que se le cerraban las puertas o lo rechazaban tristemente. Era toda una crítica a la necesidad del amor hoy en día ¿No te parece papá? A mí me encantó la obra ¿papá?

Actorazo

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Se abría el telón. Todos los anhelos de convertirse en un reconocido actor llegaban a definirse. Era su momento hacia el estrellato fugaz necesario. Hace varios días que no comía bien por la obra. Sentía que algo le faltaba, algo había que lo impedía aún para interpretar perfectamente a su personaje, un maniático deshecho que poco a poco se va quedando melancólicamente solo. Un personaje que requería un nivel emocional muy marcado, era una presión enorme, que no quepa duda. Era su oportunidad, al principio le pareció insólito que le hayan asignado el papel protagónico de la obra, pero luego le dio un júbilo extraordinario y comenzó a estudiarlo día y noche. Iniciaba la melodía.

Me ubique en la fila principal, siempre me ha gustado estar al frente de todo, y en esta obra no fue la excepción. Al principio era un tanto fastidiosa te diré, pero a medida que avanzaba la trama fue mejorando. En un minuto llegó un clímax tremendo, cuando la señora del tipo lo abandona sin decir nada. Reaparece el loco y busca angustiosamente a su mujer, que había tomado sus maletas sin dejar ninguna nota ni nada, luego de que desdeñosamente desconfiara de su esposo. El personaje principal, que hasta ese minuto no me había causado mayor gracia, comenzó a tomar una caracterización increíble luego de la escena del teléfono. Ya cansado de destruir toda la casa frente a su soledad llama a su mujer, la cual le dice que lo dejaba por haber sido tan ruin y villano esposo, que no se merecía una mujer como ella. O al menos eso se dio a entender por la cara del tipo, que luego de eso estalló en un llanto amargo y genial donde te juro que se me encresparon los pelos con cada gemido. Después se resuelve todo el conflicto cuando el tipo se despide de esa casa, que siempre atraía soledad, dejándola para siempre abandonada al tiempo, mostrando el nivel de profundidad que a veces las cosas adquieren por tantos sentimientos que uno le impregna.

La función de ayer salió espectacular, definitivamente, espectacular. Sencillamente porque sucedió eso, de no haber pasado quizás hubiera seguido actuando débilmente. Las críticas han sido muy buenas y la prensa quiere puro saber de mí. La verdad es que todo eso no amerita lo sucedido en ningún caso. Lo que ocurrió fue que en plena actuación, al realizar la actuación, en una parte de la obra yo debía llamar a quien sea y dramatizar una escena de abandono. Y quizás como cábala o en un arranque de originalidad de esos impensados, llame a mi novia. Escuche gemidos, fuertes gemidos de la maraca con quizás que hombre y cortó enseguida. Y ahora ella quiere volver conmigo imagínate. Tuve que seguir con la actuación no más pues, que iba a ser. Así que el papel fue preciso, para mala suerte mía claro. ¿Quizás yo también estaré volviendo un tanto loco o no?

jueves, 27 de agosto de 2009

Mascotas

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Hace años que no lo sacaba a pasear, y quizás no se lo merecía todavía pero no sé, me dieron ganas. En una de esas por el día soleado y hermoso que había, su carita de pena, la rara y falsa compasión, no sé la verdad. Incluso puede haber sido un arranque de salir a conocer a otras personas, no sabes cómo atraen a las chicas en la plaza. La cuestión es que lo amarre a la correa –si tiene la posibilidad, sale corriendo velozmente el muy astuto- y salimos a caminar hacia la plaza. Su pelaje ya estaba un poco largo y ya había tomado un hedor casi a perro callejero. Y para peor, lo único que hacía era oler la mierda de otros animales, algo típico en su raza, mi papá me dijo que eran de una raza de sabuesos bastante inteligentes, por lo que era innato en ellos olfatear y olfatear. Continuamente se resistía a avanzar, llegaba a ser tedioso estar esperando que oliera cada centímetro del limitado pasto de las casas. Pero al menos venía escuchando música. Y no me vas a creer pero se puso a olfatear quizás que cosa en un matorral en la casa de un vecino y casi al segundo salió este con una mirada despectiva a vigilarnos. Ya, vámonos de aquí será mejor. Y casi ahorcándolo de la correa lo moví del lugar. Pero resulta que a la siguiente casa una señora en bata salió de la misma manera a mirarnos, a analizar cada movimiento de mí y de mi mascota. Hice un gesto técnico y le dije amablemente: buenos días Doña Juana. No hubo respuesta, sólo una mirada más malintencionada aún. Qué le pasaba a mi barrio hoy por Dios, me preguntaba, haciéndome el indiferente ante sus ojos. Pero ya cuando iba como por la séptima cuadra ya me comencé a preocupar. De la nada salían de sus puertas, la mayoría en bata, otros incluso en toalla de baño a mirarme, solo a observarnos. Y fue aún más increíble cuando de la casa de los Pekineses salió el Claudio, y luego de ver quienes éramos, comenzó a gritarle quizás que cosa a mi animal, a lo que este le respondió de inmediato.

¡No me vengai marcar territorio conchetumadre! Hace rato que te dijimos que no te queremos en el barrio. A lo que yo sólo le pude decir que lamentaba lo de su señora, que la Clara se acercó a mí y que ya era estúpido pelear por tonteras después de ser tan amigos. Pero ya el Claudio no reaccionaba, estaba colérico conmigo e igual lo entendía. Yo hubiera estado igual. Así que nos fuimos a otro lado a pasear. Pero ya el tema era insostenible, casa que íbamos aparecían otros semejantes, amigos míos del barrio, sujetos entrañables que me venían a repudiar mi acto. Me amenazaban desde sus rejas, portones, he incluso desde murallas, donde sólo se dejaban ver su boca gritando a mil voces. Ya era la oveja negra y mi compañero que andaba conmigo, no entendía nada, pobrecito, el no se merecía esto. ¡El hijo de puta que viene por aquí, andate reculiao! Me gritó el guaton Perez. -Ándate a buscarte una mina que sea tuya de verdad, hijo de puta que te andaí culiando a mina que veí pasar- me gruñó el chico Sanchez de la casa de los alemanes. Ya era tanta la humillación que me quería ir. La correa ya me pesaba, quería regresar. Hasta que no faltó el broche de oro. Estábamos ya de vuelta, cuando en la casa de los Pekineses estaba aún el Claudio esperándome. –Mira reculiao te vamo a matarte entendiste culiao, nadie me deja en vergüenza así loco- Y en eso apareció el Pekinés que en unas palabras extrañas se puso a hablar con mi amo.

-Oye disculpa pero tu mascota siempre nos deja el patio lleno de caca- Me dijo el Pekinés de fino pelaje.

-No, no se preocupe si el mío no hace eso, es de fina raza, de los mejores humanos que existen, un francés parisino, que mejor. Y además si llegase a intentarlo, el reto que le mando ni se lo imagina-

Pero al parecer mis argumentos no funcionaron porque sólo esperaba que me fuera con mi hombrecito a otro lado, así que lo tiré de la correa, que ya al parecer le dolía y me fui moviendo la cola. Se notaba triste. Quizás que se dirán entre ellos, ¿tendran consciencia?. Lo que sí, el Claudio se mostró súper rabioso con mi Gaspar, quizás que habrá hecho mi “zoon logon”. De hecho como que todos los hombres del barrio se mostraron bien reacios a mi animalito, son unos salvajes. En todo caso mi Gaspar se mostró como todo un caballero, así que ya venía pensando con que premiarlo.

Saludé al compadre Terrier de la esquina y le fui a dejar el encargo a la señora Lazzy y me vine para la casa. Le di un pedazo de carne y feliz se fue a comer para su casita, aunque aún lo notaba medio triste, quizás estará enamorado de alguna del barrio quién sabe. Ojala que no.


martes, 25 de agosto de 2009

Levedad desmembrada

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Iba saliendo del metro caminando por las lóbregas calles de Santiago cuando de pronto observo la descarada mirada de un sujeto hacía una mujer que iba delante mío en la misma dirección. Esa poca sobriedad de nosotros los hombres. Su cara se detuvo exclusivamente para mirar a la mujer. Yo que estaba a su espalda no le hallaba mayor gracia la verdad. Pero lo raro fue, que posteriormente ocurrió lo mismo con seis hombres, e incluso con unas cuantas mujeres.

Ya me daba ciertas expectativas su delantera, quizás un escote inmoral, o una prenda traslucida o un rostro tan hermoso y seductor que hechizaba a cualquiera. Me barajaba con esas opciones cuando advertí que caminaba por las mismas calles que yo. ¿Sera una nueva vecina? Qué suerte en ese caso, quizás cuando salga a trotar o a saque a mi “beagle” a pasear la logre conocer por la plaza.

Ya me daba cierto recelo el divulgado acoso. Es más, cuando unos escolares babosos le gritaron cosas inentendibles y difusas, casi por instinto, marcando territorio que se yo, les grité que se callarán. A lo que ellos sorprendidos, no se atrevieron a decir algo más. Ya era su defensor, algo merecía o no. Pero ella ni se inmutaba, seguía con sus jeans ajustados caminando como una diva indiferente a sus seguidores.

Ya no resistía más esa inexistencia, debía hacerme presente, hacerla mi presente. Así que aceleré el paso cuando ya estábamos en las calles próximas a mi hogar y le toqué su hombro. Disculpa, sabes que… que…

Al darse vuelta se rebeló todo el secreto, quedando indiscutiblemente mudo. Delantera, poco o nada. Un vestido erótico y transparente, ya lo quisieras. Tan solo su rostro, tal cual, tan solo un rostro desnudo y olvidado. Y para olvidar primero debemos conocer…

Se le venía rompiendo la máscara en el camino, todos sabemos lo rarísimo que es hoy en día ver a alguien sin su respectiva mascara por la calle. Estaba llorando, amargamente, dejando caer tanto lagrimas como trozos del derruido yeso. Al verme, sólo conseguí que aumentara su llanto. Me observó resentida y humillada unos segundos, para luego abofetearme y salir huyendo precipitadamente hacía mi casa. Sacó unas llaves idénticas a las mías y desapareció por el zaguán marcando un surco de viscoso yeso por la calle.

Confuso ante la escena, caminé sin rumbo, sin hogar, sin nada que valiera la pena ahora. Pero debí detener el paso de inmediato. Los pocos peatones del lugar me observaban ocultos tras sus elegantes y aparentes rostros sintéticos, mientras yo veía como mi superficialidad se iba desmembrando, en como el yeso pulverizado se escindía de mi piel.