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domingo, 10 de junio de 2012

Divagaciones desde la viñeta

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¿El sujeto sin darse cuenta terminó encerrándose a si mismo en las estructuras que inventó o siempre lo estuvo sólo que no lo quería notar usando al idealismo como artimaña para negar toda dependencia con lo material y lo mundano o simplemente el hombre quiso y ha querido desde siempre sentirse así de constreñido (así de real) para desde allí volver a desear su libertad (su solipsismo irreal) en una eterna dialéctica sin sentido? Bla, bla, bla...


...

¿Encontraría a la Sociedad? ¿Y si mejor intentamos comprenderla desde lo a-social? Anda a saber tú si terminamos por encontrarnos con ella de chiripazo, en algún café, en alguna plaza, en algún solipsismo. Quizás nunca anduvimos buscándola, quizás nunca lo quisimos hacer, quizás  sabíamos que siempre andábamos para encontrarnos sencillamente. "Así, paradójicamente, el colmo de la soledad conducía al colmo del gregarismo, a la gran ilusión de la compañía ajena, al hombre solo en la sala de los espejos y ecos" (Julio Cortázar). Después de todo, Soledad y Sociedad empiezan y terminan de la misma forma.

lunes, 25 de abril de 2011

Sobre la "ideología" de Centro y la inevitable oxidación de la democracia

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Me gustaría que nos replanteásemos como se estructura la política, en Chile al menos, diferenciándola de inmediato de “lo político” que debiera ser lo que realmente nos importa, el mejoramiento de la calidad de vida de las personas, pero no solamente eso sino también la disminución a la vulnerabilidad de las mismas, pero este es un tema que no quisiera abordar ahora dada la complejidad que implica.
Me gustaría hablar sobre la estructura política que existe hoy por hoy en donde seguimos dividiendo la sala entre la “izquierda”, el “centro” y la “derecha”, concepciones absolutamente anticuadas y que ya no logran ser un reflejo de cómo está la cosa actualmente, sobre todo cuando pensamos la política como una lucha de tendencias que ha sido la idea imperante en los últimos siglos pero que ya se encuentra completamente desgastada, principalmente por lo devaluada y transformada democracia en la que vivimos. Porque cuando hablamos de izquierda ya no tenemos claridad a lo que nos referimos con ese término, se han ido disgregando los partidos en sub partidos cada uno con sus distintas burocracias, que ya hablar de uno y de lo otro es cada vez menos preciso, sólo cuando se habla de propuestas concretas uno puede definir de que bando pertenece pero no existe un discurso articulador y se debe principalmente por la existencia de esta “ideología de Centro” que era de esperarse que surgiera de los sistemas democaticos pero que serán sin duda el factor decisivo en sus caídas. ¿Qué es esta ideología? Un pensamiento mediocre básicamente cuyo único valor defendido es el acuerdo o el contrato, algo propio del mundo empresarial, ya que su única intención es concertar pactos entre un partido y otro para generar treguas o consensos rápidos que permitan el avance de ciertas políticas o tendencias. En una democracia desgastada, los que gobiernan no son los elegidos por las mayorías sino aquellos que hacen creer que generan acuerdos entre una mayoría, esto genera que existan una disociación del Estado con la gente y con los propios partidos. Hoy no se necesita un partido para generar un impacto político sino una línea programática en que por medio de negociaciones inconscientes entre diferentes bandos, se convenza mediocremente a la gente que se está incluyendo y generando unidad ¿Pero a que costo? ¿Realmente se forja unidad o sólo incoherencias que venden más que un discurso consecuente?


Considerar la democracia como una lucha de tendencia, en su sentido más idealista y originario, implica que se diferencien las distintas tendencias a un punto en que se les consideren “contrarias”, de ahí la distinción de la izquierda con la derecha que resulta esperable pero profundamente inconsistente a mi modo de ver las cosas sobre todo porque siguiendo la lógica de la ideología de Centro, la cual carece de contenido alguno, sino que es una ideología basada en sólo un valor, el del acuerdo, con la única pretensión de llegar a la mayor cantidad de gente, se esta generando que las personas ya no logren distinguir las diferencias que existen entre un partido u otro, es así como la DC se funde con RN o podemos ver que para determinadas propuestas los comunistas estrechan mano con gente ligada a la derecha. Esta confusión refuerza la misma tendencia de centro ya que al existir esta nula diferenciación provoca que la gente se guie más por el carisma de los líderes que por los pensamientos que se supone que deberían representar. Esto es sumamente perjudicial si seguimos entendiendo la democracia como tal ya que en tiempos como los nuestros en que se espera que se instaure un sistema libre de votación con inscripción obligatoria genera incentivos a que la gente sencillamente no vote y esa es una realidad que es muy presente y que la gente no nota la magnitud del asunto, basta que averigüen cuanta gente votó el año pasado para darse cuenta que no es sólo alarmante la cifra, sino que demuestra e implica una serie de factores que me hacen temer de lo que pueda suceder más adelante. No en un sentido de que se venga el fin del mundo, pero si en el sentido de que se están generando las instancias para que lideres autoritarios lleguen al poder, por suerte tenemos un congreso “solido”, pero el hecho de que la estructura de la política haya cambiado a esta ideología basada en acuerdos o en pactos hace ya algunas décadas, está sacando a la luz una nueva forma de hacer política, la reconocida forma del díscolo. El hecho de que muchas universidades se estén forjando movimientos que básicamente vienen a reírse de los otros movimientos y de cómo se está haciendo la política demuestran la pérdida de esperanza en la configuración de la democracia actual, en el agotamiento de este imperio del mal llamado “centro” que ha planteado la interrogante por la diferenciación de tendencias que sería lo necesario en estos días, si es que nos ponemos en el supuesto que la democracia es el mejor sistema político hasta ahora. Así como muchas esferas de la sociedad han internalizado la lógica del mercado, la política no se escapó, por ello que de la libre competencia entre ideologías (que ha quedado demostrada que “libre” sería la peor palabra para denominarla) pasamos a un monopolio de las mayorías por este centro, que en su fin de concretar acuerdos renegó justamente el contenido, lo político, para afianzarse en el poder absorbiendo vagamente un poco de las demás tendencias algo sumamente dialéctico y casi marxista o hegeliano si se quisiese.
La defensa clásica del Centro frente a esto es básicamente que los extremos no son buenos para nadie, que el radicalismo de ciertas posturas enceguece a la gente y llevaron a estas a cometer los crímenes de las guerras mundiales o de la dictadura. Bajo ese discurso se ha instaurado la imagen del sube y baja de la política, en que si queremos crecimiento, necesitamos estabilidad, y la única tendencia política que lograría eso en teoría sería esta ideología centrista que se ubicaría al medio supuestamente entre ambas posturas. El gran error de esto es y que refleja lo ineficiente del término "centro", es que la estabilidad no se encuentra en los acuerdos concertados mediante negociaciones, es decir, no porque incluyamos en nuestros ejes programáticos algunas propuestas del contrincante le estaremos dando mayor equilibrio a nuestra propuesta sino que precisamente llenan de incertidumbre e incongruencias a todo el proyecto de determinado candidato o partido. Obtener equilibrio en una democracia, se logra mediante el respeto por la diferenciación política de hecho, el respeto en los resultados democráticos, es decir, de conseguir un triunfo electoral un determinado grupo, la mejor forma en que yo le puedo dar estabilidad al sistema es aceptando la derrota y no copiando o incorporando propuestas del rival, logrando así precisamente la diferenciación necesaria para poder distinguir la rivalidad existente. Pero cuando el fin se prostituye en pos de convencer a las mayorías en base a discursos neutros todo eso se va al carajo, y es lo más probable que suceda en todo los sistemas democráticos ya que al fin al cabo una estructura política sólo viene a solventar la pregunta ¿y a quién le damos el poder y cómo se lo damos? O sea que no viene a ser más que un método, impreciso pero validado aparentemente por la mayoría, de cómo distribuir este poder, entiéndase este como por la facultad de tomar decisiones, entonces es muy esperable que en un sistema democrático en donde todas las tendencias políticas desean instaurar su postura busquen los mejores medios para hacerlo terminando finalmente luego de una hiper-racionalización que inviertan el fin por el medio, llegando a imperar una ideología (que ya queda claro que de ideología tiene bien poco) que más que instaurar una tendencia, busca ganar elecciones siendo el mejor modo para ello el concertar acuerdos entre negociadores. Los invito a reflexionar principalmente, a encasillar las posturas políticas ya no por su aparente “radicalidad”, ya que sólo en la forma en cómo ciertas posturas instauran su pensamiento en la sociedad, por ejemplo con violencia o por votos, podemos definirlas como radicales o no, así hasta el partido más de centro puede ser extremista y autoritario.




La diferenciación debe radicar en su contenido por sobre todo y estos no debiesen por qué ser antagónicos necesariamente, ya que lo político no es más que lo que cada hombre cree ver al alumbrar una misma pared infinita con una vela, el pensamiento; cada persona ve ciertas cosas distintas pero de la misma forma logra ver dichas cosas, por lo que el hombre de centro, aquel que a pesar de que puede iluminar el cuarto, prefiere apagar su vela y escuchar algo a cada uno de los otros para así formarse una idea incoherente y nada de propia. El criterio de lo radical entonces ha sido un invento de la ideología del centro para ocultar la necesaria diferenciación que debiese existir en cada pensamiento político. Por último es importante destacar creo yo que esa diferenciación, no debiese ser entendida en términos confrontacionales, el hecho de que haya existido el comunismo y el liberalismo como exponentes de la guerra fría, como un mundo bipolar es sólo un hecho dado por el azar y no por ello vamos a entender que uno forja al otro y viceversa en términos de contenido. Más sencillamente dicho, el comunismo no defiende la idea de lo comunitario por estar en contra del individualismo del capitalismo sino que son posturas que surgen autónomamente pero que luego muchas veces se les considera como en función de la postura “contraria”, en ese sentido no podemos definir dos polos políticos sino una variedad de interpretaciones en cuanto al contenido de la sociedad que nos hacen creer a veces que el comunismo puede ser muy parecido al tradicionalismo campesino así como al anarquismo con el neo liberalismo de hecho. Es por ello que debemos superar la política anticuada medieval de la izquierda, derecha y centro, en ningún caso para llegar a una democracia oxidada por una ideología de centro mono-política sino, desde nuestra perspectiva, a una multipolítica que respeta las diferencias de contenido y las mantiene firmes frente a las elecciones democráticas.

lunes, 8 de noviembre de 2010

La razón tiende a la contradicción.

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¡Somos libres!
Pero por tiempo limitado.
Qué hacer entonces,si la libertad no me dice que hacer, si la libertad no es más que la obligación a escoger,
¡Razonemos!
Inventemos teorías, morales y éticas, que nos hagan creer ser algo más, que el tiempo no se va acabar, que seguirán girando las manecillas a tiempos remotos y felices, apasionémonos con la idea, la idea nos apasiona, tanto que se vuelve natural, como sabia de árbol, que nos baña, nos mima y nos domina, la idea se hace estructura y la estructura se hace coacción.
¡Rayos ya no somos libres!
Acabemos con lo sagrado, lo más alto, la religión; acabemos con lo calculado, aquel buho con corbata, ese Estado, fiel controlador; acabemos con lo indeterminado, el no-yo, la efímera alteridad que me hace temblar y pensar que puedo errar.
Sacrifiquemos lo no-humano, partamos del supuesto que el hombre produciese algo así,
creamos que matamos corderos, vacas y no-hombres; tan sólo un momento, es imperioso eliminar lo imperioso.

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¡Soy libre!
¡Somos libres!
Pero por tiempo limitado.

lunes, 4 de octubre de 2010

No nos gustan los títulos

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No nos gusta dormirnos, por qué no sabemos si algún día volveremos a despertar.
No nos gusta morir, ya que no conocemos si algún día volveremos a vivir.
No nos gusta integrarnos debido a que no sabemos si retornaremos a ser libres.
No nos gustan las utopías, porque nos alejan de la verdad.
No nos gusta la verdad, porque no quiere existir, porque no sabríamos cómo mantener la pluralidad.
No nos gusta la diversidad, porque de lo contrario no seríamos  tan variados en realidad.
No nos gusta decidirnos, no tenemos en base a qué ni mucho menos un por qué.
No nos gusta el contrato, ya que nunca a la letra chica leímos .
No nos gusta lo universal, pues desconocemos algo que sea mayor que la particularidad.
No nos gusta Dios, pero a la vez le pedimos que exista.
No nos gusta ser masa, nos sofocamos todos juntos.
No nos gusta vivir solos, no sentiríamos algo de opresión.
Nos nos gusta la contradicción, sí el absurdo.
No nos gusta la mansedumbre, tampoco el solipsismo.
No nos gusta el bien ni tampoco el mal.
No nos molesta la muerte, tampoco el vivir.
No deseamos realidad tal cual como no anhelamos soñar.
No nos gusta el dúo, queremos multiplicidad, al menos una tercera oportunidad.
No nos gusta hablar bajo un "nosotros" cuando sé que es mentira.
No nos gusta el gusto, porque es la cuna de nuestro pesar.
No nos gusta pensar, pensamos para no pensar más. 

viernes, 13 de agosto de 2010

Positivistas asquerosos

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Si Marx tuviese razón, tendremos armas por manos y sillas por pies.
Tendremos frías palabras en un mundo de gélidos sentimientos.
Seremos amantes del Smog y compartiremos con Soledad la cama,
Seremos embusteros frente a una sociedad de desconocidas reglas escritas.
Tendremos mecanismos , quién sabe para qué pero mecanismos.
La Histeria sera algo natural de la historia.
No necesitaremos sentido, esa cuestión es de hoy,
No tendremos corazón, las eficiencias se miden por la razón,
No hará falta la razón, lo relevante es la coacción. "Nuestra" Coacción.
Si Darwin tuviese la verdad, toda evolución no sería más que mera adaptación.
¿Mejor? Según quién me pregunto yo.

sábado, 19 de junio de 2010

La realidad dual que constituye una realidad social

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En el texto pasado hablamos sobre la dialéctica de los solipsistas y dejamos la pregunta en el tintero sobre el otro. Planteamos que tanto el Estado como Dios, entendidos como construcciones sociales y no como lo que pretenden significar vienen a ser el resultado de la comunicación entre solipsistas. Pero que sucede con el propio solipsista que ve a otro solipsista. Una gran interrogante que no me ha dejado de rondar, sobre todo al ver las atrocidades "inhumanas" de los humanos como las feroces matanzas y exterminios provocados precisamente por humanos "inhumanos" que con gran ironía nos decía Spaemann. ¿Por qué el afán de conquistarlo todo? preguntaba una amiga en clases, constatamos el hecho de que así lo desea constantemente incluso con el "otro" (de ahora en adelante cada vez que se escriba entre comillas se entenderá no por el solipsista físico y material sino al concepto que existe previo a él puramente formal e ideal tan infinitamente indeterminable he intotalizable como decía Levinas) Muchas pensadores (que ya van quedando pocos al parecer) han llegado a plantear que simplemente no vieron al otro, o que en su intento de verlo decidieron matarlo como intento de autoreconocerse en ellos o simplemente que el otro se manifiesta como un enemigo en potencia o peor aún, que esta en nuestra naturaleza ser conflictivos y querer dominar todo. Querer. 
Anteriormente hablamos de que aquella naturaleza que algunos con mucha autoridad osan definir o al menos en el ser humano es de un carácter ininteligible y que por lo tanto esa tesis la descartamos de lleno. No por un tema de que no sea posible, quizás nuestra naturaleza, nuestra ontogenesis, nuestro manual de instrucciones (tal cual como llega una lavadora a una casa) sea el de matarnos entre todos sobreviviendo los más aptos o el super-hombre de Nietzche pero verdaderamente no podemos estar nunca en la certeza de esto. Porque el hombre no se "creo" a sí mismo, es decir, no conoce de donde viene y con esto no me refiero a la respuesta que podrían dar de que venimos del mono y todas unas teorías de evolución que no responde al "de donde venimos" sino al "como llegamos hasta acá". Si se fijan, en la primera proposición se habla de un momento último y a la vez primario a todo y en la segunda habla de una situación anterior de una ya existente, desde la cual se intenta conocer a su antecesora pero aquello es imposible, porque no siempre hubo lenguaje. ¿Qué es lo que hace surgir al lenguaje y a la conciencia? Gran pregunta que se nos manifiesta de la misma manera que el "otro" de Levinas, como un deseo insatisfecho pero que se va multiplicando cada vez más a medida que más nos preguntamos. Esa naturaleza ininteligible tendrá que ver algo con con la pregunta que planteamos al principio ya que si sacamos al propio solipsista nato físico o sujeto de la propia idea o de la estructura o creación social que constituye su contorno (diferenciado de su entorno) en cierto grado independiente de él, entonces nos encontramos con la pura linea, pero no entendida como limite, sino como la silueta de ese alguien, aquella máscara que se nos muestra desde los ojos de otro solipsista. Y esa silueta o contorno resulta ser también de un carácter completamente ininteligible, resulta ser la idea de un "otro" indeterminable e infinito que sólo un yo existo es decir, desde otro solipsista, se puede crear. Me explico mejor, la verdadera significación del caracter "otro" sólo se la da un yo que se reconoce diferente de ese otro, de lo contrario, no existiría un otro sino puramente partes de un yo. El solipsista nato, o sea, aquel más básico y primario a toda persona se constituye al entender o al menos considerar la certeza del pensar (yo existo) como verdadera y eso definitivamente es algo natural y con esto no me refiero a alguna intencionalidad o sino errado que provendría de la naturaleza sino que es una condición con la que todos nos encontrados, incluso aquellos que pierden la memoria, sólo estoy manifestando tal hecho; ahora qué sentido tendrá nuevamente nos entrampa en la aporía de lo ininteligible. Entonces ¿hemos vuelto a caer en la pregunta que nos haciamos sobre el origen de la conciencia y el lenguaje? Claramente que esta pregunta es, como decíamos anteriormente, del mismo carácter que la pregunta por ese yo que aunque parezca absurdo, sin tener comunicación ni tampoco una conciencia, digamos histórica, de sí puede plantear la certeza del pensar del "yo existo" y por esto que le llamo solipsista, no por el hecho de que considere al mundo entero como una invención del yo, sino como aquel que la única certeza inicial o experiencia original que algunos le llaman es simplemente decir (sin decirlo obvio) yo y todo lo demás me parece dudoso o caotico, y justamente esto se debe a que en esta situación hipotética del comienzo, el hombre se encuentra sólo frente a la naturaleza ininteligible, incluyendo en ella a cualquier otro hombre que se le aparezca. Todo eso ajeno a su yo le da la posibilidad de la diferencia, de darse cuenta que no es controla por su yo sino que por "otros", por un Dios, por algún espíritu o algún Estado, o cualquier creación que se le quiera dar. Es decir, es con la posibilidad de distinguir la diferencia del yo (que no implica que sea conciente de ello) del no yo o de ese alter-ego cuando la comunicación y la conciencia nacen. Podrán decir que nuevamente me contradigo al tratar de dar uan respuesta a lo que antes consideraba ininteligible, pero aquí no estamos dando cátedra de como surge esa posibilidad de distinción sólo estamos tratando de plantear que es una condición necesaria para que surjan tanto la comunicación como la conciencia. Y podrá parecer completamente atrasada esta teoría, como un subjetivismo exacerbado y escéptico pero no es lo que se pretende, aquí nadie plantea que ese alter-ego depende del yo, sino que para que exista la distinción de ese "alter" tiene que haber antes un yo que se distinga a si mismo como un yo y así poder notar las diferencias con su entorno. Y no todo es yo y alter-ego, solpsista y naturaleza (cabe destacar que no porque el hecho de que la naturaleza sea ininteligible, los solipsistas sean su contrario, eso lo explicare más adelante) o contorno y entorno, sino que existe un tercer elemento que es justamente lo intermedio entre todas estas  dualidades de la realidad, que son justamente lo que tratamos de significar con las palabras "Otro", Dios, Estado, etc. que ya hemos repetido varias veces. Estas estructuras o creaciones sociales no son más que elementos con un pie en lo ininteligible y otro en lo cognoscible, dependiendo que queramos decir con ellos. Todos son conceptos que intentan caracterizar lo ininteligible, que claramente no tiene resultado en plenitud pero que nos sirven para conllevar nuestra vida. Y dependiendo de nuestra actitud frente a estas estructuras sociales ( ya que se crean habitando el lenguaje concientemente) que caemos en la resignación (o sumisión o creencia en ellas) o en la utopía (rebeldía e intento de zafarse de ellas pero que de igual forma termina creando unas nuevas). Entonces, para ir concluyendo, existe una dualidad en la realidad constante a raíz de la certeza de un solipsista del "yo sólo existo" (insisto que es una conjetura inicial, inacabada y completamente cierta frente a un mundo que se presenta como caotico) pero es cuando varios de estos solipsistas entran en relaciones sociales que se van forjando estructuras sociales como garante de ordenamiento entre los propios individuos, y estas estructuras dependen precisamente de que exista previamente una naturaleza ininteligible hermenéutica y unas conciencias que vayan re-interpretándola como fenómeno. Lo en sí aquí se nos aparece no como algo sin importancia, sino como aquello que funda justamente todo. Las personas que conocen relativamente (en otro momento explicare por qué) su entorno, diferenciado de un contorno, al entrar en comunicación, crean algo nuevo pero que sigue estando fuera de una sola conciencia, es por esto que digo que es en cierta forma ininteligible (porque sigue presentándose no como certeza sino como caos) y a la vez creado por seres de manera complemente no ininteligible, por qué. Será porque a medida que más nos relacionamos y conformamos un grupo cada vez más diverso, más se van eliminando nuestras diferencias y se generan masas uniformes y generalizadas, o sea, que la sociedad como máximo conjunto de estos solipsistas, resulta tener un en sí complemente inabarcable, sólo podemos conocerla mejor de manera sesgada. Entonces si volvemos a la pregunta inicial, por qué queremos dominarlo todo, debe ser por esta dualidad de la realidad, por esta conformación de un yo a través de su experiencia original del mundo, entonces buscamos o mejor dicho, tanteamos todo lo que se nos aparece para ver si lo podemos incorporar en nuestro yo o abandonarlo a la naturaleza. Al fin al cabo, usamos el pretexto de la diferencia para la dominación. El afán de dominar viene a ser una mala acción por el deseo de marcar nuestros contornos del entorno en que nos encontramos, creemos que al poder controlar esa naturaleza, que ingenuamente solamente resulta ser un falso control, podemos definir nosotros, desde nuestro yo, lo que es y lo que no es o incluso peor, podemos errar pensando que al dominar estamos logrando que el yo suprima de lleno a la naturaleza, suprima toda posibilidad de alteridad, intentando así eliminar el caos primordial pero que sólo conlleva mayor caos. 

viernes, 7 de mayo de 2010

Medio-cres II

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Nos hemos quedado en la mediocridad, aboliendo toda meritocracia (de la ideal) por muy utópica. Pareciera ser la utopía incluso hoy un adjetivo negativo en la sociedad, triste pero cierto porque la mediocridad no trae esperanza ni sueños sino que se mantiene en la mediocridad. El alumno que estudia para el 4 y lo consigue, no tiene ningún incentivo a buscar el 7 por qué sabe que no necesita del 7 para aprobar el ramo que corta en 4 precisamente. Y lo mismo sucede con la democracia, la dictadura de las masas, la mediocridad constituida por la mantención de la misma.  El término medio de la sociedad es el bien de todos justamente pero nos guiamos por el término mediocre que "algunos-hartos" estén bien y punto. Pero  lo que continua en la oración es que quedan "otros-pocos" que no consiguen ese bien, pero son minoría así que no importan, no se mencionan porque esta el glorioso punto de antemano. Señores, basta que exista un elemento en un conjunto para que todo el conjunto sea cuestionado, pura lógica clásica. Si dentro del conjunto de "las buenas personas" se haya unas cuantas personas que no cumplen tal regla entonces de inmediato ese conjunto debería cambiarse el nombre. Pero, sin embargo, lo que se opta es por eliminarlos o expulsarlos del grupo curiosamente, democrático después de todo si es que toda la mayoría estuviera a favor. 
Mis padres me decían cuando chico, cada vez que los hartaba de preguntarles ¿por qué tenemos la democracia? me contestaban resignadamente: "Porque es mejor que la dictadura, no es perfecta claramente, pero bueno es lo que hay" Y hoy reflexionando me da impotencia con nuestra generación, por la futura sociedad que queremos construir, aún con fantasmas del pasado sin avanzar. Ahora dejando de lado la opinión de mis padres y haciendo un sincretismo filosófico un tanto excesivo y paradójico ante la idea de término medio que quiero graficar, todos los autores, con sus diferentes matices y comprensiones del lenguaje plantean la idea de algo posterior a la democracia, un alcance a la verdad, a la utópica verdad de alguna u otra forma se descifra que el hombre esta en el impulso a algo más allá, por lo que la democracia como un sistema imperfecto y mediocre claramente no viene conformar estas ansias de verdadero término medio.

 Las masas son manipulables, los medios de comunicación manipulan, pueden ocultarnos de todo y ocultar todo, la economía controla nuestro vivir, la medicina controla nuestra muerte, y otras tantas estructuras sociales a las cuales les damos la legitimidad, el valor del señor a sabiendas que no son ni lo más cercano a la verdad  ¿Cómo no va existir otra vía? ¿Es que acaso la naturaleza humana o se mata a si misma o "vive" esclava?  Que mediocre sería existir entre esa disyuntiva no creen, que triste sentirnos obligados a elegir la segunda opción como un mal menor. 
¡No! Me rehúso a perder la esperanza, a olvidar aunque sea a una persona en el camino solamente para caminar más rápido, me niego rotundamente. Ojala algún día no necesitemos de los Estados y des-ocultemos el verdadero sino, el verdadero reconocimiento en el otro, completo y absoluto, sin esclavizarnos ni tampoco empoderarnos a costa de ello, todos venimos a vivir y si es así, como de hecho lo es, es porque esta en nuestra ontología el lograrlo; esta previa en la propia pregunta la esperanza, sólo queda volver a preguntarnos.  La utopía, estimados, es lo último que se pierde; precisamente porque es ese horizonte lejano y a la vez siempre a la vista, sea adonde sea que caminemos. 

Medio-cres

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Podrá sonar extremista y viciosa, ni el propio Aristóteles lo quiera, la tesis que quiero exponer aquí, pero llega a ser tan evidente, tanto así que precisamente por darlo por obvio que nadie hace nada;  hemos desvirtuado completamente el concepto de término medio en la sociedad y hace muchos años que llevamos arrastrando tal mala interpretación. Equilibrio o el término medio como lo definían antiguamente los griegos consistía en esa bella armonía, en la medida justa de perfección ni más ni menos; pero hoy por hoy se consideran como lo más cercano a lo bueno pero que tampoco llegue a ser completamente malo, es decir, en puras mediocridades. Lo que antes eran utopías ahora las damos por quimeras asumiendo que la perfección no es algo "en sí" alcanzable, hemos dejado a Dios en su trono olímpico y al hombre aquí en la tierra como animal conformista. Si antes realizábamos la división entre lo perfecto y lo imperfecto, ahora damos por hecho que la perfección es algo meramente inteligible (que aparentemente puede serlo) por lo que solamente dividimos lo no tan imperfecto con lo imperfecto propiamente tal y a partir de esa operación nos movemos diariamente. El mal menor estimados, el mal menor es para los mediocres y decadentes, ingenuamente "obligados" a escogerlo, de los que hablaba Nietzche con tanta audacia, y que ingeniosamente se ha enraizado en los anales de nuestra cultura social y que tristemente ha pauperizado el funcionar de la vida. 

Hegel nos hablaba del reconocimiento entre el amo y el esclavo, donde se convierte en esclavo aquel que opta por seguir viviendo ante la amenaza del señor,  con la vaga esperanza de cambiar su condición de esclavitud algún día, pero el error esta no sólo en esa vaga esperanza que finalmente transforma todo en un ciclo vicioso de sumisión y rebeldía, sino que también en que ¡la vida sin reconocimiento sencillamente no es vida! pero nuevamente caemos en mediocridades al asumir en que podemos se puede vivir a medias, vivir en el calvario pero viviendo pues, ¿mejor que estar muerto no? Ser autónomos y auto-conscientes es verdaderamente vivir, nunca al revés, ni nunca en un "término medio-cre" porque entre no ser reconocidos por otros y ser reconocido por todos, el término medio no es el ser reconocido a medias como un vil sirviente, sino ser precisamente reconocido por al menos uno o por lo menos para sentirnos vivamente conscientes de uno mismo. Siguiendo entonces la metáfora de Hegel nos quedan tres caminos: Cada uno arriesga su propia vida buscando hacer su propia voluntad terminando todo en muertes infinitas como plantea Hobbes que sucedía antes del grandioso Leviatán y que claramente no fue el camino escogido, en segundo lugar tenemos el camino del cual soy partidario, existiendo un respeto y un reconocimiento mutuo constante en comunidad, claramente en un tono casi utópico, imposible y perfecto, pero es justamente a eso lo que debería apuntar el término medio siempre al filo de lo máximo; sin embargo, nos resignamos en la búsqueda de ello y preferimos elegir un camino fácil y igualmente mediocre, creamos estructuras a las cuales nos subordinamos como peones, no buscando lo más preciso sino lo que se encuentra al alcance de lo posible. Y si que lo fue, todos quedamos esclavizados a este Leviatán, casi por necesidad, entonces no superamos el problema del amo y el esclavo solamente que hemos ido creado "señores" o estructuras, que son todos y a la vez nadie, a las cuales siendo un tercero en esta lucha le destinamos la decisión del reconocimiento, pero cómo nos vamos a reconocer en un ente, en un aparato, ya sea estatal, económico, legal, etc. que tiene nombre pero carece de sustancia, ni siquiera llega a ser un espejo del cual podemos vernos como somos. Curiosamente todas estas estructuras parecen vivientes por cuenta propia, y precisamente es debido a que nos refugiamos en ellas para reconocernos, ya no en el otro sino en la cosa y esta se llena de provocaciones que se nos aparece como algo vivo, algo auto-consciente pero precisamente ambas ideas no pueden ser porque la génesis, este buscar reconocimiento en la cosa no es posible concretar, aunque tristemente la búsqueda ilusa, claramente sí. 


martes, 9 de marzo de 2010

El ocaso del periodismo y la sociedad digital

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Probablemente Nietzche le diría al cibernauta actual: ¡El periodismo esta muerto! Bueno y un par de otras cosas más, pero tal frase no se aleja en nada de la realidad. Boston Globe, uno de los diarios más importantes por años de los Estados Unidos está por acabar su larga historia al igual que tantos otros como la marca Tribune Company que integra una cantidad de diarios ya declarados en banca rota. The New York Times, tampoco se queda atrás y han bajado sus ingresos considerablemente llegando a la obligación de bajar los salarios de sus trabajadores. Y no es menor todo esto ya que han bajado en un casi 30% según cifras del propio New York Times los ingresos de los periódicos actuales. Básicamente este fenómeno se esta generando por dos razones: En primer lugar la conveniencia de publicitar productos o servicios en Internet, debido a que es mucho más barato y probablemente más eficaz, reduciendo la publicidad que pagan a los diarios siendo esta vía la mayor fuente de ingresos para estos. Y por otra parte tenemos a este Internet que nos ofrece información ilimitada y gratuitamente. Es evidente que este medio esta sobrepasando con creces tanto a los periódicos como a la televisión o la radio, gracias a no tener que pagar absolutamente nada y la capacidad de que el usuario elija lo que quiere ver, provocando que las nuevas generaciones (como uno) asuman a la información como gratuita casi por ley. ¡Pero si esta todo en la "red"! Para qué voy a pagar por algo que puedo encontrarlo yo o inclusive, que puede generar uno mismo. Vemos como cada día en twitter más y más gente comienza a sentirse reporteros de su mundo, y es que las facilidades que entrega este medio en particular dan la sensación de poder ser uno el periodista y no necesitar pagar nada para hacerlo, compartiendo la información a todo el mundo posible llegando a limites como realizar propios programas vía Streaming o series en Youtube donde las personas hablan, comentan, relatan sucesos que son de un interés global provocando un concepto nuevo que antes no existía: el de "compartir anónimamente". En particular al caso del terremoto en Chile, el medio de información más cercano y eficaz no fueron los diarios sino Twitter y fue este medio el crucial para encontrar a una cantidad de personas. Entonces para que preferir algo por el cual debo pagar si tengo mayor información, más cercana y libre de expresión en la web. Pero qué tan seria será esta información, el gran conflicto que se nos presenta es que en esta vorágine de información entre datos privados y públicos, como se puede distinguir una información fidedigna y seria respecto al tema que buscamos; y peor aún, que trabajo podrá haber hecho una persona cualquiera en publicar algo desde su casa.

Claramente que el periodismo está en declive y se verán fuertes consecuencias con esto ya que muchos medios masivos perderán el verdadero trabajo disciplinado de investigación. Siendo aún peor el hecho de que, debido a que existe tanta información en esta sociedad virtual, nos vemos en la necesidad de elegir, es decir, que el filtro lo hace uno mismo. Y qué tiene de malo eso dirán, que las personas solo leerán lo que les importe o lo que les llame la atención y esto ya se viene gestando de hace tiempo. Antes se consideraba el factor de informar como el más importante; ahora cada vez más se toma el carácter de ser "llamativo" para el lector, teniendo "expertos" que investigan actualmente de cómo las formas circulares en los anuncios atraen más al subconsciente que los cuadrados, por decir algo. Es en este filtro que realiza uno el triste prologo de ser personas casi-informadas. Suena curioso a estas alturas pero es muy relevante este punto ya que vemos como la gente al filtrar o más bien al hacer valer sus propios intereses van eliminado información que quizás no sea atractiva pero si de mucha necesidad, la política por ejemplo. Es más sabroso ver como pelean en un reality unas caras lindas que unos políticos en el senado, pero lo que resuelvan en el senado finalmente tendrá repercusiones en mí aunque no me hubiera interesado en ese minuto. Estamos formando especialistas pero no personas en este mundo digital. El concepto de persona no existe en medio de sujetos que velan por sus propios intereses tanto al informarse como al ejecutar acción, puro individualismo señores. Aunque los diarios persistan aún intentando ilusamente generar webs y portales de reportajes y columnas, el gasto que invierten en estos no va a dar frutos si la gente al menos pagara por visitarlos. Y caemos nuevamente en lo mismo, pagar. Algo que ya esta pasado de moda casi. Si antes era el feudo, luego el capital, ahora es el conocimiento. La labor del periodista era entregar el conocimiento masivamente que era difícil alcanzar solo. La misma función la cumple ahora la Internet y de una forma mucho más rápida. Por lo tanto, que nos queda esperar, pareciera ser que el individualismo llego para quedarse. Más que hablar de personas, tocará hablar de individuos, sujetos bien definidos y determinados quienes como ya todos hemos caído en parte, busca definirse cada vez más, especializarse cada vez más. Tanta información nos abruma y necesitamos orden, necesitamos apuntar solo en una dirección. Pero eso no significa que tengamos que olvidar el resto. Para que el estado, los sindicatos, los servicios públicos, etc. sigan funcionando es requisito no dejarlos de lado, informarse aunque sea poco, lo suficiente como para que no nos hagan tontos. Y no informarse tan sólo de 140 caracteres como lo es Twitter, no guiarse por lo atractivo sino por lo que sea (o intente ser) lo más completo. Formar un nuevo periodismo "casero" donde no sea solamente en base a lo que nos interesa leer sino en donde aprendamos a ser personas integrales. Sólo así podremos dejar la esfera de una sociedad virtual de la cual somos todos y a la vez nadie.

jueves, 23 de julio de 2009

Asegurate la corbata antes de subir al estrado

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¡El mundo lo hacemos nosotros, lo reconocemos nosotros!

Error. Si lo reconciéramos eso implica que existe un mundo externo que nosotros no creamos, solo lo recreamos y creemos a fe ciega que es tan real como el primero. Si tenemos ese pensamiento, de que nos vale vivir por un cambio si nunca estaremos en dicho mundo, nunca lograremos una paz con lo palpable y con lo teórico. El dualismo, dilema que afectó a grandes filósofos de antaño y no tanto, fue solo una muestra de la poca consideración hacia fenómeno humano y de sí mismos. El mundo amigo mio, es nuestro o al menos prefiero creer eso.

Ya olvídate entonces de la segunda frase y quédate con la primera, ahora sumate conmigo hermano a luchar por el mundo, a cambiar las injusticias, a mejorar la calidad de vida de los pobres.
Caemos nuevamente en un error si pensamos de tal manera. El mundo no se construye (tomando como mundo a la realidad) maravillosamente esta en nuestra conciencia, en la tuya y en la mía, este mundo. Kant tendría mucha razón, nuestra conciencia organiza el mundo que recibe a lo que Hegel le diría no señor, aun falta un poco más de filantropía, la conciencia del humano es mundo, es realidad. Entonces amigo mio, poco te queda por cambiar si el verdadero cambio no esta ahí afuera, en las mediaguas, en el barro si no que esta dentro de ti, esta tanto en tus ojos como en tus pensamientos. Más que luchar por cambiar las cosas, busca que no te cambien a ti. Busca que ese afán de mejorar las cosas no te sea removido, no te se imbuido por un sistema de consumo insensible y malintencionado por parte de pocos.

Bueno eso, ahora... ¿podemos ir?

Creo que no leíste nada querido lector.




domingo, 12 de julio de 2009

Luchando contra la quimera

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Siempre me ha gustado llamar a la utopía por una quimera, debido a la sencilla razón de lo épico que suena y el giro que torna la cuestión al llamar aquel subjetivismo de esta forma. Me recuerda que el único enemigo es uno mismo, y es uno quien se quema en sueños irreales, inalcanzables y mágicos. Por sobre todo mágicos. Y más que soñar con la utopía, debemos luchar contra ella, lograrla, hacerla realidad, enfrentarte a esa bestia de mil caras que reune todo en una palabra. Y cuando la embistes con tu lanza de algún loco en el camino, te das cuenta que es un sueño, sueño que te arde, te destruye pero que a la vez te mueve. 

Algo que te mata, pero que te hace sentirte vivo. 

Fue una fantasía maravillosa toda esta semana, como si Cortazar  o quizás algún Vargas Llosa estuviera narrando todo el suceso. Pienso que a veces es mejor no materializar nada, no dejar ni la más mínima huella, sepultar bajo la realidad todas las alegrías, angustias, cansancios que viví y dejarlas ahí no más, en la utopía. En esa quimera suspicaz y mágica que de la nada se pasea por mi alcoba, despertando del letargo de la rutina, acordándome de mis amigos que junto a mi soñaron, a todos aquellos que ayudaron a tocar lo inalcanzable para luego soltarlo y olvidarlo todo. ¿Para qué? para germinar en nuestros corazones el anhelo, la convicción de volver a alcanzarlo. 

¡Siempre el sueño, esta presente. 4º utópico, va al frente!

PD: Extrañaba escribir...

lunes, 11 de mayo de 2009

Estudiaría sociología

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Siempre me han dicho que mi nombre, Matías, significa en hebreo: "virtud de Dios".La verdad no se si sea tan así. También me han dicho que soy imagen y semejanza de este ser supremo. Que lastima por el resto. Me han dicho que por ser Aries soy un sujeto muy creativo, fuerte y obstinado. Me contaron que por ser del colegio San Ignacio soy una persona integra y correcta, que este sello no lo vere hasta que salga de la institución. Me profetizaron que me gustarían las humanidades, aunque otros se equivocaron al pensar que me inclinaría por arquitectura. Hubo algunos que me llamaban Harry Potter, no puedo negar que me parecía. La gran mayoría me dice que debo tener hijos y casarme con una buena mujer, y por lo más sagrado, nunca dejar que me mantenga. Me dijieron al oido que mi falo debo meterlo en una vagina y por Dios que tenían razón. No intenten meterlo en una oreja. Me han susurrado que debo amar en vez de ser un sujeto frio e insensible. Me han atacado diciendome que he sido ambas. Me gritaron ayer que soy un tipo terco de pensamiento, hoy soy un "pan de Dios". Me estaban diciendo a mis espaldas que no tengo talento para la música, otros a la cara. Un grupo cercano me decía -eres de lo más poco consciente contigo mismo-. Soy masoquista según mi psicologo, ya que tiendo a sentirme querido cuando me hieren. Soy hombre porque pienso y soy consciente de ello, porque construyo y soy metáfora.  Unos que me caen mal dicen que soy una sustancia hecha de varías cosas, no les creo mucho el cuento. Para muchos soy egipcio, para otros sin duda que griego, sin embargo, para los realistas, soy lamentablemente, chileno.  Soy un xenofóbico y a la vez un fiel buscador de la igualdad. Me interpelaron diciendome que soy un fascista, que debía ser comunista, soy anarquista. Moderado. En teoria. Idealmente. Singularmente. Paradojicamente, claramente.


¿Quíen era?

martes, 21 de abril de 2009

Sobre Confutar

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Confutar e impugnar son dos verbos que se refieren a lo mismo que se ocupan para plantear el debate de opiniones. Con la pequeña salvedad que el que impugna hace alusión al que lucha y el que confuta, "vence".
No busco plantear el que yo tengo la razón, si no que aqui se confute por igual, cualquier idea es bien recibida y apuesta a ganador. Frente a esto siempre ha existido distintas tipologías al pensar humano. Aquellos obstinados que buscan vencer mediante el convencimiento entero del otro o sino es una cuestión inentendible o inexpresable, aquella frase de, no se si me doy a entender. Es un mero apoyo para seguir debatiendo partiendo de que si el otro lo entiende, lo acepta. También están aquellos que son centrados en los detalles, que tratan de cuestionarlo todo, sin dar una respuesta concreta que los llene o aquellos que tratan de agarrar lo mejor de todos las razones expuestas exteriormente o ajenas a uno mismo, que no tienen sustento si no hay experiencia en la mayoría de los casos, como los que hablan por otros pero pocas veces por lo que les toque a ellos en el fondo. Tampoco quiero dar un discurso ético de como se debería pensar si no que llamo a posicionar el conocer sobre todo, las posturas racionales son adquiridas por dicho conocer pero no implica que todo lo que conocemos es lo que comúnmente pensamos. Conocer el planteamiento del otro implica el escuchar, el intentar reemplazar mis interpretaciones respecto al mundo y conectarlas con las del otro desde su mundo. Porque ¿cuál es el fin de confutar? Para mí es simplemente llegar a un acuerdo. no se trata de vencer o ganar si no que todos ganemos en los acuerdos que existan. Dichos acuerdos son base para la ideal comunidad. Si cada uno buscara en vez de convencer al otro de algo que no quiere o no le parece, buscáramos los intereses afines y de ahí unirnos de seguro que no tendría que estar escribiendo ahora.
Tristemente pareciera ser que el hombre por naturaleza, por su logos busca transformar al otro, busca la verdad que todos acepten como sensata, obvia, para qué, para andar seguro caminando por la vida. Cuando más nos confutan nuestro pensar, más inseguro nos sentimos mientras que mientras más autoritarios y cerrados, más seguros de nosotros mismos nos mostramos. Falsa seguridad ya que no existe tal verdad. Encausa con ello a gente por error que pretende creer en dicho personaje o dichos personajes. Pero ninguno tiene la razón que nos haga plantear como superiores o merecedores de solidez. ¿Qué hacer entonces? yo no tengo la respuesta, solo actuar acorde a uno en función de los demás sea como fuere.
O no?...