miércoles, 8 de abril de 2015
Mucho río sobre el puente
0Posted on 21:54 by Matías Valderrama Barragán
jueves, 17 de enero de 2013
Comprender lo incomprensible
0Posted on 20:25 by Matías Valderrama Barragán
sábado, 5 de mayo de 2012
La odisea del desayuno
0Posted on 14:44 by Matías Valderrama Barragán
Cuentos Varios
0Posted on 14:21 by Matías Valderrama Barragán
Platón
Erase una vez un buen hombre que discriminaba a las mujeres y que tenía relaciones pedófilas con varones jóvenes. Escribía acerca de diálogos con sus alter-egos, al que más quería lo llamaba por Socrates, y que profetizaba que existía un mundo de las ideas afuera de la caverna en la que nos encontrábamos todos nosotros. Pobre, no sabía que afuera de la caverna sólo existe otra y otra y otra caverna más en un eterno retorno. No sabía que en realidad no era un humano sino un hamster digital parte de una animación de un blog en el que escribía a veces un idiota espinilludo, que de paso también vivía en una jaula pero mucho más agradable para vivir que la de un hamster, claro esta. ¿Pero que importa la realidad no?
La dialéctica negativa del vómito
Siempre se ha discriminado al vómito, así como a la fiebre o a la hiperactividad. Se les a exaltado sus rasgos asi como al que usaba lentes en el colegio lo acusaban de ser un abominable monstruo de cuatro ojos. Pero el vómito no es lo que aparenta, es más, es algo bastante increíble, porque cuando estas en esa sensación de asco al ver los granos y los choclos en el cemento comienzas a sentirte bien. El vómito es cómo una liberación asquerosa, asi como los peos o los flatos, pero que curiosamente te incita a volver a apresarte. Expulsas todo y quedas en un vacío, por cierto no existencial. Tal vacuidad te impulsa a ir a tu refrigerador a volver a comer algo que quién sabe... volverás a vomitar en cierto instante. Y paf! vuelves a ser libre pero también vuelve el deseo de no serlo.
miércoles, 11 de enero de 2012
Acá hay alguien ahí
0Posted on 23:28 by Matías Valderrama Barragán
lunes, 5 de diciembre de 2011
Parapléjicos Sueños
0Posted on 20:52 by Matías Valderrama Barragán
martes, 6 de septiembre de 2011
Ascensores fantásticos
0Posted on 22:56 by Matías Valderrama Barragán
sábado, 30 de julio de 2011
Volver para nunca más irse
3Posted on 22:56 by Matías Valderrama Barragán
-Se demora ah- Ese fue el viejo del otro lado, gírate y respóndele algo.
Eh sí. Vaya que ando creativo hoy con mis respuestas. ¿Que encontraron 5 mil kilos de pasta base en La Granja?
-Pareciera que se acaba el mundo con la forma en como llueve ah-
Mueve la cabeza idiota, apresúrate. Ajah eso parece. Es definitivo, Pinochet se robó plata del estado, viejo reconcha...
-Tiene paciencia usted joven ah, es raro ver eso a su edad-
Bueno sí usted lo dice (tire una carcajada para parecer amistoso). Y ahora anda en Inglaterra logrando el asilo politic...
-Me harté, ya llevo más de tres horas aquí, un gusto joven, ojalá no se muera de viejo esperando-.
Apresúrate y sonríe. Hasta luego. Haber que dirán los Pinochetistas ahora. El viejito parece estar impresionado con algo ¿por qué se habrá detenido mirando la vía del metro? Bueno echemos un vistazo. -Puede usted creerlo, se esta inundado por lo menos hasta unos sesenta centímetros Y era bastante increíble, nunca hubiese pensado que una lluvia repentina pudiese haber cubierto casi toda la vía de agua, inimaginable. Debías haberle respondido algo al viejito ese, parecía que se fue molesto. ¿Y si el mundo no quiere que yo piense que vuelva ese sentimiento que sentía por ella? El metro y la lluvia están confabulando en contra mía para evitar que vaya para su casa, que tal si es una señal, yo no debería estar aquí. ¿No es ese el viejito? ¿Pero que está haciendo? ¿Qué hace con un bote inflable? No me digas que intentará... Si, ya esta remando por la vía anegada de agua, genial. De seguro llegará antes que yo. ¿Realmente quiero llegar? El tipo del diario ya no esta, ahora que lo pienso me he quedado solo en el anden. ¿Es eso un cadáver lo que flota por ahí? Mierda lo es. ¡Pero que chucha esta pasando! ¡Y lo peor es que no para de llover y aún no llega el puto tren! ¿Ese cuerpo lleva un ramo de flores? ¿Son flores no cierto? Si que lo son. Genial, ahora resulta que así terminaré yo acaso. Suficiente, me largo de aquí. El mundo no quiere que vuelva, ya entendí el mensaje, ella es perfecta, es una modelo, es el prototipo de porrista ideal, de un 11, y yo un pelmazo destinado a "otras cosas más bajas". Es mi destino no estar destinado a ella. NO. No soy un personaje hecho en cinco minutos de algún guión de pelicula gringa mala. No soy un maldito griego en una tragedia griega, con esas coronas de hojas de olivos, o que sé yo de que serán, griegas. No existe el destino, no existe una naturaleza determinada que deba seguir, no soy una lavadora que debe obedecer al pie de la letras lo que dice su manual de instrucciones. Soy un humano, el hijo bastardo de Dios que deambula sin saber que tiene que hacer con su vida. Estoy asqueado de esto. Al diablo con Dios, yo haré lo que quiero hacer, quizás eso era lo que quería Dios de nosotros, o quizás no. No importa. Iré cueste lo que cueste a su casa y le gritare que la amo. De algo que me sirva la natación. El agua ya me esta llegando a las rodillas y no hay vuelta atrás. Esta fría el agua pero no me importa, nadaré lo más rápido que pueda, no me importa lo oscuro que puedan estar los túneles que deba sortear, pero que mierda que es esa luz, me estas hueviando que es el metro, mierda, mierda ¡Mierda! Date la vuelta imbécil y nada con tu vida para esquivarlo. Me esta alcanzando. ¡Nada, nada! Nada, estoy en la nada misma, tan leve e insoportable. NO. Vaya que me he puesto bipolar como ella. No puedo terminar así. Eso estuvo cerca, vaya que sí. Esto se fue al cara...
Logró esquivar el impacto frontal y mortal del metal con su cuerpo pero lamentablemente a la velocidad que iba el tren, se levanto una columna de agua a su alrededor empujándolo ferozmente a las paredes del obscuro y lúgubre túnel. El agua lo arremetía con fiereza por todos lados golpeándolo con las vías oxidadas ya de tanto mar encima. Se le comenzó a acabar el aire en sus pulmones por lo que se desesperó de tal forma que intentó por todos los medios subir hasta la superficie sin percatarse que su pantalón se había enganchado a uno de los pernos de la vía. Movió los brazos como nunca antes lo había hecho, hasta que luego de unos segundos dejó de hacerlo. A lo lejos se escuchaba como el metro se detenía en la estación. Por favor, deje bajar antes de subir.
Final alternativo que de seguro te gustará más.
martes, 21 de junio de 2011
Otros tiempos, otros mundos.
0Posted on 17:05 by Matías Valderrama Barragán
viernes, 22 de abril de 2011
Abrí mis alas
1Posted on 21:12 by Matías Valderrama Barragán
miércoles, 6 de abril de 2011
Distancias y vacíos
0Posted on 19:58 by Matías Valderrama Barragán
jueves, 3 de marzo de 2011
Quería ser
0Posted on 20:36 by Matías Valderrama Barragán
Biografía "no autorizada" de alguien que, al parecer, ya es un adulto, que le corresponde serlo y que corresponde serlo.
domingo, 13 de febrero de 2011
El sótano
0Posted on 13:01 by Matías Valderrama Barragán
Dejó estacionado su auto frente al jardín, cada vez que lo veía le parecía que las flores lo saludaban con sus pétalos proyectando un increíble brillo primaveral independiente de la estación en la que se encontrara (tampoco era de esos que se acordaba si estaba en invierno o en verano, sólo flotaba mirando las hojas caer y florecer como la mayoría lo hace en su inconsciente). Abrió la puerta del coche y con cuidado de no pisar un charco de lodo que se encontraba justo al lado de la puerta se bajó del auto, caminó unos pasos admirando los maravillosos cardenales que se agitaban con la brisa de la noche hasta que llegó a la gran puerta de madera luego de cruzar tres escalones. Sacó su reloj, era la hora precisa para tocar el timbre. ¡Pero qué sorpresa! Sabía que vendría algún día Miguel, pase, pase, adelante. Muy amable señora… Amalia, Miguel, Amalia, si no es tan difícil hombre y lanzando una carcajada se fue a la cocina raudamente a ver que exquisitez hacer para su visita. Miguel la acompaño dejando su abrigo en el perchero. Sabes, tengo castigada a la Sabina, la cabra chicha se ha portado súper mal y hoy quería salir por quinta vez en la semana así que le dije que no, que ya estaba bueno ya, que se iba a quedar toda la noche encerrada en su cuarto, que no podía estar saliendo todas las noches así como así, créame que ella no es así siempre, yo creo que desde que se separaron que anda media rara vera, ya era hora de que viniera a visitarnos, está arriba, de seguro que lo esperaba todos estos días. Sabina, repitió para sí mismo y luego pregunto por su esposo a la mujer. Miguel, cuantas veces tengo que decirte que… Ah si ya recuerdo, cuanto lo siento lo de su marido, vera que no todos los hombres somos así. Ya lo creo, usted es un amor de persona, vaya a ver a la niña, que espera, supongo que vino a… No, no, con su hija ya cerramos esa historia, acabó bien todo sabe, sólo venía a pedirle algo a ella que necesito urgentemente, me permite. Si, si, vaya no más y bueno si puede, piénselo un poquito más si yo sé que ella en el fondo, muy en el fondo lo sigue queriendo. Las escaleras le parecían incomodas, los escalones eran muy angostos, apenas cabía la mitad del pie y siempre terminaba golpeándose la frente con el techo que a la vez era muy bajo en el segundo piso. Debo anotar eso para la próxima. ¿Miguel? Se escuchó de la habitación del fondo del pasillo con puerta rosa. Espera aún no entres. Ya ahora sí, adelante. Abrió la puerta y se encontró con la novedosa rutina de un cuarto celeste con algunos peluches y libros en unos estantes, una pequeña tele un armario de madera al costado y una gran cama en donde se encontraba la mujer más linda que había visto en su vida, quedó perplejo, no la recordaba tan hermosa. Y bueno que te trae aquí, ya te dije que no quería que fuéramos amigos, eso siempre termina enredando las cosas y tú ya sabes que… Hola Sabina, como estas, yo sólo venía a pedirte que me devuelvas ese cuento que te escribí hace tiempo no sé si recuerdas. Como no me voy acordar de él si fue casi el único regalo que me hiciste Miguel, que raro llamarte por tu nombre a todo esto, aunque no me acuerdo mucho de que se trataba si después de todo han pasado años desde que me lo escribiste y recuerdo que no fue muy… agradable o al menos no era nada muy cursi como yo podría esperar y lanzando una carcajada desvió la mirada hacia la ventana por la cual se veía la suciedad del edificio contiguo a su casa. Entonces no tendrás problema en devolvérmelo. Cosa que se regala no se devuelve pues ya tú sabes la regla. Créeme Sabina que lo necesito, tú también sabes como es mi memoria, necesito que me lo devuelvas, necesito un recuerdo de ti, algo así como una representación de tu persona que dure para siempre, me comprendes. ¿Y no puede ser una foto? No, demasiado inmóvil y maleable. ¡Un video entonces! Demasiado sínico y teatral, no, tiene que ser eso, por favor Sabina no es mucho lo que te pido. No te puedo complacer con nada eh Miguel, para eso por último llévate mi cuerpo a ver si te conformas, de seguro con eso quedas feliz. Ambos rieron y ella comenzaba a pensar como hacían el amor en ese entonces. -Miguel, Sabina, ya está lista la cena- se escuchó desde el primer piso luego de una hora como pensaba Miguel. Sabina le devolvió el grito a su madre diciendo que no quería comer por esa noche. Bajó entonces solo el joven y se sentó a comer con naturalidad. Verdad que es preciosa mi niña, pero tan mal criada que me salió. No diga eso señora a… a… Amalia, si es una ternura su hija pero simplemente no congeniamos, digamos que yo soy Aries y ella Géminis, no hay por dónde ve. Así que no hay caso eh, anda la cabra lesa, ¿Al menos le dio lo que usted necesitaba? ¿Qué cosa? Ah sí por supuesto, me dio mucho más que eso de hecho sabe, si su hija es un amor y aprendí muchas cosas de ella, yo sólo he tenido dos o tres relaciones en mi vida, la verdad es que ya no recuerdo cuantas fueron pero sé que fueron bastante pocas por lo que soy muy poco experimentado en eso del amor y el matrimonio, y en verdad me gustaría darle las gracias por la hija que crió, fue muy leal y tierna conmigo, de eso estoy profundamenteAh no siga Miguel que me va a hacer emocionar, si yo sé que la Sabina es una gran niña, que niña, si es toda una mujer ya. Bueno señora Amalia, me debo ir ya se está siendo tarde y no quiero interrumpir más su noche, a las 22 con 45 dan una película romántica de esas que a usted le gustaban creo. Miguel a mí siempre me han cargado esas películas cursis, más me gustan las de no sé cómo llamarlas, ¿familiares? De esas en que se muestran los verdaderos problemas de la gente común sabe, el otro día vi una que se llamaba, cómo era que se llamaba… Bueno señora, en ese caso a las 12 con 5 dan en el canal 9 una película de George Marshall como de ese estilo que usted me dice, ya me debo ir en verdad, no la molesto más. Oh cuanto lo siento, si usted no molesta pero si se tenía que ir me lo hubiese dicho. La cena estuvo deliciosa, como siempre en verdad, si algo extrañare sin duda serán sus manos y su atención, muchas gracias por todo en verdad. Y tomando su abrigo del perchero se retiró nuevamente a su vehículo, miró el reloj y se dijo a sí mismo: estoy algo atrasado.
martes, 25 de enero de 2011
Mi soliloquio del fin de mi soliloquio
2Posted on 14:16 by Matías Valderrama Barragán
sábado, 22 de enero de 2011
Diálogo personal
0Posted on 20:27 by Matías Valderrama Barragán
sábado, 8 de enero de 2011
Buen gusto
1Posted on 18:18 by Matías Valderrama Barragán
sábado, 11 de diciembre de 2010
Sábanas manchadas y frías.
0Posted on 20:36 by Matías Valderrama Barragán
domingo, 14 de noviembre de 2010
Profundamente vacío
0Posted on 19:28 by Matías Valderrama Barragán
¿Quién soy? El hombre quedó con esa interrogante por varios meses, hasta que ya hastiado del pensamiento tormentoso y punzante, se dirigió al mar. En la arena, divisó como una boya roja se agitaba sin descanso a lo lejos. Se sacó su camisa, botón por botón y se desabrochó el pantalón. Dejó escondidas sus prendas entre unos matorrales y libre de todo peso comenzó a nadar. Estaba muy helado el ponto, tan gélido como su razón, como su sin razón. Ya unos metros adentro, la marea lo desviaba, la sal le ardía en sus heridas y sus piernas le empezaban a recordar el sabor amargo del desgaste de toda una vida huyendo. De pronto algo le agarró el pie, él no reaccionó. Se iba hundiendo en el triste y grisáceo mar, sin saber por qué, sin necesitar el por qué. La boya ya se lograba mirar desde abajo pero ya no le importaba, la razón inventa muchas tonteras mas la voluntad es la que resuelve al final. Y se iba hundiendo, se iba ahogando, se iba muriendo. Una enormidad de peces lo iba acompañando en su periplo, una ballena se hacia presente metros más adelante con su bello canto y hasta tiburones lo rendían honores mientras el seguía hundiéndose en la inmensa profundidad de la abundancia. Sentía como sus pulmones, faltos de oxigeno, comenzaban a flaquear, parecía el final pero no. Era una falacia, un feroz montaje de sujetos cobardes. Dejó de respirar, mas siguió vivo. Sus pies se fueron uniendo y su cuello se alargaba lentamente. Se adaptaba al medio con movimientos ágiles y delicados entre medio de los corales submarinos. Un gran ojo entremedio de unas fosas lo invitaba a seguir hundiéndose. Un enorme cachalote perdido de la historia hacia retumbar las enormes masas de roca dura que encarcelaban su monumental cuerpo. El hombre, que ya sin rumbo, que sin necesidad, vagaba mirándolo con atención; al cabo de unas horas logró retirar todos sus barrotes de piedras ancestrales. Todo el mar se estremecía, el gran gigante olvidado por fin era liberado de su prisión. Se generó un gran movimiento de tierra y bastó tan sólo un segundo para que el coloso ya no estuviese donde tenía que estar, en donde ahora se lograba ver un pequeño cofre bien decorado como desteñido ya de tantos años oculto. Se acercó curioso a abrirlo pero la profundidad ya era demasiada, las atmósferas le aplastaban cada hueso o lo que quedaba de ellos. Retrocedió. Pero no tenía nada que perder, ya había dejado en alta mar todo su antiguo ser. Así, en su ultimo aliento se sumergió en la fosa mas profunda de los mares para abrir aquel enigmático cofre. Sus brazos no lograban levantarse ni sus dedos podían mover el candado ya vencido, aún así luego de morir en el intento, su cuerpo ilógicamente empezó a hundirse en un frenesí, tanto así que golpeó con su cuerpo inerte el cofre, el cuál comenzaba a abrirse lentamente liberando miles de burbujas que nunca habían logrado surgir en el tiempo. Su cuerpo quedó a orillas del mítico cofre, que no poseía ni oro ni cualquier otro metal precioso, poseía a la nada. El hombre nunca merecía, ni tampoco quería saber que su gran epopeya se fijaba en pos del vacío, de ese que lo llena todo en la profundidad de su lejanía. Se volvió a cerrar al cabo de unos minutos y el cuerpo del hombre iniciaba su recorrido a la superficie, la física volvía a ser la misma, tan lógica y tan innecesaria. Su cuerpo volvía a ser el mismo, sus pulmones volvían a pedir aire y los difusos rayos del sol le devolvían la vida de a poco. Abrió los ojos. Apareció tirado en una incomoda arena con las olas golpeándole el rostro en un ir y venir constante. Quizás cuánto tiempo he estado así. Estaba entumecido, se levantó y comenzó a caminar por las orillas del mar. Encontró en unos matorrales unas prendas de vestir que le quedaron un tanto grandes pero que igual le sirvieron para abrigar su cuerpo. De a poco se fue alejando del mar dando pasos en sentido contrario pero que solo lo llevaron a más arena, dunas y un ardiente astro Todo era desierto cuando pensó. ¿Quién soy?...
jueves, 23 de septiembre de 2010
El corazón de Madera
0Posted on 18:39 by Matías Valderrama Barragán
Estaba Dios sentado por algún lugar cuando entra el mismísimo diablo en persona a encararlo. -Dios, hagas lo que hagas los humanos dejaran de creer en ti. Ya encontré la razón, era tan pero tan sencilla.- Y comenzó a reírse fuertemente y secándose las lagrimas que le caían por el gozo sentido. Sin mucho entender, este le preguntó: -¿Y se podría saber cuál sería esa razón?- A lo que el diablo le dijo sarcásticamente –¡Pero si se supone que tu eres el único Dios, deberías saberla!- A lo que este respondió un poco defraudado –Bueno pues como soy Dios te demostrare que aún así los hombres seguirán creyendo en mí, ya tengo a alguien con quien enseñártelo, has todo lo que tengas que hacer, yo sólo observare como pierdes tu apuesta como otras veces- El diablo, fastidiado con la respuesta, le respondió soberbiamente –Muy bien, que sea como Dios quiera ¿pero qué apostamos esta vez? Ya te he dado el placer del sexo, el vicio de los cigarros y la ilusión de bienestar del alcohol- Y luego de meditarlo muy bien, dijo Dios resueltamente –Pues que sea la satisfacción del éxito- ¡Hecho! dijo el otro de inmediato, ¡a cambio de la ceguera de los hombres entonces, como siempre! Y volviendo a reír se fue retirando lentamente, murmurando entre dientes su victoria.
sábado, 18 de septiembre de 2010
Vacíos que ocupan espacio
0Posted on 22:08 by Matías Valderrama Barragán