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miércoles, 8 de abril de 2015

Mucho río sobre el puente

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Erase un primerizo estudiante de sociología, un idealista que creía que podía explicar el mundo entero, que podía hablar de todo y que toda su crítica tenía no solo peso, sino que validez interna per se. La verdad estaba garantizada para él por la onda intelectualoide y la verborrea, a tal punto que para él no eran más que el semblante del intelectual orgánico y la imposibilidad de contener esa pluma inspirada en nociones vagas pero intuidas reflexivamente. Pero no era  sino un muchacho raquítico, débil y quejumbroso. Ese novato había alejado todo de sí. Todo le permitía ser medianamente cuerdo. Primero fue su polola, que sin razón alguna congeló en el freezer de un día a otro. Luego fue a su familia o lo que quedaba de ella. Después fue el turno de sus amigos, que en su libre enfermedad no hacían más que recordarle la nostalgia de andar enfermo por la vida. Posteriormente se fue alejando de sí mismo, de su cuerpo, de sus manos, de sus oídos, de sus tecnologías. Caminaba en un espiral hacia la cama, su leal protectora. Desde la cama podía dormir dentro del sueño en que vivía. Se le incrustó una idea: que su vida era un sueño y que los sueños, sueños son, frase que repetía hasta por la boca. En la cama podía encontrar validez a su teoría, ella lo escuchaba y lo cobijaba en su soledad. Se enamoró de una mala mujer que hacía verosimil cualquier salfatismo de un eterno retorno. Yo era su salida de escape, su EXit. Pero ni yo lo pude contener. Cada día llegaba con cosas más tristes, que se daba asco a si mismo, que nunca iba a poder ser lo que queria. Que todo era falso y verdadero, que ya no había misterio alguno como para seguir preguntando, que todo era sueño, puras cosas que me daban sueño. Pura filosofía barata y zapatos de goma. En verdad comenzaba a temer lo peor, hasta me daba miedo que nos hiciera algo en algún arranque a lo gringo. Pero aún no se alejaba de todo. Debía divorciarse de su cama, de sus días acostado con las luces apagadas. Y se fue. No porque sea rico irse, sino para escuchar el "¿te fuiste?" de rigor. Quería ver si su existencia era tan leve como para no dejar ni siquiera un vacío en los demás. Pero lo recordaron. ¡Lo recordábamos! solo que el no nos veía en una suerte de ironía entre actor y personaje. Tenía que irse completamente para darse cuenta que nunca se había ido, que seguía anclado a ellos. Al volver con el rabo entre las piernas y ver que nada había cambiado, se desilucionó ciertamente. Pero luego comprendió, que nunca se fue realmente, que todo iba a seguir normalmente. Pues los fantasmas que el veía, que oía y lo atormentaban, sólo existían para él. Su peso tenía existencia. Y su existencia era significativa para otros y precisamente por ello todo iba a seguir siendo igual a pesar de haberse ido. Cuan soberbio y ególatra fue al pensar que todo tenía que cambiar por él. Cuan soberbio y ególatra fue al hacerse un blog y publicar cuanta divagación se le cruzaba. Cuan solipsista fue al creer que podía confutar y confutarse desde el sueño. Cómo en todo lunático, el problema no era que no fuera inverosimil su relato, sino que era demasiado creíble para ser verdad. Cuan poco humilde fue al pedir humildad al resto. Cuan poco despierto fue como para darse cuenta que nunca supo qué cresta era el ser. Después de todo, era un tipo débil, vanidoso, flojo, pero con un blabla y una creatividad tal que lo llevaron a olvidar su propio ser. Nuestras más grandes virtudes son nuestra condena. Nuestros defectos, en cambio, son los que finalmente nos salvan .

jueves, 17 de enero de 2013

Comprender lo incomprensible

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Y sí, me patió. Oh loco no tenia ni idea. Si tenía idea pero no de ese subgenero de las ideas ideosas, sino de la familia de las ideaphobias. Bueno que se le va hacer si igual hace rato que ya no funcionaba la cosa, la res, la The real thing, la sustancia, el asunto, el artefacto, el leit motiv, la burocracia, el Estado, la res. No iba a ninguna parte en verdad. Pero por qué tiene que ir todo a alguna parte. No, eso no le dije, porque iba a empezar algo sin retorno, algo que tampoco iría hacia algún lado. Pero bueno tranquilo compadre, cuántas veces ya han terminado, que te apuesto que en un par de semanas van a volver. No hueon si ahora va en serio y si me lo pidiera yo cacho que le diría que no, como le diría ¡No! a la homofobia de los homosexuales, si a la heterofobia de los androgenos. ¿Me estay pescando mi amor? Eh sí, sorry que estaba pensando en algo, pensaba en como sería consolar a un amigo que acabase de ser pateado y la verdad es que creo que daría pena. Si, en realidad nunca hai tenido mucho tacto con las palabras, las escribes mal, las orinas y luego las olfateas mal. Me acorde de esa vez cuando tomaste unas palabras en inglés y las usaste como si fueran una especie de teclado o metalófono, que mierda.  Sí, en verdad qué mierda (risas falsas). Pero igual a veces me tiro sus frases románticas, que te hacis, digo un par de versos y te dejo loca. Tus rubi de labios, tus ángeles de ojos, tus pecas de estrellas y tu sofá de libro. Uf sí, realmente loca. Era una loca viejo, filo no más con la mina. Filo de navaja, filo de serrucho, filo de hoja de papel con la mina. Pero es que, puta, tu cachai lo importante que es para mi la flaca. Calculando con mis vidas pasadas incluidas, llevamos mil seiscientos treinta y cuatro mili segundos. Si, pero si te dió el filo de la nada, filo. Pero si nada puede venir de la nada, ni siquiera un filo. Todo es por algo, todo tiene que tener algún sentido, todo es razonable, todo es real. Si claro, entonces por qué lo más real es lo irreal, lo irracional, el sin sentido, la falta de algo, la injusticia, la patada en la guata de la mano de ese ser que amas. Bueno loco, no te pongas normal. Precisamente por la ausencia de sentido es que todo esto puede llegar a tener algún sentido. Por Dios que serias malo para consolar, los hombres son todos iguales. Y las mujeres repiten los mismos cliches. Y los hombres repiten, las mujeres repiten, los herma repiten, los hetero, los homo, los hipo, los hupa,  todos repiten más de lo mismo, envasados en paquetes distintos pero al fin y al cabo igual son de la misma marca. ¿Marca? y qué diablos sabes tu cuál es mi código de barras. Sí, en realidad nada. Si sabía pero mejor disimular en nuestros días. Tranquilo. Después de la tormenta sale el sol. Vomité y luego le dije: a mi no me vengas con esa mierda barata. Todo esto es un eterno retorno en que después de la tormenta se comienza a formar otra tormenta a varios kilomentros más simplemente, lo complejo es sólo un residuo ante la desesperación de la razón por abarcarlo todo, todo es tormenta dentro de un mar tormentoso que flota en una de las tantas olas de una gran tormenta universal, todo es tormenta así y nada es tormenta "asa", mi tormenta eres tú... Afuera de la caverna no hay ningún sol, sino otra caverna más grande, más pequeña, y así sucesivamente,  el único sol es aquel invisible que divide todo, aquel vacío que queda entre cada muñeca rusa, entre cada átomo que compone algo mayor. Y nosotros, nosotros solamente somos unas hormigas, un insecto en medio de la inmensa nada repetitiva. Pero que se hace enorme no en tamaño, sino en conocimiento cuando la hormiga se da cuenta de que justamente es pequeña en tamaño, es leve, insignificante, efímera y "emifera", de que existe una lógica ilógica, un sin sentido eterno pero que continua con un determinado sentido, el sin sentido valga la redundancia. Gracias, necesitaba escuchar algo así amigo. Ah, mejor para mi cielo,  nadie te diría algo así después de hablar de esa forma. Mejor deja de pensar y dejemos que el amor nos haga nosotros. Y todos repiten, repiten y repiten.

sábado, 5 de mayo de 2012

La odisea del desayuno

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Movió lentamente la gran roca. Recogió la bandeja. Sintió su hedor tóxico reinante en toda la cueva. Acostumbraba dormir al fondo de la caverna, por lo que debía sortear primero todos los obstáculos para poder llegar a él. Sería fácil dejar la ofrenda en su puerta, pero se molestaba y de tal forma que luego agarraba a nuestros niños y los tiraba al agua para que se ahogaran luego de revolotear sus bracitos débiles y cortos por un momento. Mi niño, mi niño murió por sus terribles garras. Maldita bestia, era tan feroz, grande y temible que intimidaba a todos menos a él. El muy terco insistía que su plan iba a funcionar. Primero debía de estar atento de no pisar ninguna hoja o algo que pudiese hacer un leve sonido, tenía buen oído y se despertaba al menor chirrido y vaya que se enojaba cuando era despertado. La gruta era oscura y tétrica como la noche, sólo había un orificio donde pasaba un rayo de luz amarilla, sólo con esa luminosidad el valeroso se fue acercando cuidadosamente, mientras observaba a la vez los cientos de libros mordidos desparramados por todos lados, ya que curiosamente no se alimentaba de hombres ni de ningún animal, sino de libros y mientras más antiguos mejor. Eso nos obligaba a rendirle cada domingo una ofrenda de los diez de nuestros mejores libros que se los devoraba al instante. Al principio era una exigencia  más que aceptable, pero luego de que se nos fueron acabando nuestros libros, nuestros hijos se volvían cada vez más estúpidos, nuestras mesas cojeaban y se desestabilizaban y nuestros conciudadanos no tenían con que limpiarse el trasero y todo se volvió un caos. El valiente inconformista se ofreció a enfrentarlo y ciertamente logró llegar hasta sus fauces con sus libros un tanto especiales. Su plan era envenenarlo con un libro de Bakunin, con una portada falsa de Milton Friedman, su autor predilecto. Debía esperar a que se lo tragara por completo de lo contrario el veneno no surtiría efecto alguno y correr como pudiese de la cueva apenas se diera cuenta del engaño. Se ocultó en una especie de armario de madera que encontró a un costado de donde dormía la bestia. Pero como era hombre, como era libre y a la vez no tanto, se impaciento y decidió despertarlo haciendo unos leves sonidos con la boca. La monstruosidad no despertaba con nada y dice la leyenda que aquel joven ya luego de horas escondido en el armario pego un grito tan fuerte que se quedó hasta sin voz. Despertó tan enfurecida la bestia que rugió con toda su fuerza volcando todo a su paso, incluso el armario, por lo que nuestro héroe quedó al descubierto al instante por lo que se agarró con toda sus fuerzas al libro. ¿Matías? Y de pronto la gran cueva se transformó en un cuarto amarillo lleno de ropa tirada por el piso. La gran bestia se transmutó en un hombre sencillo de pelo desordenado. La gran ofrenda se convirtió en un café con leche y unas tostadas encima de una bandeja de madera. Según el mito, el valeroso joven quedó encerrado en un aburrido mundo de grandes y cada mañana de domingo rememora como se enfrentaba a la bestia al dejarle el desayuno a su hermano. Nunca supimos más de él.

Cuentos Varios

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¿Encontraría a la susodicha?
Estaba seguro que estaba por algún lado de Providencia. La recordaba como con una gran estructura metálica de color verde entrelazada por enormes vidrios por los cuales se dejaban pasar los rayos del sol que iluminaban unos largos estantes de madera en donde se hallaban desparramados cientos de libros ya cansados de tanto hablar. Pero nada, no pude encontrar la famosa feria. ¿La abre soñado? De seguro me topare con ella otro día en que ya no le ande buscando y me será inevitable detenerme nuevamente a ojear algunos libros. Y quizás de nuevo se me olvide donde está.

Platón
Erase una vez un buen hombre que discriminaba a las mujeres y que tenía relaciones pedófilas con varones jóvenes.  Escribía acerca de diálogos con sus alter-egos, al que más quería lo llamaba por Socrates, y que profetizaba que existía un mundo de las ideas afuera de la caverna en la que nos encontrábamos todos nosotros. Pobre, no sabía que afuera de la caverna sólo existe otra y otra y otra caverna más en un eterno retorno. No sabía que en realidad no era un humano sino un hamster digital parte de una animación de un blog en el que escribía a veces un idiota espinilludo, que de paso también vivía en una jaula pero mucho más agradable para vivir que la de un hamster, claro esta. ¿Pero que importa la realidad no?

Ratas
Siempre he tenido un respeto por los libros usados. Pareciera que mientras más años tienen, más sabio son. Pero ahora ya nadie respeta nada. Ahora es difícil encontrar libros así en Santiago. Con todo esto de la internet, la “era digital” y esa manía por lo instantáneo ahora los viejos libros son tratados como pura chatarra que ocupa espacio no más, si fíjese que incluso el otro día andaba por Mapocho y vi correr por el río uno bien grueso que llevaba “Ratas” inscrito en su portada, Imagínese usted.

¿Mayoría silenciosa?
Las únicas mayorías silenciosas que conozco son las que van en el metro apretadas hasta el cogote casi sin oxigeno en pleno horario peak. Que por lo demás, siempre terminan sacando la voz minutos después apenas se abren las puertas.

La dialéctica negativa del vómito
Siempre se ha discriminado al vómito, así como a la fiebre o a la hiperactividad. Se les a exaltado sus rasgos asi como al que usaba lentes en el colegio lo acusaban de ser un abominable monstruo de cuatro ojos. Pero el vómito no es lo que aparenta, es más, es algo bastante increíble, porque cuando estas en esa sensación de asco al ver los granos y los choclos en el cemento comienzas a sentirte bien. El vómito es cómo una liberación asquerosa, asi como los peos o los flatos, pero que curiosamente te incita a volver a apresarte. Expulsas todo y quedas en un vacío, por cierto no existencial. Tal vacuidad te impulsa a ir a tu refrigerador a volver a comer algo que quién sabe... volverás a vomitar en cierto instante. Y paf! vuelves a ser libre pero también vuelve el deseo de no serlo.

miércoles, 11 de enero de 2012

Acá hay alguien ahí

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En ese instante cuando escribir sobre las soledades se te vuelve un sin sentido no por la superación sino por lo recurrente, ahí estaba yo. En el minuto exacto en que te ves a ti mismo, en ese desdoblamiento que te viene al despertar sudado y lacerado, en ese que observas como una cosa en posición fetal oculto por miles de sabanas mirando la luna de su ventana deseando que fuese de queso o al menos que se pudiese convencer de que lo es, ahí estaba yo. Cuando ya te hartas de estar harto pero, por sobre todo, cuando ya sientes el hastío de escribir esas mismas palabras una y otra vez, ahí estaba yo. ¿No estaba ahí en lo cierto? ¿De que todo se trata de convencimientos? ¿De que nada existe, salvo nuestras conciencias aisladas unas de otras, salvo mi conciencia y nada más mejor dicho? No lo sé, hubo un momento en que ya me daba lo mismo esa cuestión de la verdad, ese ya no era el punto. Alcanzar la verdad, en ese sueño idílico yo no estaba. Estaba agobiado pero no por ella, sino por que quería encontrar la forma de cómo liberarme de la pregunta punzante por la verdad ya, ahí sí estaba yo. Y claro, preguntarse por el cómo salir de la pregunta resultó ser más difícil que responderse la propia pregunta. Pensamos para no pensar más. Con esa oración estaba yo, que venía a mi cuarto y se sentaba en el piso al lado mio, me saludaba y sonreía como una niñita, feliz de ser ignorante pero ignorante de su felicidad, esa misma sonrisa que siempre he intentado reflejar en las mujeres con las que he estado. Le convidaba un cigarro y nos poníamos a  hablar de la vida, ahí estaba yo, muriendo con la oración a pesar de que esa oración no envejecía nunca, al contrario, se volvía cada vez más bella, jodidamente más bella. Pensamos para no pensar más continuamente me decía lo mismo al oído “Matías, tu piel se esta poniendo negra, ya no digas nada más”… Y luego de eso se desnudaba rápidamente como si el mundo se fuera a acabar, hacíamos el amor con cigarro en mano, con el sudor del despertar y el hacinamiento de la habitación. Nos hacíamos y sentíamos uno. Hombre-oración y a la vez unos animales irracionales. Todo en una misma oración y a la vez pensada por algún alguien. Pensamos para no pensar más, en vez de gemir, al principio partía con un murmuro lentamente de su nombre para acabar con desaforado y desgarrador grito ¡pensamos para no pensar más! Y se caía inerte a la cama… Ahí estaba yo, al lado de una oración cansada de estar tan viva en la cama de mi mente. En ese instante, en ese ahí, yo siempre me quedaba dormido y amanecía solo, con la cama fría y con las cenizas desaparecidas de aquel cenicero roto. Pero hubo algo, ininteligible quizás, que hizo venir al zorzal de la curiosidad posarse a mi ventana preguntando por el qué pasaba después de ese ahí, en definitiva, desmarcarme de ese yo de ahí rutinario y afligido por el amor o el error.
Acá estoy yo, ya sin el misterio de la ausencia de las cenizas por la mañana. A eso de las 3:46 de la mañana bajó de los cielos No puedes dejar de pensar para llevarse a la Pensamos para no pensar más quizás a qué lugar. La tomaba de los pelos pero aun así ella no despertaba o tal vez no quería despertar ya. Lo increpe no sé muy bien por qué pero le dije que no se la llevará, que ella era feliz conmigo. Pero de ahí me pregunto algo que me dejó mudo ¿Y tú eres feliz con ella?... Ante mi silencio dijo con odio algo así como “cada noche vuelves a estar con ella y cada noche vengo yo a sacártela de la cabeza pero aun así vuelves a pensarla, vuelves a darle un maldito cigarro… No eres más que apariencia” y se fue por una estrella fugaz en la noche que ya anochecía.  Eso último no lo entendí muy bien, no comprendo aún qué hay de malo con ser apariencia, que es distinto a aparentar claro esta; pero todo eso anterior me dejó helado como esa sensación al hacer un acorde mal hecho, de no saber si volver a hacer toda la canción o continuar simplemente pero con la expectativa de una buena actuación sepultada. Acá estoy yo, repensando esas palabras de No puedes dejar de pensar ¿Por qué? Bueno porque soy un hombre, un humano, una persona después de todo. ¿Pero lo soy? Por años lo he asumido, y con ello he asumido en mí todas las significaciones que otros le atribuyen a esas palabras también. Acá estoy yo, siempre he tenido la cura delante, acá justamente. Era todo tan simple No puedes dejar de pensar. Es más dulce asumir el no poder que el vivir en la contradicción del poder para no poder más. Es más sano estar loco, que volverse loco buscando alguna especie de sanidad mental. Asumir, convencerse, creer, no cuestionar aun cuando uno sabe que en su interior puede y claro que puede hacerlo. Era todo tan simple, es todo tan sencillo. Pero… Al parecer lo único que puedo asumir, de lo único que me puedo convencer, en el único ideal en que puedo creer, lo único que no puedo poner en duda es nuevamente que puedo dudar, asumo que lo propio de mi dar nada por asumido, de que estoy convencido que todo se basa en autoconvencimientos, que la única utopía posible es la de creer algo, curiosamente. Acá estoy yo, hablando puras cabezas de pescado sobre cómo yo estaba ahí . Dejo de escribir será mejor, se ha sentado nuevamente  a mi lado Pensamos para no pensar más con un gran “hola querido” y ahora se puso a besar mi cuello, no hay quién pueda pensar así.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Parapléjicos Sueños

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Quizá la soledad acabe en la sociedad. Estoy cansado de deambular por las callejuelas, de reptar por el alcantarillado, de volar sin ganas, de tener una lagrima que no cae, estoy cansado de estar cansado, no eso no. Estoy cansado de saber lo que significa estar cansado. Mi madre prende su escoba-aspiradora-electrica, la ultima maravilla de Antena 3 directo, mi padre revisa las mismas tristezas de siempre en su nuevo celular-cepillo de dientes-proyector de hologramas, del prestigioso inventor que no sabía por qué inventaba, en cambio yo me cuestiono mi ser-en-el-mundo. Me amarro en posición fetal de las sabanas de mi cama lo más fuerte posible para por lo menos sentir que eso es mi mundo. Pero no, ni siquiera eso. Me escondo entre las sabanas convirtiendo todo en oscuridad intentando volcarme sobre mí mismo, pero no, eso tampoco es mi “mi” sino un nadie. Un vacío envuelto en géneros. Me duermo olvidándome de todo o mejor dicho, acordándome de todo pero de un modo que no duele, que no punza, que no importa. Y aparece ahí afuera sin poder verlo ni tocar por estar justamente... ahí... afuera. Abre la puerta de mi dormitorio, camina lentamente pero lo puedo sentir por el crujir de las maderas del suelo, abre sus garras y se ríe mudamente por lo servido del asesinato, lo sé porque su sombra se hace ver en la pared. Sin embargo, a pesar de que siempre sé que está ahí, no me puedo mover, no logro volcarme a pesar de mis esfuerzos, sudo como bestia de todas maneras. En mis sueños mi cuerpo no me obedece, yo creía que sólo ocurría eso en la vida “real”. Intentas mover tus piernas pero no responden, intentas mover tu torso pero no responde, tus manos, tu cabeza, tus ojos, pero no responden. Y es todo tan real, tan jodidamente real al ser precisamente sin respuesta, al ir en contra de los sueños de uno. ¿Por qué concebimos a la realidad como aquello que va en contra de nuestros deseos? ¿Por qué los sueños son irreales? ¿Por qué no la vida es un sueño y los sueños son la vida? ¿Por qué iríamos a soñar sino es para ser reales en definitiva? Nos creemos reales porque soñamos. Sueño luego existo. Y de ahí viene la peor parte, cuando tu boca no responde, cuando quieres gritar pero no lo logras, sólo salen unos sonidos guturales que no sabes si realmente los dices o son sólo escuchados por Morfeo ¿Te has quedado parapléjico por años oníricos, que son tan solo segundos eternos en "verdad"? Es la peor angustia de todas porque no sólo sufres durmiendo, sino que vives atemorizado en la “realidad” a que aparezca también ahí mientras comes, mientras cagas, mientras meas, mientras piensas, pero lo curioso es que cuando piensas que aquello que sueñas se esta apareciendo, de inmediato te cuestionas si no estas soñando. Es como si fueramos mezquinos, deseamos que nuestros sueños se cumplan, pero cuando aparentemente se cumplen no lo "creemos" y una vez que lo creemos ya no lo soñamos. Cuando se cumplen nuestros en deseos en la realidad, pensamos que estamos soñando; mientras que cuando soñamos alguna pesadilla, pensamos que estamos en la realidad. Pareciera ser que la realidad sólo es otro juego del lenguaje, para sentirnos reales. Sueño que existo, luego existo. Pareciera ser que todo lo que parece pareciera ser. Pareciera ser que sólo la voluntad determina lo que determinamos por fantasía o realidad. Aparece por lo general al final del sueño, pero últimamente me esta ocurriendo al principio, tan rápido que ya ni se si en verdad estoy durmiendo. Siempre está esa cosa, esa sombra caníbal, ese caos infinito, ese no-yo, ese otro, sabiendo que me mira. Dime qué es, por qué es, o al menos invéntame un mito que me lo pueda creer. Y ya estoy cansado, de que me rodee, de que me posea sin poseerme, de que me observe sin ser un observador, de que en definitiva, este allí y yo acá preguntándome por ese allí. No hablo de religiones, si quieres saber si hay vida eterna pues matate y dime como te va… Hablo de cocacolas a medianoche, que te dejan sediento y con la amarga sensación de que se te enchuecan los dientes cada vez más, de que se te abren las paletas y de que se te abren hasta sentir de que se te salen de tus encías completamente negros, podridos y mal paridos con tal fuerza como si se incrustaran en el techo. Eso es lo que soy aquel tercer intento mal parido. Deja que esta sabana que me cubre sea mía, deja que tu piel sea mi guarida, deja tu “tu” sea mío. Permíteme anestesiar mi soledad, permíteme encontrar(me)te en algún lugar. No te busco, sé que te encontraré como ya lo he hecho en varias ocasiones, pero  estoy cansado ya de esperar. O por ultimo mátame. No te quedes ahí mirándome, no goces más con ese voyeurismo y matame de una vez, no me hagas querer voltearme, ya sé que no lo podre hacer, sé que ahora estoy parapléjico en la catalepsia del sueño... Sí, ya me he enterado de todo, lo he buscado en google... ya sólo apuñálame por la espalda de una buena vez antes de que ni siquiera pueda pensar, porque a pesar de que mi cuerpo se vuelva inerte, mi consciencia, mi alma sigue pensando y porque piensa me doy cuenta de que estoy muerto. Déjame no pensar más de una buena vez.

martes, 6 de septiembre de 2011

Ascensores fantásticos

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Pero no recuerdo mucho como era, a todo esto, no compraste pan para el desayuno, le dijo riéndose su pecosa niña en calzones y sostén. ¿No? Juraría que sí.  Le encantaba pasearse semi-desnuda por su departamento, abrir las cortinas y mostrarle al mundo sus blancas y tiernas curvas. Eso le cargaba, no soportaba que otros la vieran, sólo él debía ser su espectador, su merecido espectador. Se le acercó  por la espalda mientras ella se apoyaba con los brazos extendidos en la ventana del living, observando como se aparecían observadores para observarla y con un suave apretón en el trasero le dijo al oído -Cómo me haces rabiar, mi putita- A lo que ella respondió con una risita coqueta, se dio vuelta y le plantó un beso. Ve a comprar el pan, mi apolineo querido, yo me quedare mirando como me miran esperando que tu dejes de esperar por darme otro beso y por que no, algo más que sólo un beso. Maldita puta, pensaba, amorosa e infantil niñita. Esta bien, no me demoraré mucho mi dionisíaca niña. Siempre le llamaban la atención los ascensores, uno permanecía quieto mientras subía o bajaba a otros mundos, hasta se ponía escéptico a veces ¿Y si todo estuviera a una misma altura en verdad? Señor, le ha llegado carta. Muchas gracias. D.? Debe ser otra de sus jugarretas, debe haberme escrito algo sabiendo que hoy el conserje me la pasaría. Se debe estar riendo para sí arriba ahora mismo. "Estimado Matías, por medio de la presente me dirijo a usted para pedirle encarecidamente que vuelva para que no se vaya nunca más. Se despide cordialmente. D." Hechó una carcajada de satisfación para sí y se devolvió al ascensor. Mientras subía, pensaba lo feliz que era. Al abrir la puerta se encontró con la mujer meciéndose en el aire ahorcada por una fina cuerda atada a la lampara del living.

Quedó inmóvil.

Paralizado y con la boca abierta.

No sabía bien que hacer.

Reaccionó, recogió la escalera del piso que debió haber usado para subirse hasta la lampara, la agarró de la cintura, la bajó hasta el sillón y le tomó el pulso para confirmar el triste suceso. ¿Aún tiene pulso? Y al instante se largó a reir la muchacha escupiendo un pedazo de metal por la boca. Caíste redondito mi cielo, hubieses visto tu cara de pánico, se nota que me amas mi cielo, te quiero tanto.

Él nuevamente se quedó mudo y perplejo.

Hasta que atinó con una furia indescriptible a gritarle un sin fin de insultos, que cómo se te ocurre hacer este tipo de cosas, que ya estoy harto de tus juegos de pendeja, que primero me sales con tus ganas de ser puta y ahora esto... Por lo que no encontró nada mejor que agarrar la botella de vidrio que estaba en el mesón de su cocina americana e impactarla de sopetón en la cabeza de la mujer que veía con angustia como se rompía en mil pedazos en su frente.  Lanzó una estridente carcajada que hasta los vecinos de su departamento escucharon. ¡Era de utilería mi niña! No te taimes mi pendejita , ahora estamos a mano no ves. Y dándole un beso se abrazaron y comenzaron a fornicar. Le mantuvo puesto el sostén, sólo le corrió los calzones. El vaiven hacía agitar el sofá, el sofá al mueble del televisor y el mueble del televisor a la ventana. Todo se movía. Somos un par de tarados, algún día nos mataremos en serio mi niñita, le dijo al oído. Ella sólo reía y gemía. Aunque me encantas y no puedo dejar de que me encantes mi pendejita linda, me sorprende lo creativa que eres, ¿de donde sacaste la de hoy? Ella miraba como su hombre estaba más centrado en hablarle que en penetrarla hasta el fondo. Vamos cuéntame, la de hoy si que estuvo buena. Ya esta bien, si tampoco es para tanto, la vi en un programa de la tele. Ah, fíjate que yo soñé lo de la botella, puedes creerlo. Puedes continuar por favor. Mi niña caliente, no parare hasta que llegues al orgasmo de siempre. Y así continuaron hasta que el hombre eyaculó unos minutos después, por lo que la niña no satisfecha le pidió que le practicara sexo oral pero ya con el tedio de haberse ido no le encontró mayor gracia. Igual lo hizo para responder a la exigencia moral del equilibrio o igualdad. El sofá se hizo chico, corrieron la mesita de centro y se acostaron en la alfombra. Ella se durmió al instante ya cansada. El observaba el techo blanco pensando lo feliz que era.
Al volver a despertarse notó que ya no estaba a su lado. La alfombra le parecía un tanto incomoda así que se levantó. Le dio hambre, fue a la cocina a ver si había comida, agarró unos panes, les untó margarina y se los engulló de un paraguazo. Se está bañando, pensó al escuchar la ducha. Se acercó al ventanal a ver si era observada cuando sintió como se abría la puerta del baño. Estaba ya él vestido. Buenos días mi niña, ¿cómo dormiste? ¡Soñé contigo mi amor! Pero no recuerdo mucho como era, a todo esto, no compraste pan para el desayuno, le dijo mientras él se secaba el pelo con una toalla azul. ¿No? Juraría que sí.

sábado, 30 de julio de 2011

Volver para nunca más irse

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Pensaba en volver. Volver con mi ex, volver con las dudas, volver con ese "tener algo que decir", qué sé yo. Pero no se puede volver a ninguna parte, porque una vez ido, ya no es el mismo. No se puede volver al que se fue. Y ciertamente que ya no soy aquel. Realmente pensaba en volver con aquella que no me correspondió, aquella que me hizo sentir, y que lo hace hasta el día de hoy, real, jodídamente real. Pero ella es especial, ella es... es... es como ese prototipo perfecto, como ese modelo de mujer que uno espera encontrar en su vida. ¡Pero claro, eso sólo pasa en las películas! Sé que no es perfecta, pero mis ojos no la pueden ver sino como un ángel, una angelical asiática caída del cielo con sus pelo largo, rubio y liso tocándo su arpa azul hipnotizándome con su dulce sonido. Mierda, ¿de verdad quería volver a esto? ¿Volver a sentirme como un idiota, un sometido a ese invento del corazón? ¿Dónde quedó mi dignidad? Le iré a decir lo que siento a la cara, no con simbolismos cursis e indirectas baratas como podrá ser este cuento si lo llegase a leer, se lo diré apenas abra su puerta, le diré: Pensaba en volver a sentir lo que sentía por ti. Sí eso haré. ¿O no? ¿Y sí me rechaza otra vez? ¿Si me dice de nuevo que me ve sólo como un buen amigo? NO. No es momento de retroceder, ¿ya estoy afuera de mi casa, rumbo al metro incluso y me voy a devolver? No seré el cobarde de siempre, ya estoy aquí y no volveré a mi casa, no volveré a ser quién solía ser al salir, seré un hombre nuevo, independiente de lo que ella me diga. Pero que por favor sea algo positivo, por ultimo un "déjame pensarlo" o algo más elaborado como "en el ultimo tiempo nos hemos acercado bastante, y puedo reconocer que no eres como los demás hombres que he conocido, tu eres especial sabes y te quiero, hazme tuya ahora"... No... eso no pasará. ¿Hey desde cuanto que están arreglando las veredas? Al parecer ese guatón asqueroso que tenemos de alcalde se esta poniendo las pilas, sucio hijo de puta, hace lo que sea por conseguirse unos votos y salir reelecto. Aunque podría tener buenos sentimientos en esto y hacerlo porque en verdad quiere ayudar a la gente... Eh no. ¿Estará muy enredado decir eso? Digo, "Pensaba volver a sentir lo que sentía por ti" es como decir que en verdad en la actualidad aún no lo siento, ¿aún no lo siento no? Y si lo hago más directo, algo como "He vuelto a sentir lo que sentía antes por ti"... No no no. Muy chocante, es algo que diría más ella que yo. Debo cargar la BIP, me quedaban como dos gambas no más la vez pasada si no mal recuerdo. Quizás algo más tierno como a ella le gusta... la carga con mil por favor... algo así como "La verdad es que nunca te he podido sacar de mi cabeza, cada día me convenzo más de que soy ese hombre que te puede hacer feliz, no digas que no, puedo parecer alguien fome o demasiado profundo pero estoy seguro que te puedo sacar risas, divertirte y disfrutar el día si tan sólo me dices que sí." Alerta de cursilería. No, mejor que no. ¿Cuál era el color de su estación de metro? ¿Roja no? El siguiente metro debería ser rojo. Y si no le digo nada y le escribo una tarjeta. Claro y así vuelvo a intentarlo como lo intente la vez pasada, claro, de seguro que lograría algo nuevo con ello. Es tan difícil pensar en algo diferente estando en estas condiciones. Ese tipo de allá se ve escalofriante. Ni que lo digas. ¿Debería comprarle flores? Cerca de su casa un tipo se pone a vender rosas en el semáforo. Vaya sí que se esta demorando el metro en llegar. ¿Y si no está el tipo de las flores? Ese sería un problema. Le compró un chocolate y se acabó la cuestión. Con lo que le gustan los chocolates en todo caso, cualquier cosa que según ella la hace engordar lo tacha con una gigante cruz. De seguro que esta el tipo de las flores. No te creo, pero si que se ha puesto a llover fuertemente. Definitivamente entonces el tipo no estará ahí. Será como en las películas, yo llegaré empapado hasta las patas y ella abrirá la puerta, me preguntará "Matías qué te pasó", que pasé para adentro o sino pescaré un resfriado o algo así, me dará un café, una manta y unas galletas mientras yo lentamente le diría las palabras mágicas. Me besará y ella también sentirá el frió de la lluvia al mojarse por mi cuerpo, sería como para contárselo a los hijos. Si que se puso a llover fuerte ah. Al menos estoy cubierto, por ahora, por el techo del metro, lastima que sólo protege al anden y no al carril del metro, esta entrando un viento demasiado helado. ¡Espera! ¿Estará ella en su casa? ... Pero como tan huevón, cómo no se me ocurrió pensar eso. Soy un idiota, un enfermo, un cursi enamorado hasta las patas por una mina que sé que me dirá que no nuevamente. No sé que cresta estoy haciendo acá, estoy sólo perdiendo el tiempo ¿Pero un idiota tierno no? Un idiota que tiene sentimientos y no tiene temor a mostrarlos al mundo, no como la mayoría de esos otros idiotas que se ocultan bajo la mascara de machos recios y calientes buscando a hembras por doquier. No, yo sólo la quiero a ella, independiente del par de tremen... dos ojos que tiene, yo la quiero por lo que es, por ese corazoncito miedoso del mundo que tanto daño le ha hecho, enseñarle que el mundo no es ni bueno ni malo sino que simplemente es, la quiero porque sería un desperdicio no quererla después de todo. Alerta de cursilerías. Por dios que se demora el metro y vaya que llueve, ya se están formando posas de agua en la vía. ¿Y si salió con sus amigas a jugar bowling? ¿Por qué no? Por favor tu sabes que le carga el bowling justamente porque a ti te gusta. Eso fue suposición mía, lo acepto. ¿Y si ella ya pensó en volver con su ex? Mierda. Eso también sería un problema la verdad. ¿Que onda el metro hoy? El tipo de aspecto tétrico y la vieja de al frente ya se aburrieron de esperar y se fueron, sería cómico ver a esa vieja andando en bicicleta para su casa. Mejor me siento. Este tipo de al lado, el del diario, me recuerda a alguien. ¿Que la Kenita no se casa con el Zamorano? Increíble, van a estar hablando de esto meses. Quizás la Kenita también lo quería como amigo no más. 
-Se demora ah- Ese fue el viejo del otro lado, gírate y respóndele algo. 
Eh sí. Vaya que ando creativo hoy con mis respuestas. ¿Que encontraron 5 mil kilos de pasta base en La Granja? 
-Pareciera que se acaba el mundo con la forma en como llueve ah- 
Mueve la cabeza idiota, apresúrate. Ajah eso parece. Es definitivo, Pinochet se robó plata del estado, viejo reconcha... 
-Tiene paciencia usted joven ah, es raro ver eso a su edad-
Bueno sí usted lo dice (tire una carcajada para parecer amistoso). Y ahora anda en Inglaterra logrando el asilo politic... 
-Me harté, ya llevo más de tres horas aquí, un gusto joven, ojalá no se muera de viejo esperando-. 
Apresúrate y sonríe. Hasta luego. Haber que dirán los Pinochetistas ahora. El viejito parece estar impresionado con algo ¿por qué se habrá detenido mirando la vía del metro? Bueno echemos un vistazo. -Puede usted creerlo, se esta inundado por lo menos hasta unos sesenta centímetros  Y era bastante increíble, nunca hubiese pensado que una lluvia repentina pudiese haber cubierto casi toda la vía de agua, inimaginable. Debías haberle respondido algo al viejito ese, parecía que se fue molesto. ¿Y si el mundo no quiere que yo piense que vuelva ese sentimiento que sentía por ella? El metro y la lluvia están confabulando en contra mía para evitar que vaya para su casa, que tal si es una señal, yo no debería estar aquí. ¿No es ese el viejito? ¿Pero que está haciendo? ¿Qué hace con un bote inflable? No me digas que intentará... Si, ya esta remando por la vía anegada de agua, genial. De seguro llegará antes que yo. ¿Realmente quiero llegar? El tipo del diario ya no esta, ahora que lo pienso me he quedado solo en el anden. ¿Es eso un cadáver lo que flota por ahí? Mierda lo es. ¡Pero que chucha esta pasando! ¡Y lo peor es que no para de llover y aún no llega el puto tren! ¿Ese cuerpo lleva un ramo de flores? ¿Son flores no cierto? Si que lo son. Genial, ahora resulta que así terminaré yo acaso. Suficiente, me largo de aquí. El mundo no quiere que vuelva, ya entendí el mensaje, ella es perfecta, es una modelo, es el prototipo de porrista ideal, de un 11, y yo un pelmazo destinado a "otras cosas más bajas". Es mi destino no estar destinado a ella. NO. No soy un personaje hecho en cinco minutos de algún guión de pelicula gringa mala. No soy un maldito griego en una tragedia griega, con esas coronas de hojas de olivos, o que sé yo de que serán, griegas. No existe el destino, no existe una naturaleza determinada que deba seguir, no soy una lavadora que debe obedecer al pie de la letras lo que dice su manual de instrucciones. Soy un humano, el hijo bastardo de Dios que deambula sin saber que tiene que hacer con su vida. Estoy asqueado de esto. Al diablo con Dios, yo haré lo que quiero hacer, quizás eso era lo que quería Dios de nosotros, o quizás no. No importa. Iré cueste lo que cueste a su casa y le gritare que la amo. De algo que me sirva la natación. El agua ya me esta llegando a las rodillas y no hay vuelta atrás. Esta fría el agua pero no me importa, nadaré lo más rápido que pueda, no me importa lo oscuro que puedan estar los túneles que deba sortear, pero que mierda que es esa luz, me estas hueviando que es el metro, mierda, mierda ¡Mierda! Date la vuelta imbécil y nada con tu vida para esquivarlo. Me esta alcanzando. ¡Nada, nada! Nada, estoy en la nada misma, tan leve e insoportable. NO. Vaya que me he puesto bipolar como ella. No puedo terminar así. Eso estuvo cerca, vaya que sí. Esto se fue al cara... 

Logró esquivar el impacto frontal y mortal del metal con su cuerpo pero lamentablemente a la velocidad que iba el tren, se levanto una columna de agua a su alrededor empujándolo ferozmente a las paredes del obscuro y lúgubre túnel. El agua lo arremetía con fiereza por todos lados golpeándolo con las vías oxidadas ya de tanto mar encima. Se le comenzó a acabar el aire en sus pulmones por lo que se desesperó de tal forma que intentó por todos los medios subir hasta la superficie sin percatarse que su pantalón se había enganchado a uno de los pernos de la vía. Movió los brazos como nunca antes lo había hecho, hasta que luego de unos segundos dejó de hacerlo. A lo lejos se escuchaba como el metro  se detenía en la estación. Por favor, deje bajar antes de subir.

Final alternativo que de seguro te gustará más.
-Hey muchacho despierta- ¿No es ese el tipo del periódico? -Muchacho te quedaste dormido, comenzaste a balbucear cosas raras como del destino y luego empezaste a agitarte tanto que te tuve que despertar, ¿te pasa algo?- Señor, ¿usted cree que debería volver a pensar, cree que al volver uno puede llegar a ser el mismo que fue cuando se marchó, cree que existe un destino que deberíamos seguir nos guste o no? -Eh joven no entiendo mucho lo que dices... Creo que deberías tratar de pensar menos las cosas y vivir más la vida.

martes, 21 de junio de 2011

Otros tiempos, otros mundos.

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La Sussy entró ese día a la sala como una diosa. La chiquita tenía un buen poto, unas gomas no tan grandes pero que a mi gusto eran suficientes te diré, aparte que ese detallito no era nada comparado con la linda carita que mostraba siempre, que siempre se hacía notar con sus sonrisas. No soy un buen escritor la verdad, todo el mundo me lo dice, pero necesitaba escribir esto en alguna parte.  Recuerdo, ¡qué recuerdo! recuerdo que se sentó al lado del guatón miguel, gordo maricón siempre se juntaba con la sussy, el muy perla, todos pensábamos en el curso que era fleto, que ser amigui de alguien así no podía permitirse. En ese tiempo yo estaba bien sólo y hace harto que no le veía el ojo a la papa. Me acuerdo que el guatón le iba a convidar de un chocolate que tenía en la mochila, desde lejos se veía bien sucio y arrugado. El metro se encontraba lleno, la felicidad de haberle ganado a Argentina era latente aún en las challas esparcidas por todo el suelo del vagón. Increíblemente pude encontrar un fierro del cual agarrarme en medio de esa turba de gente. La Susana se encontraba despeinada de tanto saltar y gritar de alegría, habíamos jugado bien pero nunca tanto, no fue un merecido triunfo pero es una victoria de todos modos. Se veía especial esa noche, había un brillo en sus ojos que le daba un tono de dulzura, como un aura de belleza que no rayaba en la castidad, claramente, pero que hacían a uno sonreír inevitablemente. La deseaba, pero sólo un poco. Sólo debía evitar mirarla. El tren se remeció fuertemente como una serpiente, de un lado a otro ondulando en las vías. Se escuchó un chirrido metálico cuando de pronto la sussy se volteó a mí con su chocolate en la boca, era rica y lo sabía, y sabía que yo sabía eso, y sabía que yo la quería, y sabía, en fin, muchas cosas. Recuerdo que ahí la odie de una forma, me emputecía que jugara conmigo. No. Me emputecía que no sólo conmigo jugará sino con medio curso, todos menos el guatón miguel que el muy barsa se había apoyado en su hombro mientras de su mochila sacaba un aparente pan envuelto en servilletas. Maraco, su mamita se lo debe haber hecho con mucho amor. ¿Amor? No, no es amor lo que sentía por ella en ese entonces, es sólo que cuando vas en el metro, con las ventanas al mundo exterior abiertas, observando como los autos se permanecen estancados, como la cordillera se despide del día y como la noche comienza a hacer su relevo, es cuando se te interpela y te transformas en ese paisaje, te vuelves oscuro, paralitico y frío, pero a la vez sensible, abierto y expectante de que algo suceda, que esa brisa congelante de afuera te golpeé de sopetón con un: dame un beso o algo parecido, es sólo eso que pasa cuando nos transformamos en nuestro entorno de manera inconsciente quizás. Pero Susana seguía ahí sin inmutarse quizás que estaría pensando…Me gustan los unicornios y los brownies. Me gusta el chocolate derretido encima de helado de crema con galletas y me gusta el calor (ahora hace frío) o algo así de seguro. Como desearía pensar en esas cosas y no en todas estas porquerías, como desearía no pensar si quiera un poco, pero no puedo mirándola a los ojos, no puedo sino pensar como sería el mundo sin ella. No podría imaginarme como sería la clase sin su presencia. Ese chocolate. Que se derretía en sus labios lentamente al son de sus ojos verdes que cantaban una canción al pasado. Guaton culiao, como deseaba ser su amigo, que me contara sus cosas, saber que pensaba, no sé, algo que la desnudara con una pizca de ilusión. Esa cosa que estaba ahora sufriendo porque su pan estaba lleno de hongos era su amigo, ese mastodonte sudoríparo, esa morsa de gran estomago era su amigo y yo sólo era un mirón más. Ya estaba cansado de ser su amigo, no quería serlo más. Estación Esperanza. Tan sólo quería decirle que me gustaba, pero sólo un poco, que qué se podía hacer con eso. No sé, algo así. Que al menos lo supiera, de lo contrario dudaba que pudiera sacarme esa idea fija y recalcitrante. Oh Susana. Oh Sussy. Ahí fue cuando me dijo – ¿hola, quieres un poco? Y tomando el pan del guatón me lo entregó coquetamente. Qué manera de jugar con uno. Nuevamente se tambaleó el metro pero esta vez tan brusco que se cayeron todos los pasajeros, el mundo pareció caerse hacia un pozo sin fondo, se hizo noche al segundo y se escuchaba como se trituraba todo. Yo apresuradamente me lo comí con hongos, cosas verdes y todo. Estaba rancio pero al menos le saque una sonrisa.

viernes, 22 de abril de 2011

Abrí mis alas

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Siento un profundo dolor punzante y mortal. El silencio esta haciendo del pasado, mi pasado. Mis manos están cansadas ya con arrugas de ser nada más que manos. El pensamiento se sumerge en un inmenso lago en que se hunde raudo a pesar de ser liviano como una pluma y va cayendo, y se va desmoronando, y se va observando a si mismo como se derrumba en sus preceptos, lamentos y deseos. Ya no fui lo que quise ser y jamás lo seré. Sólo me queda ese sólo. Ese último solo, aquel monologo de mi vida que nunca tuve, en ese fluir de mi conciencia, en ese lloriqueo de niño mimado que sólo grita que lo escuchen por un segundo y que sus palabras queden en la memoria de quién escuché tan sólo unos segundos, nada más que unos segundos. Nada más que unos segundos. No volveré jamás, ya no hay vuelta atrás, ya no existe lo que dejé allá ni lo que soy más acá. Me doy asco, la nausea me vuelve a poseer y ya no doy más y sube la adrenalina y la penicilina y la miles de rumbinas y licinas y tantas palabras que ya se me pierden con el mundo, lloran ahora por no significar nada, por ser unas angustiosas niñas abandonadas a su destino, esperando que aparezca otro que les de de comer, otro que no sea yo. Pido lastimeramente lo que nunca he optado hacer. El riesgo es irracional, visceral y monumental. Pido que me muevan el pie, famélico y desvanecido, exijo que me despierten de este sueño tan misterioso y lamentable, que ya no lo quiero, que juro que ya no sostener ni en mis peores pesadillas... Tan sólo unos segundos, tan sólo los últimos, los finales, los catárticos, tan sólo los eternos.

miércoles, 6 de abril de 2011

Distancias y vacíos

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Hoy se ha puesto fea, se ha pintarrajeado toda la cara para salvar la apariencia, para que todos digan lo fea que se ha puesto. Estoy a metros de ella, ha sólo diecisiete puestos de distancia, pero que mal maquillaje. Trata desesperadamente de esconder sus alas de ángel, con unos colores oscuros y su ropa de vieja. Se ha puesto tacos, pero que diablos puede hacer ella con tacos. Tiene una expresión de enojo, entre enojo e ira, no lo sé. Debe haber terminado con su pololo, o vuelto a reconciliarse y vuelto a peliarse. Tal vez. Se ha amarrado el pelo dejando revelado su cuello, ese cuello imaginario e inmenso que sueño recorrer a besos. Estoy a catorce puestos de ella. Sus ojos verdes son tan perfectos, tan asquerosos con ese chillon amarillo que delinea sus pestañas. Deje de lado mi cuaderno en el anterior puesto, pero ya esta demasiado lejos como para volver, si no regreso con ella no tiene sentido. A siete puestos de ella. Amo su fealdad, amo su aparente felicidad. Tranquilízate no te vuelvas a obsesio... cuatro puestos. Veo que hay plumas debajo de su asiento, el imbécil que esta al lado no lo nota. Es imposible, el mundo es imposible tal parece, es todo lo que no debiera ser, y lo que es que es resulta ser todo lo que no queríamos que fuese, el mundo es ficticio, la realidad es una ensoñación sólo hasta nuestras expectativas son más reales que, tres puestos, lo propiamente real. No tienes opción, no has hecho nada, estas flotando a la deriva del mar. Sí, y eso me ha traído hasta acá. Me lavo las manos, no he llegado al segundo puesto por nada, por ese ideal, por esa quimera maléfica que se encuentra anotando apuntes a centímetros de mi. No existo para ella, es decir, no existo para mi, en consecuencia, existe el vacío. ¡¿Cómo podrían haber distancias en el vacío?! Es hermosa, sus delgadas y suaves manos, la delicadeza de sus labios y sus tiernas mejillas. Se sacude y caen más blancas plumas al suelo, le pica la espalda, se mete la mano por debajo de su falda, con dificultad saca plumas de la nada. Curioso como el mundo a pesar de no ser verdad, nos genera tanta comeson, no sé si sera por su contradicción o por lo inadmisible que suena que seamos partes de mi sueño, de mi yo durmiente. Despierta, estas a un puesto. Se ha puesto bellísima, se ha desnudado a mis ojos para desocultar su esencia, para que todos digan lo sencilla que se ha revelado. Estoy en su lugar. Por la chucha, que fea me veo, se me corrió el maquillaje. Otra vez ese tipo de allá me esta mirando como un psicópata. Al menos esta lejos de mí, a diecisiete puestos. -Perdona me perdí ¿cuál fue la última idea del profe?-

jueves, 3 de marzo de 2011

Quería ser

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Quería ser astronauta pero luego me dijeron que era muy peligroso para mí, que si se te abre un orificio en esos estrafalarios cascos, te entra un gas muy hediondo que hace que tu nariz se vuelva naranja que a su vez hace que se te caigan todos los mocos que tienes en tu cuerpo hasta morirte. Me gustaban los dulces pero mi madre siempre me los escondía por diferentes lugares de la casa, igual los terminaba encontrando por ahí  pero como los tenía contados me descubría al instante y los volvía a cambiar de posición. No deseaba estar en el mismo curso que el  de Joaquín pero la tía nos puso juntos igual, luego nos hicimos amigos.  Me gustaba cuando mi profe de historia me contaba la historia pero mi padre me decía que no existía la historia. Soñaba con el día en que no tendría que volver a soñar con otra sociedad, sin embargo, pareciera que de sueños vive el hombre o, dicho de otro modo, es algo raro que sueña que vive. Quería estudiar Arte y comunicar algo, pero por temas financieros quedé en ingeniería comercial. Mis lecturas de verano siempre me complacían, por eso cuando leo recuerdo esos soles. Me gustaba la Natalia, pololie con la Matilde, me casé con Javiera. Nunca quize casarme a los 30 años pero con un hijo en camino y toda su familia encima, no había nada que hacer. El comunismo, el anarquismo y el socialismo me hacían mariposas en la guata pero nunca estuve muy seguro de si eran mariposas. Soñé con trabajar en algo para la gente, algo que le llaman "servicio público", pero para conseguir dinero finalmente me metí a una empresa internacional de marketing que en realidad hace lobby con los diferentes gobiernos latinoamericanos y que más que ayudar se encarga de calcular quién merece créditos y quién no (quién merece morir atormentado por deudas). Solía tener verdades, ahora tengo la seguridad de que no lo eran, pero solamente eso y no sé si me basta. Creía en Dios pero al final descubrí que era un viejo barbon vestido de rojo que deja huevitos de chocolate por mi patio en una infinidad de días en que toda la gente cree que le hace falta algo o les hacen creer eso. Acostumbraba a pensar que iba a conquistar mujeres, a que iba a vivir la vida como caballo, que sería de esos que tu dices "son el alma de la fiesta" pero termine amargado escribiendo en blogs en vez de estar "ahí afuera" en lo que llaman "mundo". Quería una niñita, me dieron un hijo. Quería ser quien soy, pero me quede pegado en la pregunta por el quién. Anhelaba autoconvencerme de que ese mundo existía pero tuvieron que convencerme a la fuerza. Siempre ha sido así, uno nunca esta seguro de nada cuando todo lo de afuera te empieza a obligar a tomar decisiones, eso es lo que llaman libertad, deberían encerrarla por criminal. Creía en mí. Necesite llorar, mas no pude ante tanta adversidad. Soy el hombre de las esperanzas frustradas, tanto que esperaba que no lo sup(us)ieras pero ya basta con el titulo para que mis utopías se vengan abajo, o quizás no abajo, quizás no se vayan. Quizás están ahí. Solía creer eso. Debería escribir mi autobiografía. Quizás todo esto sea un pretexto, una escusa, una argumentación, una replica infame de un tipo que nunca se movió. Ese es tu problema, que no haz hecho nada. Que se dispuso a cuestionar sus actos para terminar sin terminar nada, valga la redundancia. Para acabar acabado. Puede ser o simplemente fui alguien con grandes expectativas de su vida pero con muy mala suerte.

Biografía "no autorizada" de alguien que, al parecer, ya es un adulto, que le corresponde serlo y que corresponde serlo.

domingo, 13 de febrero de 2011

El sótano

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Dedicado a mi leal confutar, 
que ya van cien guerras ganadas en él.


Dejó estacionado su auto frente al jardín, cada vez que lo veía le parecía que las flores lo saludaban con sus pétalos proyectando un increíble brillo primaveral independiente de la estación en la que se encontrara (tampoco era de esos que se acordaba si estaba en invierno o en verano, sólo flotaba mirando las hojas caer y florecer como la mayoría lo hace en su inconsciente). Abrió la puerta del coche y con cuidado de no pisar un charco de lodo que se encontraba justo al lado de la puerta se bajó del auto, caminó unos pasos admirando los maravillosos cardenales que se agitaban con la brisa de la noche hasta que llegó a la gran puerta de madera luego de cruzar tres escalones. Sacó su reloj, era la hora precisa para tocar el timbre. ¡Pero qué sorpresa! Sabía que vendría algún día Miguel, pase, pase, adelante. Muy amable señora… Amalia, Miguel, Amalia, si no es tan difícil hombre y lanzando una carcajada se fue a la cocina raudamente a ver que exquisitez hacer para su visita. Miguel la acompaño dejando su abrigo en el perchero. Sabes, tengo castigada a la Sabina, la cabra chicha se ha portado súper mal y hoy quería salir por quinta vez en la semana así que le dije que no, que ya estaba bueno ya, que se iba a quedar toda la noche encerrada en su cuarto, que no podía estar saliendo todas las noches así como así, créame que ella no es así siempre, yo creo que desde que se separaron que anda media rara vera, ya era hora de que viniera a visitarnos, está arriba, de seguro que lo esperaba todos estos días. Sabina, repitió para sí mismo y luego pregunto por su esposo a la mujer. Miguel, cuantas veces tengo que decirte que… Ah si ya recuerdo, cuanto lo siento lo de su marido, vera que no todos los hombres somos así. Ya lo creo, usted es un amor de persona, vaya a ver a la niña, que espera, supongo que vino a… No, no, con su hija ya cerramos esa historia, acabó bien todo sabe, sólo venía a pedirle algo a ella que necesito urgentemente, me permite. Si, si, vaya no más y bueno si puede, piénselo un poquito más si yo sé que ella en el fondo, muy en el fondo lo sigue queriendo. Las escaleras le parecían incomodas, los escalones eran muy angostos, apenas cabía la mitad del pie y siempre terminaba golpeándose la frente con el techo que a la vez era muy bajo en el segundo piso. Debo anotar eso para la próxima. ¿Miguel? Se escuchó de la habitación del fondo del pasillo con puerta rosa. Espera aún no entres. Ya ahora sí, adelante. Abrió la puerta y se encontró con la novedosa rutina de un cuarto celeste con algunos peluches y libros en unos estantes, una pequeña tele un armario de madera al costado  y una gran cama en donde se encontraba la mujer más linda que había visto en su vida, quedó perplejo, no la recordaba tan hermosa. Y bueno que te trae aquí, ya te dije que no quería que fuéramos amigos, eso siempre termina enredando las cosas y tú ya sabes que… Hola Sabina, como estas, yo sólo venía a pedirte que me devuelvas ese cuento que te escribí hace tiempo no sé si recuerdas. Como no me voy acordar de él si fue casi el único regalo que me hiciste Miguel, que raro llamarte por tu nombre a todo esto, aunque no me acuerdo mucho de que se trataba si después de todo han pasado años desde que me lo escribiste y recuerdo que no fue muy… agradable o al menos no era nada muy cursi como yo podría esperar y lanzando una carcajada desvió la mirada hacia la ventana por la cual se veía la suciedad del edificio contiguo a su casa. Entonces no tendrás problema en devolvérmelo. Cosa que se regala no se devuelve pues ya tú sabes la regla. Créeme Sabina que lo necesito, tú también sabes como es mi memoria, necesito que me lo devuelvas, necesito un recuerdo de ti, algo así como una representación de tu persona que dure para siempre, me comprendes. ¿Y no puede ser una foto? No, demasiado inmóvil y maleable. ¡Un video entonces! Demasiado sínico y teatral, no,  tiene que ser eso, por favor Sabina no es mucho lo que te pido. No te puedo complacer con nada eh Miguel, para eso por último llévate mi cuerpo a ver si te conformas, de seguro con eso quedas feliz. Ambos rieron y ella comenzaba a pensar como hacían el amor en ese entonces. -Miguel, Sabina, ya está lista la cena- se escuchó desde el primer piso  luego de una hora como pensaba Miguel.  Sabina le devolvió el grito a su madre diciendo que no quería comer por esa noche. Bajó entonces solo el joven y se sentó a comer con naturalidad. Verdad que es preciosa mi niña, pero tan mal criada que me salió. No diga eso señora a… a… Amalia, si es una ternura su hija pero simplemente no congeniamos, digamos que yo soy Aries y ella Géminis, no hay por dónde ve. Así que no hay caso eh, anda la cabra lesa,  ¿Al menos le dio lo que usted necesitaba? ¿Qué cosa? Ah sí por supuesto, me dio mucho más que eso de hecho sabe, si su hija es un amor y aprendí muchas cosas de ella, yo sólo he tenido dos o tres relaciones en mi vida, la verdad es que ya no recuerdo cuantas fueron pero sé que fueron bastante pocas por lo que soy muy poco experimentado en eso del amor y el matrimonio, y en verdad me gustaría darle las gracias por la hija que crió, fue muy leal y tierna conmigo, de eso estoy profundamenteAh no siga Miguel que me va a hacer emocionar, si yo sé que la Sabina es una gran niña, que niña, si es toda una mujer ya. Bueno señora Amalia, me debo ir ya se está siendo tarde y no quiero interrumpir más su noche, a las 22 con 45 dan una película romántica de esas que a usted le gustaban creo. Miguel a mí siempre me han cargado esas películas cursis, más me gustan las de no sé cómo llamarlas, ¿familiares? De esas en que se muestran los verdaderos problemas de la gente común sabe, el otro día vi una que se llamaba, cómo era que se llamaba… Bueno señora, en ese caso a las 12 con 5 dan en el canal 9 una película de George Marshall como de ese estilo que usted me dice, ya me debo ir en verdad, no la molesto más. Oh cuanto lo siento, si usted no molesta pero si se tenía que ir  me lo hubiese dicho. La cena estuvo deliciosa, como siempre en verdad, si algo extrañare sin duda serán sus manos y su atención, muchas gracias por todo en verdad. Y tomando su abrigo del perchero se retiró nuevamente a su vehículo, miró el reloj y se dijo a sí mismo: estoy algo atrasado.
Ya no había casi nada de tráfico en la autopista, domingo por la noche nadie quiere salir, supongo que todos quieren estar en casa con sus familiares disfrutando algún pavo asado o algo por el estilo. Mi familia, mis amigos, como los extraño, estarán en mi casa al llegar, como siempre, como nunca. Buenas noches estimadísimos radioescuchas estamos en la 93.5 en el dial AM colocando las canciones que a usted le gustan. Comenzaba la melodía alegremente, no la conocía, pero la tarareo igual. Aparco su auto en la cochera, prendió las luces. Tengo que ordenar esta pocilga, estaba lleno de cajas y herramientas que alguna vez ocupó. Prendió las luces del sótano también unas luces rojas bien llamativas y comenzó a arreglar unos muebles que estaban molestando la pasada. Una vez despejada la entrada volvió a su auto y sacó del maletero el cuerpo desnudo y sin vida de la joven Sabina. Le acaricio la mejilla y la levanto con sus brazos. La llevó hasta una enorme reposadera dorada al fondo del sótano  en donde había una gran pintura de la misma Sabina adornada con cardenales y luces de neón. Se quedó observando su vagina con gran deseo, sería la última vez que haría el amor con ella, y la primera vez con el cuerpo de ella. Fue bastante diferente a como solían hacerlo, ahora por razones obvias él tomaba el control, cuando solía ser todo lo contrario. ¿Te gusta? Te gusta así, si yo sé que sí, ¡te he dicho que no te muevas mierda! Una vez ido al interior de ella, y de haber besado cada parte de su cuerpo gritó a los otros personajes que se encontraban allí, sin vida, sin aire corriendo por sus cuerpos, sólo la plástica piel embalsamada que quedaba de ellos en diferentes atriles, en diferentes posiciones, todos con su nombres grabado en alguna parte con alguna descripción de quienes eran. Manuel, mi padre, un ebrio hijo de puta, me pego varias veces. Marcela, mi madre, sus cabellos eran suaves como la seda. Felipe, mi mejor amigo, estuvo y estará para siempre conmigo. Ignacio, David, Constanza, Cristina, etc.
Sentimos informarles radioescuchas de que una muchacha se perdió antenoche, a eso de las 10:30 de la noche, la policía dice que la joven habría escapado por la ventana de su habitación mediante tres sabanas amarradas mientras su madre se encontraba conversando con el ex de la joven, de ahí se perdió el rastro de ella. Según Amalia Vergara, la madre de la mujer, la niña lo único que quería era ir a una fiesta que se encontraba cerca de la estación de ferrocarriles, a pesar de que la había castigado el mismo día, pero nadie en la fiesta la vio llegar, el principal sospechoso sería su nueva pareja, Matías Casanueva, a quien se le encontró en el hogar unos cabellos de la niña y un misterioso cuento que según se dice se lo había escrito hace poco como un regalo en donde narraba como mataría a la muchacha, es decir, que la niña estaría consciente del hecho, si es que la teoría es cierta claro. El cuento,  por fuentes extra oficiales partía algo más o menos así: Sacó su reloj, era la hora precisa para tocar el timbre. ¡Pero qué sorpresa! Sabía que vendría algún día Matías, pase, pase, adelante. Mejor dejémoslo hasta ahí señor director, sólo diremos esta frase ya que después el cuento se tornaría cada vez más y más macabro hasta contando con un suceso de necrofilia. La madre de la niña está destrozada y ha puesto un millón de pesos a quién tenga información al respecto, Sabina seria una chica rubia de 20 años, de pecas, ojos café claro y debía de andar con su pijama rosado, contactarse al 5674345, es todo por hoy. Los dejamos con Wynton Marsalis, esto es: Angel eyes.

martes, 25 de enero de 2011

Mi soliloquio del fin de mi soliloquio

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Y allí estaba sentado yo. Como siempre. Prendí la tele y aparecía yo en las noticias del canal 5. El hombre es el único ser que puede aparecer en una caja y verse a sí mismo fuera de ella, a la vez, como si nada. Una horrible tragedia dejó 12 muertos de los cuales 12 de ellos éramos yo… Me deprimían todas las noticias malas, a diario moríamos alrededor de 160 en todo el planeta, y ahí es cuando me viene la sensación de culpa porque me digo a mi mismo ¿alguien debería morirse en este mundo apestado de nosotros no?... Pero ahí salgo yo nuevamente diciéndome a mí mismo que no puedo pensar así que cada yo es insustituible y toda esa basura moralista que me he vendido siempre. Luego dije por las noticias que mañana se acababa todo, no me asuste. ¿Algún día se tenía que acabar todo no? Y bueno después empecé a hablar de deportes,  mi equipo le gano a mi otro equipo, es raro sentir la victoria acompañada de la dulce derrota. Apague la televisión, ya estaba cansado de mí. Me recosté en mi cama mirando al techo pensando en lo terrible que va a ser morirme aunque sin miedo, en verdad te lo digo, era más por la cuestión de la sangre y todo eso que siempre me he dicho que sale cuando me corto con algo afilado. Me sumergí en un sueño bastante raro mientras estaba en eso. Todo mi mundo era el mismo, pero había sujetos, unos bien parecidos a mí y otros completamente diferentes, que no hacían lo que yo hacía tanto así que me entró una sensación rara, como incomoda pero vivamente sentida, como una angustia. ¿Angustia? Nunca había oído esa palabra. Me desperté y me encontré conmigo en mi cuarto. Me dije –Hola, en que andas- y me respondí que me había quedado dormido mientras pensaba en el fin de todo. –Va a ser duro ah pero algún día tenía que pasar- Me conteste. Me conté sobre el sueño que tuve, sobre mi sueño, pero resultó que yo también lo había soñado días atrás. Quedamos pensativos por un momento.  Me llame por celular y el ringtone rompió todo ese pensar. – ¿Hola que tal, nos juntamos a conversar hoy?- No, me dije, tengo visitas en la casa (me sonreí). –Vamos, no viste las noticias me muero mañana y tú con que tienes visitas, será la última vez que me vea no seas así contigo-. ¡Hey entiendo que quiero verme, pero quiero  que entiendas que yo hoy tengo visitas, una visita muy importante! Me reí de mí mismo.  – ¿Visita muy importante digo, acaso sería otro yo? porque no me imagino otra persona posible- Me dije con un tono burlesco bastante irritante. Está bien, puedo venir un rato pero sólo un rato, ¿me entiendo bien? –Perfecto voy en camino- Y al instante estaba yo tocando la puerta. – ¡Hola, que hubo! Donde esta esa visita, mi visita…- Nuestra visita dirás… -Si eso como digo- Bueno estoy en el cuarto de invitados, donde más podría estar. Así que fui a conocerla para llevarme la ingrata sorpresa de que era yo mismo. Hola, en que andas… Rayos ¿para esto me hice venir? Yo me advertí, si, si ya recuerdo… En fin quería conversarme sobre algo, resulta que hoy tuve un sueño muy raro y creo que sé a qué se debió: ¡Estoy soñando! ¡Ni yo ni mis otros yo existen! Sino que existen otros… Me mire con cara de incrédulo. ¿Otros? ¡Otros yo, estamos llenos de nosotros no te has dado cuenta! –No, me digo que hay OTROS, distintos a mí- Me paralicé y me paré, yo también hice eso y yo igual lo hice por seguirme. Me puse a pensar en cómo despertarme entonces y llegué a la conclusión que la única forma de despertarme era cayendo en el sueño más profundo, el de la muerte. Tenía un poco de pastillas para dormir en mi botequín, las suficientes como para morir por sobredosis pero no iba a poder permitirme morirme solo. Así que fui al patio de mi casa donde estaba yo y también yo y cientos de otros yo, todos con su cantidad considerable de pastillas. Las engullí todas de una y el cielo, que parecía ser azul, comenzaba a tornarse negro y a girar y a girar y a girar y a girar. Lentamente me fui cayendo en un torbellino de emociones en donde veía como yo me iba cayendo por otros torbellinos de emociones cayendo sin vida desde grandes alturas, reventándose mis cabezas por los impactos sonoros y aterradores de mis caídas hasta que el torbellino me soltó y en un santiamén me maté.

sábado, 22 de enero de 2011

Diálogo personal

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No debo, no puedo, no quiere. No debo, no puedo, no quiere. No debo, no puedo, no quiere. Eros sigues siendo esa cosa rara de mis desvelos. Como la alegre utopía con el pesimista, como la falsa liebre con el vertiginoso galgo, como el absoluto ser con la dulce filosofía, como simplemente ella conmigo. Explícame, qué hice mal. No debo, no puedo, no quiere. Sabe bien porque digo todo esto. No existe verdad, que no tenga algo de falsedad, decía alguien por algún lugar. Amor y todo lo demás. No debo, no puedo, no quiere. Repite y repite mi súper yo sentado en su pedestal de oro. Curioso es lo prohibido, deseable es lo negado, excitante es lo incorrecto. Me niego a pensar que es por el egoísmo, no debo, no puedo, no quiere; aún teniendo muchos argumentos. “Quién tiene la autoridad para decirme lo que debo hacer”, “Quién tiene la inmortalidad para decirme lo que no puedo hacer” y  “Quién tiene su amor para decirme que no soy yo”. Ególatra como siempre me golpea en la mejilla mi orgullo. Respondí a la última interrogante nada más que con un: Él. No debo, no puedo, no quiere. No debo, no puedo, no quiere. No debo, no puedo, no me quiere. No debo, no puedo, no quiere. No debo, no puedo, no quiere. Entonces hice lo que debía hacer, todo lo que en mí dependía para verla sonreír y empecé a flotar como una pluma manejada por la brisa de la mañana, paseándome por el mismo rincón de siempre, ya que después de todo “No debo, no puedo, no quiere”. No es egoísmo la razón sino precisamente el diablillo del amor.Todos tenemos infinitas oportunidades, hasta incluso yo.


sábado, 8 de enero de 2011

Buen gusto

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Los extrañaba, tiempo que no los veía. El flaco seguía siendo igual de flaco pero ahora más alto lo que  hacía resaltar su flaqueza y Martínez ya tenía barba, te lo juro, ni yo lo podía creer. Sus correspondientes preguntas sobre el tiempo, la ausencia, sobre el olvido, nuestros olvidos, de metas y utopías, en fin, de nada importante. Se consumía el quinto cigarro cuando se me acerca el Ramirez para preguntarme por mi futura novia. Me daba un poco de lástima que me lo preguntara él, me había enterado hace unas semanas que su pareja lo había dejado con todas sus pilchas en la calle por patas negras, bueno él se la busco no más. (Risa) Bueno todavía no la encuentro, ojalá que aparezca pronto. Se sorprendió. ¿Hey pero cómo aún no? Bueno más te vale que la espera te valga la pena, quizás te estés guardando para una lindura, no como todas las otras que nos has mostrado. (Risa de incomodidad)  Ramirez que te crees si tú eres él que tiene pésimo gusto en mujeres, no yo. Destroce su orgullo en público, no se iba a rendir conmigo así. Nos miró. ¡Idiota! La... ¿Eloisa se llamaba? Sí, Eloisa, esa tenía la nariz más chueca, no me vengas a negarlo ahora po compadre. (Risa para el público pero enfadado por dentro). Me miró con esos ojos celestes, los más lindos y asesinos que he visto, en ninguna otra mujer había sido apresado por esa mirada. Ramirez se dio vuelta a molestar al flaco, maldito borracho no llevábamos ni medio litro de cerveza. Continuando con esa furtiva mirada, movió esos labios precisos pronunciando las  palabras " Tú si tienes buen gusto". Me petrifique. Valentina se me acercaba con sus ojos ardientes que me quemaban nuevamente mi corazón como antaño. Ahí volvía toda esa polvareda de emociones encontradas. A veces con tan sola una mirada basta. Maldita, estaba volviendo al vicio, el vicio de su belleza. Sus ojos me parecían decir muchas cosas que quizás yo solamente las quería oir. Nadie lo sabia en el comedor, nadie sabia mi frustrado intento de hacerme con la Vale, ella me rechazó a pesar de que le entregue mi corazón de madera y todo. Bruja. Se aprovechaba de que nadie más sabia de mi penosa declaración de amor sin resultado y frente a todo el mundo me tiraba la indirecta, el mensaje en clave que sólo yo iba a entender. "Tú si tienes buen gusto". ¿¡Ella era su prueba de mi buen gusto!? Maldigo el día en que me enamoré de ella. La extrañaba, tiempo que no sentía que tenía esperanzas. Iluso, el mismo ciclo de siempre. Y bla bla bla.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Sábanas manchadas y frías.

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Un punto. De él surgen unas delgadas y casi invisibles lineas que van marcando los tejados y veredas de esta bella ciudad. Se alzan los edificios con sus contornos perpendiculares a los trazos del dibujante. Perspectiva. Se situan diferentes elementos en diferentes distancias. Se forja una hilera de casas que acaba con una vacía plaza a la derecha. Qué haré con ella. No lo sé pero se conforma una esquina. Una esquina. Que dependiendo de donde se le mire puede forjar otro punto y comenzar todo este juego otra vez. No, que asqueroso sería tal enredo. Surge una iglesia en la esquina con sus grandes gárgolas aborrecibles y respetables de una arquitectura exquisitamente contemporánea con reminiscencias de modernismo, un toque de la escuela de Bauhaus y sencillamente su atrocidad dada por Gaudi. Todo se complejiza, pero a la vez su por qué no deja de ser el mismo.  Un punto. Se volcán nuevas lineas en la esquina, marcan los mínimos y máximos de una esfera que se va conectando con un torso, unas piernas, unos brazos y una cintura, toda de negra. Me he creado al fin. Un punto falso. Porque del hombre aparecen muchas lineas más pero que solo las divisa el hombre. Cree nacer todo de si. Iluso. Un punto que forja un pseudo punto que se olvida del punto inicial. (;) Desdichado se ve, me veo, te ves. Parado en la agonizante esquina. Nuevos trazos surgen y conforman un auto gris que conduce a muy leve velocidad. Se detiene frente al sujeto, frente a mi, frente a usted. Súbete, tengamos sexo; decía una señorita al interior del asiento de atrás. Se subió, me subí, te subiste y comenzó a andar el auto sin ningun conductor, (a andar el autor sin ningún hilo conductor). Paramos en un motel. No me importa saber quien eres, mi nombre es Soledad; Soledad Vargas. ¿Soledad de vergas? ¡No! Soledad Ver.. digo Vargas. V-A-R-G-A-S. No tienes porque herir mis sentimientos, no podrías además. Suena un Jazz de fondo, el viejo tocadiscos todavía funcionaba. Ya los trazos de la mujer no se veían, sólo se notaba como su piel se desnudaba lentamente y se sacudía en un frenesí, de eso se trataba la vida. Se desabrocho el sostén que era de aquellos que se hacia por delante, lo que comenzó a revelar lentamente sus tiernos pechos. Con un brazo ocultaba sus senos mientras con la otra se disponía a bajarse los calzoncillos, digo calzones o collales. Unos rayados color negro con esos finos bordes de mil flores diminutas. Cayeron suavemente al piso manchado de quizás que cosas y Soledad comenzaba el ritual. Se acerco a él y le tomo una mano para llevársela a su vagina. Yo sabía que tenía que hacer y no era nada tonto, había que actuar. Así me gusta. ¿Te gustan mis pechos? Tú respondías que sí tímidamente entonces él la tomaba de sorpresa y la tiraba contra la cama, le abría las piernas e introducía su miembro de un viaje, se movía de un lado a otro con gran presteza en un delicioso vaivén irrepetible. Al cabo de unos treinta segundos, no me podía aguantar las ganas y el deber de eyacular. Perdona le dije, soy Aries. Se rió y me hirió mi orgullo así que salí de la habitación y me escondí en el hall mientras tu la tomabas del brazo y le enseñabas lo que era el buen sexo. El punto ya se había olvidado, ya no tenia sentido en esta historia. Así que enfurecido, tiró trazos por todos lados atravesándolo todo. Él murió al instante. Lo hice con Soledad antes de irme. Tú sabes que al día siguiente despertaras en tu cama solo, vacío pero ocupando espacio, pero respirando, como todas las noches lo has estado, y sentirás la sensación de crear, de inventar(te) un nuevo mundo, un nuevo punto de escape, de fuga.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Profundamente vacío

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Dedicado a 
mi eterno fetiche,
esa pequeña dionisíaca.


¿Quién soy? El hombre quedó con esa interrogante por varios meses, hasta que ya hastiado del pensamiento tormentoso y punzante, se dirigió al mar. En la arena, divisó como una boya roja se agitaba sin descanso a lo lejos. Se sacó su camisa, botón por botón y se desabrochó el pantalón. Dejó escondidas sus prendas entre unos matorrales  y libre de todo peso comenzó a nadar. Estaba muy helado el ponto, tan gélido como su razón, como su sin razón. Ya unos metros adentro, la marea lo desviaba,  la sal le ardía en sus heridas y sus piernas le empezaban a recordar el sabor amargo del desgaste de toda una vida huyendo. De pronto algo le agarró el pie, él no reaccionó. Se iba hundiendo en el triste y grisáceo mar, sin saber por qué, sin necesitar el por qué. La boya ya se lograba mirar desde abajo pero ya no le importaba, la razón inventa muchas tonteras mas la voluntad es la que resuelve al final. Y se iba hundiendo, se iba ahogando, se iba muriendo. Una enormidad de peces lo iba acompañando en su periplo, una ballena se hacia presente metros más adelante con su bello canto y hasta tiburones lo rendían honores mientras el seguía hundiéndose en la inmensa profundidad de la abundancia. Sentía como sus pulmones, faltos de oxigeno, comenzaban a flaquear, parecía el final pero no. Era una falacia, un feroz montaje de sujetos cobardes. Dejó de respirar, mas siguió vivo. Sus pies se fueron uniendo y su cuello se alargaba lentamente. Se adaptaba al medio con movimientos ágiles y delicados entre medio de los corales submarinos. Un gran ojo entremedio de unas fosas lo invitaba a seguir hundiéndose. Un enorme cachalote perdido de la historia hacia retumbar las enormes masas de roca dura que encarcelaban su monumental cuerpo. El hombre, que ya sin rumbo, que sin necesidad, vagaba mirándolo con atención; al cabo de unas horas logró retirar todos sus barrotes de piedras ancestrales. Todo el mar se estremecía, el gran gigante olvidado por fin era liberado de su prisión. Se generó un gran movimiento de tierra y bastó tan sólo un segundo para que el coloso ya no estuviese donde tenía que estar, en donde ahora se lograba ver un pequeño cofre bien decorado como desteñido ya de tantos años oculto. Se acercó curioso a abrirlo pero la profundidad ya era demasiada, las atmósferas le aplastaban cada hueso o lo que quedaba de ellos. Retrocedió. Pero no tenía nada que perder, ya había dejado en alta mar todo su antiguo ser. Así, en su ultimo aliento se sumergió en la fosa mas profunda de los mares para abrir aquel enigmático cofre. Sus brazos no lograban levantarse ni sus dedos podían mover  el candado ya vencido, aún así luego de morir en el intento, su cuerpo ilógicamente empezó a hundirse en un frenesí, tanto así que golpeó con su cuerpo inerte el cofre, el cuál comenzaba a abrirse lentamente liberando miles de burbujas que nunca habían logrado surgir en el tiempo. Su cuerpo quedó a orillas del mítico cofre, que no poseía ni oro ni cualquier otro metal precioso,  poseía a la nada. El hombre nunca merecía, ni tampoco quería saber que su gran epopeya se fijaba en pos del vacío, de ese que lo llena todo en la profundidad de su lejanía. Se volvió a cerrar al cabo de unos minutos y el cuerpo del hombre iniciaba su recorrido a la superficie, la física volvía a ser la misma, tan lógica y tan innecesaria. Su cuerpo volvía a ser el mismo, sus pulmones volvían a pedir aire y los difusos rayos del sol le devolvían la vida de a poco. Abrió los ojos. Apareció tirado en una incomoda arena con las olas golpeándole el rostro en un ir y venir constante. Quizás cuánto tiempo he estado así. Estaba entumecido, se levantó y comenzó a caminar por las orillas del mar. Encontró en unos matorrales unas prendas de vestir que le quedaron un tanto grandes pero que igual le sirvieron para abrigar su cuerpo. De a poco se fue alejando del mar dando pasos en sentido contrario pero que solo lo llevaron a más arena, dunas y un ardiente astro  Todo era desierto cuando pensó. ¿Quién soy?...
 Soy un pequeño cofre, profundamente vacío, perdido y olvidado por Cronos y tantos otros, con el único consuelo de que me buscaras una y otra vez sin saberlo, ni pensarlo, sin siquiera recordarlo; ahora muere, te exijo que mueras para que vuelvas a vivir.

jueves, 23 de septiembre de 2010

El corazón de Madera

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Estaba Dios sentado por algún lugar cuando entra el mismísimo diablo en persona a encararlo. -Dios, hagas lo que hagas los humanos dejaran de creer en ti. Ya encontré la razón, era tan pero tan sencilla.- Y comenzó a reírse fuertemente y secándose las lagrimas que le caían por el gozo sentido. Sin mucho entender, este le preguntó: -¿Y se podría saber cuál sería esa razón?-  A lo que el diablo le dijo sarcásticamente –¡Pero si se supone que tu eres el único Dios, deberías saberla!- A lo que este respondió un poco defraudado –Bueno pues como soy Dios te demostrare que aún así los hombres seguirán creyendo en mí, ya tengo a alguien con quien enseñártelo, has todo lo que tengas que hacer, yo sólo observare como pierdes tu apuesta como otras veces- El diablo, fastidiado con la respuesta, le respondió soberbiamente –Muy bien, que sea como Dios quiera ¿pero qué apostamos esta vez? Ya te he dado el placer del sexo, el vicio de los cigarros y la ilusión de bienestar del alcohol- Y luego de meditarlo muy bien, dijo Dios resueltamente –Pues que sea la satisfacción del éxito- ¡Hecho! dijo el otro de inmediato,  ¡a cambio de la ceguera de los hombres entonces, como siempre! Y volviendo a reír se fue retirando lentamente, murmurando entre dientes su victoria.
Marcos, quien era el más bondadoso y más fiel de Dios comenzaba a ser puesto a prueba. Por qué un Dios tiene que demostrar algo es lo que todos nosotros no podríamos entender ya que sólo resultaríamos marionetas o hamsters encerrados en una vitrina para otro, pero Marcos era de aquellos que posicionaba su fe por sobre la razón, aquellos que simplemente no se preguntaban esas cosas. Un perfecto idiota, pero sin culpa. Era el más indicado para la prueba y Dios tan confiado estaba que ni siquiera le quiso advertir, sólo se dispuso desde la tribuna a observar como el demonio bajaba al mundo de esos bichos que reptan por la tierra de a dos pies. Como entretención previa, le comenzó a mandar millones de cartas a su casa con miles de cuentas impagas pero Marcos respondió de inmediato pidiendo un enorme préstamo al banco para pagarlas todas y después fue a la iglesia a dar gracias a Dios por que le aceptaron el crédito. Luego el patas negras se metió en la figura de su padre, diciéndole que era una basura, un imbécil y un bueno para nada, la gran deshonra para la familia, a lo que Marcos sólo calló y se fue a llorar a su cama en donde le dio gracias entre tanto llanto a Dios por entender que hasta los padres se pueden equivocar no sólo una vez. El diablo, ya cansado de este preámbulo decidió matar a su madre de una vez para que sufriera y quedará ideal para la prueba final, la estocada más dura. Marcos sufrió demasiado, no lograba entender como alguien como su querida mamá se hubiese suicidado de pronto sin aparente motivo, por lo que se comenzó a culpar a sí mismo, quizás él nunca le dio todo el cariño que se merecía se decía, pero luego de derramar la última lágrima y con ella la ultima flor en el foso, viendo las millones de lapidas del cementerio, entendió que no hay nada más común y natural que la muerte, que no hay ninguna razón para no desprender alguien querido de uno, por muy doloroso que sea, y al notar esto se vio maravillado y alabó a Dios. Maldita sea este ha salido bien duro de roer, pero ahora definitivamente que caerá, ahora conocerá Dios la razón por la cual el hombre dejara de creer en él, se decía mordiéndose los dientes atrás el diablo.
Marcos, unos días después, conocería a la que sería el amor de su vida caminando por la calle Esperanza una tarde de Mayo. Muy alegre y divertida movía su escote que cautivaba a cualquiera, pero claramente él no se fijó en eso. Ni yo sé muy bien en que se fijó, en una suerte de ironía contra este humilde narrador, ¿sería su mirada triste y lejana escondida en esos marinos ojos? ¿Esos secretos insondables que iluminaban el fervoroso deseo de atraparla para sí? ¿o el simple hecho de verla feliz? Mucho no importa para esta historia pues Marcos lentamente se fue reconociendo como enamorado y así fue articulando todas las posibles maneras de reencontrarla, de ubicarla en otro plano lejano al nuestro, en uno en que la vergüenza y la verdadera timidez se disiparan pero por cosas del destino todo ello se le fue pegando a la piel. Fue tallando un corazón de madera sin alguna razón consciente en un principio para calmar su pasión, hasta que con el pasar de los días fue naciendo un impulso mortal a regalarlo, no a otra sino a ella. Pero no podía, lo que una vez conoció de ella lo iba transformando, le iba cambiando su máscara de frágil humano, no le salía el valor, la voz. Tanta frustración de no poder decirlo, de no poder regalarse, carcomía ambos corazones que se fundían en uno sólo dispuesto a darlo todo por aparecer en las manos de ella. Hasta que un día encontró la forma; sabiamente lo envolvió en una caja de regalos y frente a la humilde apariencia de un regalo desinteresado, se lo dejó en sus manos casi olvidándose de lo que era. El único corazón que le iba quedando le palpitaba a mil por horas. Pero el diablo, quien había planeado todo esto, se reía de Marcos con mayor fuerza en la medida en que ella pronunciaba las palabras mágicas “no te puedo corresponder, yo no lo merezco”.
Marcos, días después, fue a la Iglesia buscando algún cebo que calmase el dolor agigantado que estaba sintiendo y le pidió a Dios que le hiciera entender como en todas las otras oportunidades ¿Por qué? ¿Dime Dios por qué mierda inventaste el amor si no puede ser correspondido? ¡Yo he hecho todo lo que me has pedido, nunca llene mi cabeza de malos deseos, ni tampoco se los deseo ahora a ella, nunca la ofendí ni tampoco hice trampa para conquistarla, sólo ilumíname con la respuesta, necesito saberla! Pero Dios, que se encontraba en ese minuto en el baño no podía atender a su llamado, ni tampoco lo hubiese hecho, ya que de lo contrario hubiese sido una feroz trampa a la apuesta y como “buen” Dios no podía permitirse tal cosa así que sólo se escuchó un silencio atronador en la Iglesia.
 ¡Púdrete Dios en tu silencio!
El diablo fue corriendo a la guarida de Dios y este saliendo del baño aún con los pantalones abajo dijo alarmado –No me digas que ese fue Marcos- a lo que el Diablo orgulloso respondió –Pues sí, ahí tienes al hombre más fiel tuyo, acabado por un amor no correspondido y lo más lindo de todo es que tanto el amor, como el hecho de no ser correspondido, no fueron obras mías, yo sólo puse las piezas en el tablero. Ahora Dios, que por fin te he ganado en buena ley toca que me des lo que tanto he deseado, y que como bien sabrás será la semilla de mi reinado- Dios, apesadumbrado y completamente decepcionado del género humano, le entregó el bien más deseado por Belcebú, la ceguera. Así el hombre fue destinado a no poder nunca jamás distinguir la amistad del deseo, una mera caricia de una insinuación, la amabilidad de una sonrisa de un total “te quiero”, confinándolo así a la constante vergüenza de nunca poder entender al otro, lo que por otro lado abrió a un sin fin de potencialidades nuevas sin lógicas, sin razón pasando a ser la locura, la felicidad, una verdadera opción. Marcos, que por fin ya no era tan idiota, entendió que al regalar aquel corazón de madera se liberaba de todo enamoramiento  sabiendo, con gran júbilo, que hizo todo lo que en él dependía por conquistarla abriendo paso así a la libertad del único y real corazón, él mismo. Fue a donde se solían encontrar siempre, en aquel "café de la verdad" un buen jueves por la tarde. La niña, sin entender nada, escuchó atónita como Marcos le agradecía y alababa por la enseñanza que le había dado ella gratuitamente. ¡Gracias!

sábado, 18 de septiembre de 2010

Vacíos que ocupan espacio

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Por favor señores, no crucen la línea amarilla del andén. Eso exclamaban  aquellos pintorescos guardias del metro con sus chaquetas rojas que les otorgaba la autoridad de empujarnos. La gente me llegaba a dar asco, el mundo en general, que de natural ya tiene poco o nada. Ya hemos dominado aquello por lo que ahora la relación no es con el árbol o el animal, sino con otro. Nunca habíamos estado tan juntos el uno con los otros y a la vez tan disminuidos esos extraños  a un completo vacío. Eran un vacío pasional,  no físico, desafortunadamente no. Algo así como un Dios, sí como un Dios que nadie puede ver pero que sin embargo chocas con algo que supones que es él al sufrir o al eyacular. Pero que importaba, si me posicionaba desde afuera yo también era eso, un vacío que ocupaba espacio. Y así éramos un conjunto de muchos vacíos que ocupábamos espacio, y contarlos era igual de innecesario. Iba pensando en los colores, lo recuerdo bien a pesar de que ya ni se hace cuanto fue. Curiosa ironía. Me fijaba en la línea amarilla ¿Por qué amarilla? ¿Acaso el amarillo tiene algo que diga precaución, que diga implícitamente no me toques? Probablemente no, pero  el hombre piensa eso del amarillo, o que el rojo es de liderazgo y el azul de amistad que se yo. Tanto vacío, tanta sensación de ser vacío para otro me habían traspasado mi subconsciente, era un sentimiento insoportable.  Todo está basado en cuestiones sociales pero no existe algo, un trocito de validez de por sí. Algo que si fuera hasta con los marcianos me dijeran que es así. Pero no, la muerte no más.
La muerte, sí, la muerte es lo único que prevalece. Estación “Los franciscanos” combinación con la línea 3. Al parecer me estaba quedando dormido. Que divertido ese sombrero. No había pensado en la idea de. ¿En que estaba soñando? Como sea, me debo apurar para la prueba. La prueba de “Paradigmas”. En que estaba pensando. Definitivamente ese sombrero se ganó el premio al más ridículo. No había estado nunca en estos trenes, supongo que serán de los antiguos. Hace calor. ¿Por qué doy esta prueba? Para pasar el ramo y titularme pues. ¿Para qué? Para trabajar, ganar mis billetes, alimentar a mis hijos, mantener a mis padres y así devolverles lo que ellos me dieron, mi vida. Yo no quiero eso. ¿Deuda? No existe tal deuda, yo no decidí vivir, yo no elegí que me sacaran a la luz, sin embargo, lo hicieron y ahora existo. No lo considero algo malo, sino como algo completamente autoritario, digo el no haberme preguntado. Mis padres, el estado, Dios, el destino, el caos confabularon contra mí. Hey no te pongas trágico ahora. ¿Trágico? Donde esta lo trágico, si existir es maravilloso, lo único que trato de decirme es que no me lo preguntaron, nada más se hizo. Si me dieron libertad en mi existir porque no me la dieron antes de existir.  Lo mismo la muerte. Es algo autoritario. Podría suicidarme entonces para romper la asimetría pero no. Sólo la realzo aún más, sólo estaría conformándome con un cebo de libertad pero al fin al cabo estaría cumpliendo con lo que teníamos que hacer desde que nacemos. No se siente en el suelo. Pero de ser así que nos queda, pues vivir, soñar, crear, actuar. Modificar la naturaleza en apariencia, para así creer que existe algo más. Restringir nuestras libertades como máxima muestra de libertad. No. Eso sería ingenuo y muy manso. Estación “Las camelias”. ¿qué hacemos? Me empiezo a sentir angustiado. Que desconsiderado ese tipo al no cederle el asiento a la señora, es ya muy vieja esa táctica de hacerse el dormido.  ¡Estas ventanas no se abren! Pero que pedazo de mierda. Me acuerdo cuando el flaco intento abrir la ventana de un metro y no podía, por lo que intento con más y más fuerza hasta que sacó la perilla de un viaje. Fue tan divertido verlo tirado en el piso con la perilla en la mano y la ventana aun sin bajarse. ¿Qué será del flaco? Podría ir a verlo. Estación “Martinez”, se les pide por favor tener cuidado con la separación del tren con el andén al bajar, muchas gracias. Tiene una agradable voz. Me parece que no debería. Estación “Los alerces”. No debería ir a dar la prueba. Como que no estoy de ánimo, tanto pensar me está mareando. ¿El flaco no vivía en la siguiente?  (…) Estación “Pedro de Lascivia”. (…) No lo hice.
Por qué no lo hice si nada tiene valor excepto estar con los que se quiere. Hemos cambiado ese fin por los medios que antiguamente usábamos para ello. Eso sí que es angustiante. Mejor me debería suicidar. A la siguiente me bajare y me tirare a la línea del tren. ¿No me crees capaz? Ya vas a ver. Estación “Tolabala”. A la siguiente, ahora sí que sí. Estación “Juarez de Inéz”. Maldición si es sólo bajarte y dar un saltito. La vida es algo insignificante qué tanto te puede costarte desprenderte de ella, sólo un segundo. Todo cambia, moriré y nadie se acordara de mi por siempre, todo perece, todo puede ser de otra forma, justamente como los nombres de las estaciones. Ya ahora vale, a la próxima me bajo. La próxima debiese ser… Estación terminal “La muerte”, todos los pasajeros deben descender. ¿Qué? Se abrieron las puertas y toda la masa de seres inexistentes e intrascendentes comenzaba a bajar despavoridamente. Al traspasar la línea amarilla, uno a uno comenzaban a caer sin vida. ¿Qué es esto? El del sombrero gracioso comenzaba a gritar –Hey, apúrate no te quedes ahí parado como si nada- Me moví a la derecha para que bajara y muriera al instante. Ya quedaban como cuatro personas esperando su turno, su posibilidad de bajar. Algunos bajaban por que la mujer de la voz lo dijo o porque tenían fe en que iban a llegar a su destino al bajarse en esa estación. Yo no entendía nada. Miraba aterrado como ya era el ultimo. Después la vocecita de nuevo diciendo –por favor, todos los pasajeros deben descender-. Lo repitió dos veces cuando se cerraron las puertas, yo aún no entendía nada. Se comenzó a mover el metro hacia la oscuridad mientras por la ventana veía como un guardia del metro con chaqueta roja venía con una carretilla donde iba apilando los cuerpos inertes para llevárselos a quién sabe dónde. Después se detuvo el tren cuando ya perdí de vista la estación y todo era una espesa negrura. Las puertas jamás se volvieron a abrir.