viernes, 4 de septiembre de 2009

Actorazo

0

Se abría el telón. Todos los anhelos de convertirse en un reconocido actor llegaban a definirse. Era su momento hacia el estrellato fugaz necesario. Hace varios días que no comía bien por la obra. Sentía que algo le faltaba, algo había que lo impedía aún para interpretar perfectamente a su personaje, un maniático deshecho que poco a poco se va quedando melancólicamente solo. Un personaje que requería un nivel emocional muy marcado, era una presión enorme, que no quepa duda. Era su oportunidad, al principio le pareció insólito que le hayan asignado el papel protagónico de la obra, pero luego le dio un júbilo extraordinario y comenzó a estudiarlo día y noche. Iniciaba la melodía.

Me ubique en la fila principal, siempre me ha gustado estar al frente de todo, y en esta obra no fue la excepción. Al principio era un tanto fastidiosa te diré, pero a medida que avanzaba la trama fue mejorando. En un minuto llegó un clímax tremendo, cuando la señora del tipo lo abandona sin decir nada. Reaparece el loco y busca angustiosamente a su mujer, que había tomado sus maletas sin dejar ninguna nota ni nada, luego de que desdeñosamente desconfiara de su esposo. El personaje principal, que hasta ese minuto no me había causado mayor gracia, comenzó a tomar una caracterización increíble luego de la escena del teléfono. Ya cansado de destruir toda la casa frente a su soledad llama a su mujer, la cual le dice que lo dejaba por haber sido tan ruin y villano esposo, que no se merecía una mujer como ella. O al menos eso se dio a entender por la cara del tipo, que luego de eso estalló en un llanto amargo y genial donde te juro que se me encresparon los pelos con cada gemido. Después se resuelve todo el conflicto cuando el tipo se despide de esa casa, que siempre atraía soledad, dejándola para siempre abandonada al tiempo, mostrando el nivel de profundidad que a veces las cosas adquieren por tantos sentimientos que uno le impregna.

La función de ayer salió espectacular, definitivamente, espectacular. Sencillamente porque sucedió eso, de no haber pasado quizás hubiera seguido actuando débilmente. Las críticas han sido muy buenas y la prensa quiere puro saber de mí. La verdad es que todo eso no amerita lo sucedido en ningún caso. Lo que ocurrió fue que en plena actuación, al realizar la actuación, en una parte de la obra yo debía llamar a quien sea y dramatizar una escena de abandono. Y quizás como cábala o en un arranque de originalidad de esos impensados, llame a mi novia. Escuche gemidos, fuertes gemidos de la maraca con quizás que hombre y cortó enseguida. Y ahora ella quiere volver conmigo imagínate. Tuve que seguir con la actuación no más pues, que iba a ser. Así que el papel fue preciso, para mala suerte mía claro. ¿Quizás yo también estaré volviendo un tanto loco o no?

0 Confutación(es):

Publicar un comentario