jueves, 13 de agosto de 2009

Vueltas da la vida

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Venía caminando por el frío cemento mascullando maldiciones entre dientes, apesadumbrado por toda la insoportable carga que llevaba hace más de dos semanas. Una mentira puede llegar hacer la vida insoportable y en este caso sin duda que fue así. Avanzaba con un paso tembloroso luego de visitar a la segunda, aunque era típico ya que todas las veces le ocurría lo mismo. Después de bañarse y sacarse el olor a perfume barato y a motel truculento, le empezaba a pesar todo ese frío asunto en el que se encontraba. Algo ajeno a él lo hacía cada tarde volver a los brazos de esa inocente y a la vez fiera mujer, como un instinto que había dejado hace años volviera a florecer en gloria y majestad con la susodicha. Andaba pálido, con un intenso dolor en la cabeza de tanto pensar en variables y opciones que se podían dar. Se reducían a dos: le contaba asumiendo el rompimiento con su señora por más de trece años, donde ella nunca tuvo la culpa; o se guardaba el secreto hasta la tumba.

Lo que sí, hoy se sentía diferente en comparación a los otros anteriores, aunque solamente en un punto: tenía un presentimiento, una sensación de que ese día se iba a definir el gran dilema.

El Cristóbal tenía razón, jugar a dos bandas siempre desarticula el juego ¡pero es solo un arco!, a ese loco sí que sabe jugar, se ha metido con cuanta mujer quiere y yo aquí angustiado por lo que me vaya a hacer una sola. Tengo razón o soy un completo macabeo maricón o qué... temiéndole a una mujer, eso sí que no, le diré todito como dé lugar... Pero es que es tan buena mujer, quizás si logro...Divagaciones comprensibles para alguien que en realidad sólo ama a su esposa. Y bueno iba este señor llegando a la esquina, cuando ocurrió lo increíble, de esas vueltas que nos da la vida y te hacen pensar-Sin duda que por ahí tengo que ir- Esos mensajes que nos envía el destino, Dios o un viejito en un trono desde lo alto para decirte ¡haz lo correcto! que no te puedes explicar racionalmente. Justo ahí en ese preciso momento pasaba un vagabundo con un carro de supermercado con ciertos cartones y prendas gastadas buscando un lugar en la calle para dormir. Enigmáticamente el indigente se detiene y se queda mirando a este tipo y le grita -¡Hey viejo! Dile la verdad y déjate de wear- Un tanto informal el mensaje divino, pero contra toda lógica, era la prueba que esperaba y que más directa que tal grito. El sujeto no halló que decir y se hizo el indiferente mirando como si a otro iba el llamado. El pobre, ante dicha reacción, solo sonrió y siguió su camino sin encontrar, aún, un cálido lecho.

Ya no quedaba duda, debía decírselo, así comenzó a correr hacía el departamento. Sin saludar al conserje tomó el ascensor y fue practicando su parlamento en el espejo. Sacó las llaves con cierta dificultad para encontrarse con la puerta abierta y cientos de policías en el apartamento tomando fotos a su cama matrimonial con dos cuerpos: el de su mujer y otro que no cono...

Mierda



1 Confutación(es):

Necesito un plug-in adicional para mostrar algunos elementos de esta página, pero dejando eso de lado...
Final predecible, pero de todas formas interesante. Respecto al mensaje divino, Dios está en el pobre, pero quizás un poco más de build-up.
Neat story in the end.
See ya walkin around the world, or something.

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