jueves, 3 de marzo de 2011

Quería ser

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Quería ser astronauta pero luego me dijeron que era muy peligroso para mí, que si se te abre un orificio en esos estrafalarios cascos, te entra un gas muy hediondo que hace que tu nariz se vuelva naranja que a su vez hace que se te caigan todos los mocos que tienes en tu cuerpo hasta morirte. Me gustaban los dulces pero mi madre siempre me los escondía por diferentes lugares de la casa, igual los terminaba encontrando por ahí  pero como los tenía contados me descubría al instante y los volvía a cambiar de posición. No deseaba estar en el mismo curso que el  de Joaquín pero la tía nos puso juntos igual, luego nos hicimos amigos.  Me gustaba cuando mi profe de historia me contaba la historia pero mi padre me decía que no existía la historia. Soñaba con el día en que no tendría que volver a soñar con otra sociedad, sin embargo, pareciera que de sueños vive el hombre o, dicho de otro modo, es algo raro que sueña que vive. Quería estudiar Arte y comunicar algo, pero por temas financieros quedé en ingeniería comercial. Mis lecturas de verano siempre me complacían, por eso cuando leo recuerdo esos soles. Me gustaba la Natalia, pololie con la Matilde, me casé con Javiera. Nunca quize casarme a los 30 años pero con un hijo en camino y toda su familia encima, no había nada que hacer. El comunismo, el anarquismo y el socialismo me hacían mariposas en la guata pero nunca estuve muy seguro de si eran mariposas. Soñé con trabajar en algo para la gente, algo que le llaman "servicio público", pero para conseguir dinero finalmente me metí a una empresa internacional de marketing que en realidad hace lobby con los diferentes gobiernos latinoamericanos y que más que ayudar se encarga de calcular quién merece créditos y quién no (quién merece morir atormentado por deudas). Solía tener verdades, ahora tengo la seguridad de que no lo eran, pero solamente eso y no sé si me basta. Creía en Dios pero al final descubrí que era un viejo barbon vestido de rojo que deja huevitos de chocolate por mi patio en una infinidad de días en que toda la gente cree que le hace falta algo o les hacen creer eso. Acostumbraba a pensar que iba a conquistar mujeres, a que iba a vivir la vida como caballo, que sería de esos que tu dices "son el alma de la fiesta" pero termine amargado escribiendo en blogs en vez de estar "ahí afuera" en lo que llaman "mundo". Quería una niñita, me dieron un hijo. Quería ser quien soy, pero me quede pegado en la pregunta por el quién. Anhelaba autoconvencerme de que ese mundo existía pero tuvieron que convencerme a la fuerza. Siempre ha sido así, uno nunca esta seguro de nada cuando todo lo de afuera te empieza a obligar a tomar decisiones, eso es lo que llaman libertad, deberían encerrarla por criminal. Creía en mí. Necesite llorar, mas no pude ante tanta adversidad. Soy el hombre de las esperanzas frustradas, tanto que esperaba que no lo sup(us)ieras pero ya basta con el titulo para que mis utopías se vengan abajo, o quizás no abajo, quizás no se vayan. Quizás están ahí. Solía creer eso. Debería escribir mi autobiografía. Quizás todo esto sea un pretexto, una escusa, una argumentación, una replica infame de un tipo que nunca se movió. Ese es tu problema, que no haz hecho nada. Que se dispuso a cuestionar sus actos para terminar sin terminar nada, valga la redundancia. Para acabar acabado. Puede ser o simplemente fui alguien con grandes expectativas de su vida pero con muy mala suerte.

Biografía "no autorizada" de alguien que, al parecer, ya es un adulto, que le corresponde serlo y que corresponde serlo.

domingo, 13 de febrero de 2011

El sótano

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Dedicado a mi leal confutar, 
que ya van cien guerras ganadas en él.


Dejó estacionado su auto frente al jardín, cada vez que lo veía le parecía que las flores lo saludaban con sus pétalos proyectando un increíble brillo primaveral independiente de la estación en la que se encontrara (tampoco era de esos que se acordaba si estaba en invierno o en verano, sólo flotaba mirando las hojas caer y florecer como la mayoría lo hace en su inconsciente). Abrió la puerta del coche y con cuidado de no pisar un charco de lodo que se encontraba justo al lado de la puerta se bajó del auto, caminó unos pasos admirando los maravillosos cardenales que se agitaban con la brisa de la noche hasta que llegó a la gran puerta de madera luego de cruzar tres escalones. Sacó su reloj, era la hora precisa para tocar el timbre. ¡Pero qué sorpresa! Sabía que vendría algún día Miguel, pase, pase, adelante. Muy amable señora… Amalia, Miguel, Amalia, si no es tan difícil hombre y lanzando una carcajada se fue a la cocina raudamente a ver que exquisitez hacer para su visita. Miguel la acompaño dejando su abrigo en el perchero. Sabes, tengo castigada a la Sabina, la cabra chicha se ha portado súper mal y hoy quería salir por quinta vez en la semana así que le dije que no, que ya estaba bueno ya, que se iba a quedar toda la noche encerrada en su cuarto, que no podía estar saliendo todas las noches así como así, créame que ella no es así siempre, yo creo que desde que se separaron que anda media rara vera, ya era hora de que viniera a visitarnos, está arriba, de seguro que lo esperaba todos estos días. Sabina, repitió para sí mismo y luego pregunto por su esposo a la mujer. Miguel, cuantas veces tengo que decirte que… Ah si ya recuerdo, cuanto lo siento lo de su marido, vera que no todos los hombres somos así. Ya lo creo, usted es un amor de persona, vaya a ver a la niña, que espera, supongo que vino a… No, no, con su hija ya cerramos esa historia, acabó bien todo sabe, sólo venía a pedirle algo a ella que necesito urgentemente, me permite. Si, si, vaya no más y bueno si puede, piénselo un poquito más si yo sé que ella en el fondo, muy en el fondo lo sigue queriendo. Las escaleras le parecían incomodas, los escalones eran muy angostos, apenas cabía la mitad del pie y siempre terminaba golpeándose la frente con el techo que a la vez era muy bajo en el segundo piso. Debo anotar eso para la próxima. ¿Miguel? Se escuchó de la habitación del fondo del pasillo con puerta rosa. Espera aún no entres. Ya ahora sí, adelante. Abrió la puerta y se encontró con la novedosa rutina de un cuarto celeste con algunos peluches y libros en unos estantes, una pequeña tele un armario de madera al costado  y una gran cama en donde se encontraba la mujer más linda que había visto en su vida, quedó perplejo, no la recordaba tan hermosa. Y bueno que te trae aquí, ya te dije que no quería que fuéramos amigos, eso siempre termina enredando las cosas y tú ya sabes que… Hola Sabina, como estas, yo sólo venía a pedirte que me devuelvas ese cuento que te escribí hace tiempo no sé si recuerdas. Como no me voy acordar de él si fue casi el único regalo que me hiciste Miguel, que raro llamarte por tu nombre a todo esto, aunque no me acuerdo mucho de que se trataba si después de todo han pasado años desde que me lo escribiste y recuerdo que no fue muy… agradable o al menos no era nada muy cursi como yo podría esperar y lanzando una carcajada desvió la mirada hacia la ventana por la cual se veía la suciedad del edificio contiguo a su casa. Entonces no tendrás problema en devolvérmelo. Cosa que se regala no se devuelve pues ya tú sabes la regla. Créeme Sabina que lo necesito, tú también sabes como es mi memoria, necesito que me lo devuelvas, necesito un recuerdo de ti, algo así como una representación de tu persona que dure para siempre, me comprendes. ¿Y no puede ser una foto? No, demasiado inmóvil y maleable. ¡Un video entonces! Demasiado sínico y teatral, no,  tiene que ser eso, por favor Sabina no es mucho lo que te pido. No te puedo complacer con nada eh Miguel, para eso por último llévate mi cuerpo a ver si te conformas, de seguro con eso quedas feliz. Ambos rieron y ella comenzaba a pensar como hacían el amor en ese entonces. -Miguel, Sabina, ya está lista la cena- se escuchó desde el primer piso  luego de una hora como pensaba Miguel.  Sabina le devolvió el grito a su madre diciendo que no quería comer por esa noche. Bajó entonces solo el joven y se sentó a comer con naturalidad. Verdad que es preciosa mi niña, pero tan mal criada que me salió. No diga eso señora a… a… Amalia, si es una ternura su hija pero simplemente no congeniamos, digamos que yo soy Aries y ella Géminis, no hay por dónde ve. Así que no hay caso eh, anda la cabra lesa,  ¿Al menos le dio lo que usted necesitaba? ¿Qué cosa? Ah sí por supuesto, me dio mucho más que eso de hecho sabe, si su hija es un amor y aprendí muchas cosas de ella, yo sólo he tenido dos o tres relaciones en mi vida, la verdad es que ya no recuerdo cuantas fueron pero sé que fueron bastante pocas por lo que soy muy poco experimentado en eso del amor y el matrimonio, y en verdad me gustaría darle las gracias por la hija que crió, fue muy leal y tierna conmigo, de eso estoy profundamenteAh no siga Miguel que me va a hacer emocionar, si yo sé que la Sabina es una gran niña, que niña, si es toda una mujer ya. Bueno señora Amalia, me debo ir ya se está siendo tarde y no quiero interrumpir más su noche, a las 22 con 45 dan una película romántica de esas que a usted le gustaban creo. Miguel a mí siempre me han cargado esas películas cursis, más me gustan las de no sé cómo llamarlas, ¿familiares? De esas en que se muestran los verdaderos problemas de la gente común sabe, el otro día vi una que se llamaba, cómo era que se llamaba… Bueno señora, en ese caso a las 12 con 5 dan en el canal 9 una película de George Marshall como de ese estilo que usted me dice, ya me debo ir en verdad, no la molesto más. Oh cuanto lo siento, si usted no molesta pero si se tenía que ir  me lo hubiese dicho. La cena estuvo deliciosa, como siempre en verdad, si algo extrañare sin duda serán sus manos y su atención, muchas gracias por todo en verdad. Y tomando su abrigo del perchero se retiró nuevamente a su vehículo, miró el reloj y se dijo a sí mismo: estoy algo atrasado.
Ya no había casi nada de tráfico en la autopista, domingo por la noche nadie quiere salir, supongo que todos quieren estar en casa con sus familiares disfrutando algún pavo asado o algo por el estilo. Mi familia, mis amigos, como los extraño, estarán en mi casa al llegar, como siempre, como nunca. Buenas noches estimadísimos radioescuchas estamos en la 93.5 en el dial AM colocando las canciones que a usted le gustan. Comenzaba la melodía alegremente, no la conocía, pero la tarareo igual. Aparco su auto en la cochera, prendió las luces. Tengo que ordenar esta pocilga, estaba lleno de cajas y herramientas que alguna vez ocupó. Prendió las luces del sótano también unas luces rojas bien llamativas y comenzó a arreglar unos muebles que estaban molestando la pasada. Una vez despejada la entrada volvió a su auto y sacó del maletero el cuerpo desnudo y sin vida de la joven Sabina. Le acaricio la mejilla y la levanto con sus brazos. La llevó hasta una enorme reposadera dorada al fondo del sótano  en donde había una gran pintura de la misma Sabina adornada con cardenales y luces de neón. Se quedó observando su vagina con gran deseo, sería la última vez que haría el amor con ella, y la primera vez con el cuerpo de ella. Fue bastante diferente a como solían hacerlo, ahora por razones obvias él tomaba el control, cuando solía ser todo lo contrario. ¿Te gusta? Te gusta así, si yo sé que sí, ¡te he dicho que no te muevas mierda! Una vez ido al interior de ella, y de haber besado cada parte de su cuerpo gritó a los otros personajes que se encontraban allí, sin vida, sin aire corriendo por sus cuerpos, sólo la plástica piel embalsamada que quedaba de ellos en diferentes atriles, en diferentes posiciones, todos con su nombres grabado en alguna parte con alguna descripción de quienes eran. Manuel, mi padre, un ebrio hijo de puta, me pego varias veces. Marcela, mi madre, sus cabellos eran suaves como la seda. Felipe, mi mejor amigo, estuvo y estará para siempre conmigo. Ignacio, David, Constanza, Cristina, etc.
Sentimos informarles radioescuchas de que una muchacha se perdió antenoche, a eso de las 10:30 de la noche, la policía dice que la joven habría escapado por la ventana de su habitación mediante tres sabanas amarradas mientras su madre se encontraba conversando con el ex de la joven, de ahí se perdió el rastro de ella. Según Amalia Vergara, la madre de la mujer, la niña lo único que quería era ir a una fiesta que se encontraba cerca de la estación de ferrocarriles, a pesar de que la había castigado el mismo día, pero nadie en la fiesta la vio llegar, el principal sospechoso sería su nueva pareja, Matías Casanueva, a quien se le encontró en el hogar unos cabellos de la niña y un misterioso cuento que según se dice se lo había escrito hace poco como un regalo en donde narraba como mataría a la muchacha, es decir, que la niña estaría consciente del hecho, si es que la teoría es cierta claro. El cuento,  por fuentes extra oficiales partía algo más o menos así: Sacó su reloj, era la hora precisa para tocar el timbre. ¡Pero qué sorpresa! Sabía que vendría algún día Matías, pase, pase, adelante. Mejor dejémoslo hasta ahí señor director, sólo diremos esta frase ya que después el cuento se tornaría cada vez más y más macabro hasta contando con un suceso de necrofilia. La madre de la niña está destrozada y ha puesto un millón de pesos a quién tenga información al respecto, Sabina seria una chica rubia de 20 años, de pecas, ojos café claro y debía de andar con su pijama rosado, contactarse al 5674345, es todo por hoy. Los dejamos con Wynton Marsalis, esto es: Angel eyes.

martes, 25 de enero de 2011

Mi soliloquio del fin de mi soliloquio

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Y allí estaba sentado yo. Como siempre. Prendí la tele y aparecía yo en las noticias del canal 5. El hombre es el único ser que puede aparecer en una caja y verse a sí mismo fuera de ella, a la vez, como si nada. Una horrible tragedia dejó 12 muertos de los cuales 12 de ellos éramos yo… Me deprimían todas las noticias malas, a diario moríamos alrededor de 160 en todo el planeta, y ahí es cuando me viene la sensación de culpa porque me digo a mi mismo ¿alguien debería morirse en este mundo apestado de nosotros no?... Pero ahí salgo yo nuevamente diciéndome a mí mismo que no puedo pensar así que cada yo es insustituible y toda esa basura moralista que me he vendido siempre. Luego dije por las noticias que mañana se acababa todo, no me asuste. ¿Algún día se tenía que acabar todo no? Y bueno después empecé a hablar de deportes,  mi equipo le gano a mi otro equipo, es raro sentir la victoria acompañada de la dulce derrota. Apague la televisión, ya estaba cansado de mí. Me recosté en mi cama mirando al techo pensando en lo terrible que va a ser morirme aunque sin miedo, en verdad te lo digo, era más por la cuestión de la sangre y todo eso que siempre me he dicho que sale cuando me corto con algo afilado. Me sumergí en un sueño bastante raro mientras estaba en eso. Todo mi mundo era el mismo, pero había sujetos, unos bien parecidos a mí y otros completamente diferentes, que no hacían lo que yo hacía tanto así que me entró una sensación rara, como incomoda pero vivamente sentida, como una angustia. ¿Angustia? Nunca había oído esa palabra. Me desperté y me encontré conmigo en mi cuarto. Me dije –Hola, en que andas- y me respondí que me había quedado dormido mientras pensaba en el fin de todo. –Va a ser duro ah pero algún día tenía que pasar- Me conteste. Me conté sobre el sueño que tuve, sobre mi sueño, pero resultó que yo también lo había soñado días atrás. Quedamos pensativos por un momento.  Me llame por celular y el ringtone rompió todo ese pensar. – ¿Hola que tal, nos juntamos a conversar hoy?- No, me dije, tengo visitas en la casa (me sonreí). –Vamos, no viste las noticias me muero mañana y tú con que tienes visitas, será la última vez que me vea no seas así contigo-. ¡Hey entiendo que quiero verme, pero quiero  que entiendas que yo hoy tengo visitas, una visita muy importante! Me reí de mí mismo.  – ¿Visita muy importante digo, acaso sería otro yo? porque no me imagino otra persona posible- Me dije con un tono burlesco bastante irritante. Está bien, puedo venir un rato pero sólo un rato, ¿me entiendo bien? –Perfecto voy en camino- Y al instante estaba yo tocando la puerta. – ¡Hola, que hubo! Donde esta esa visita, mi visita…- Nuestra visita dirás… -Si eso como digo- Bueno estoy en el cuarto de invitados, donde más podría estar. Así que fui a conocerla para llevarme la ingrata sorpresa de que era yo mismo. Hola, en que andas… Rayos ¿para esto me hice venir? Yo me advertí, si, si ya recuerdo… En fin quería conversarme sobre algo, resulta que hoy tuve un sueño muy raro y creo que sé a qué se debió: ¡Estoy soñando! ¡Ni yo ni mis otros yo existen! Sino que existen otros… Me mire con cara de incrédulo. ¿Otros? ¡Otros yo, estamos llenos de nosotros no te has dado cuenta! –No, me digo que hay OTROS, distintos a mí- Me paralicé y me paré, yo también hice eso y yo igual lo hice por seguirme. Me puse a pensar en cómo despertarme entonces y llegué a la conclusión que la única forma de despertarme era cayendo en el sueño más profundo, el de la muerte. Tenía un poco de pastillas para dormir en mi botequín, las suficientes como para morir por sobredosis pero no iba a poder permitirme morirme solo. Así que fui al patio de mi casa donde estaba yo y también yo y cientos de otros yo, todos con su cantidad considerable de pastillas. Las engullí todas de una y el cielo, que parecía ser azul, comenzaba a tornarse negro y a girar y a girar y a girar y a girar. Lentamente me fui cayendo en un torbellino de emociones en donde veía como yo me iba cayendo por otros torbellinos de emociones cayendo sin vida desde grandes alturas, reventándose mis cabezas por los impactos sonoros y aterradores de mis caídas hasta que el torbellino me soltó y en un santiamén me maté.

domingo, 23 de enero de 2011

¿Acaso usted esta pensando en la inmortalidad del Cangrejo?

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Más conciencia, más mortales. ¿Le temes a la muerte? Deberías agradecerle, ya que por ella temes, sonríes y vives. ¿Deseas ser inmortal? Pues olvídate de quien eres, de dónde vienes y hacia dónde quieres ir, en fin, de que tienes algún fin, ya sea teleológico como temporal y material. Olvídate hasta de olvidar. Sumérgete en la nada suprema, en la a-conciencia, para desconectarte de una vez por toda de la realidad. Pues la realidad no existe a los ojos del inmortal, un Dios no puede soñar. Date cuenta que el hombre sólo crea apariencias, las interpreta y las transforma en mascaras; actúa con ellas y (sobre) vive en este escenario logrando a ratos escaparse de sí para ser un humilde espectador, fundido en lo incomprensible, en lo barbárico, en lo ininteligible. Después de todo, somos dioses para las hormigas y como no conocemos a una hormiga filosofa nos dedicamos a matarlas. La muerte nos da la conciencia o mejor dicho, la conciencia nos da la muerte, envuelta en pañales desde que nacemos, crece a nuestro lado hasta que en el momento oportuno o inesperado para alguno, ¡Zas! De un golpe nos lleva. ¿Qué sentido tiene querer ser inmortal, si cuando lo seamos ya no podremos ser conscientes de nuestra inmortalidad? No, ya no quiero serlo, quiero ser la mierda de actor que he sido siempre de esta mierda de obra teatral, quiero ser insustituible, un infinito dentro de un cuerpo finito, una dulce contradicción. Todo se reduce a la misma aporía. La condición óntica-ontológica es la madre de todas las dictaduras. Ya no quiero respuestas, sólo quiero maravillarme con la gran pregunta que el cangrejo nunca ha concebido. 

sábado, 22 de enero de 2011

Diálogo personal

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No debo, no puedo, no quiere. No debo, no puedo, no quiere. No debo, no puedo, no quiere. Eros sigues siendo esa cosa rara de mis desvelos. Como la alegre utopía con el pesimista, como la falsa liebre con el vertiginoso galgo, como el absoluto ser con la dulce filosofía, como simplemente ella conmigo. Explícame, qué hice mal. No debo, no puedo, no quiere. Sabe bien porque digo todo esto. No existe verdad, que no tenga algo de falsedad, decía alguien por algún lugar. Amor y todo lo demás. No debo, no puedo, no quiere. Repite y repite mi súper yo sentado en su pedestal de oro. Curioso es lo prohibido, deseable es lo negado, excitante es lo incorrecto. Me niego a pensar que es por el egoísmo, no debo, no puedo, no quiere; aún teniendo muchos argumentos. “Quién tiene la autoridad para decirme lo que debo hacer”, “Quién tiene la inmortalidad para decirme lo que no puedo hacer” y  “Quién tiene su amor para decirme que no soy yo”. Ególatra como siempre me golpea en la mejilla mi orgullo. Respondí a la última interrogante nada más que con un: Él. No debo, no puedo, no quiere. No debo, no puedo, no quiere. No debo, no puedo, no me quiere. No debo, no puedo, no quiere. No debo, no puedo, no quiere. Entonces hice lo que debía hacer, todo lo que en mí dependía para verla sonreír y empecé a flotar como una pluma manejada por la brisa de la mañana, paseándome por el mismo rincón de siempre, ya que después de todo “No debo, no puedo, no quiere”. No es egoísmo la razón sino precisamente el diablillo del amor.Todos tenemos infinitas oportunidades, hasta incluso yo.


sábado, 8 de enero de 2011

Buen gusto

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Los extrañaba, tiempo que no los veía. El flaco seguía siendo igual de flaco pero ahora más alto lo que  hacía resaltar su flaqueza y Martínez ya tenía barba, te lo juro, ni yo lo podía creer. Sus correspondientes preguntas sobre el tiempo, la ausencia, sobre el olvido, nuestros olvidos, de metas y utopías, en fin, de nada importante. Se consumía el quinto cigarro cuando se me acerca el Ramirez para preguntarme por mi futura novia. Me daba un poco de lástima que me lo preguntara él, me había enterado hace unas semanas que su pareja lo había dejado con todas sus pilchas en la calle por patas negras, bueno él se la busco no más. (Risa) Bueno todavía no la encuentro, ojalá que aparezca pronto. Se sorprendió. ¿Hey pero cómo aún no? Bueno más te vale que la espera te valga la pena, quizás te estés guardando para una lindura, no como todas las otras que nos has mostrado. (Risa de incomodidad)  Ramirez que te crees si tú eres él que tiene pésimo gusto en mujeres, no yo. Destroce su orgullo en público, no se iba a rendir conmigo así. Nos miró. ¡Idiota! La... ¿Eloisa se llamaba? Sí, Eloisa, esa tenía la nariz más chueca, no me vengas a negarlo ahora po compadre. (Risa para el público pero enfadado por dentro). Me miró con esos ojos celestes, los más lindos y asesinos que he visto, en ninguna otra mujer había sido apresado por esa mirada. Ramirez se dio vuelta a molestar al flaco, maldito borracho no llevábamos ni medio litro de cerveza. Continuando con esa furtiva mirada, movió esos labios precisos pronunciando las  palabras " Tú si tienes buen gusto". Me petrifique. Valentina se me acercaba con sus ojos ardientes que me quemaban nuevamente mi corazón como antaño. Ahí volvía toda esa polvareda de emociones encontradas. A veces con tan sola una mirada basta. Maldita, estaba volviendo al vicio, el vicio de su belleza. Sus ojos me parecían decir muchas cosas que quizás yo solamente las quería oir. Nadie lo sabia en el comedor, nadie sabia mi frustrado intento de hacerme con la Vale, ella me rechazó a pesar de que le entregue mi corazón de madera y todo. Bruja. Se aprovechaba de que nadie más sabia de mi penosa declaración de amor sin resultado y frente a todo el mundo me tiraba la indirecta, el mensaje en clave que sólo yo iba a entender. "Tú si tienes buen gusto". ¿¡Ella era su prueba de mi buen gusto!? Maldigo el día en que me enamoré de ella. La extrañaba, tiempo que no sentía que tenía esperanzas. Iluso, el mismo ciclo de siempre. Y bla bla bla.