El lenguaje no lo debiésemos concebir como una imagen de algo, sino como la apariencia, según nosotros, de ese algo. ¿Pero qué sucede con todas esas palabras que no remite y precisamente su intención es no remitir a nada? Bueno si para existir conocimiento tiene que haber duda, pues para existir lenguaje debe existir lo indecible, y justamente el lenguaje versa sobre ello. Para que se defina ese prado iluminado debemos postular lo oscuro del mismo. Por lo que el sin sentido es la apariencia de aquello incognoscible o inexistente. ¿Por qué existe algo y no más bien nada? Porque la nada no existe.
Cuando asumimos que hay cuarto vacío debemos situarnos fuera del cuarto ya que si estuviésemos dentro de él ya no estaría vacío, pero al situarnos fuera de este ya perdemos toda objetividad de conocer la realidad. Lo mismo sucede con el pensamiento. Para conocer el lenguaje del perro debemos salir de nuestro mundo creado como humanos pero al salir de este ya no podemos manifestarlo desde nuestro lenguaje por lo que convierte todo el acto en una contradicción. El destino de la razón es acabar en la sin razón. La vela de Descartes, en sí misma no es vela, es y si no fuese no la pudiésemos presentárnosla a nosotros mismos bajo la apariencia de una vela. Este mundo que lo capturamos muy caótico, tratamos de resumirlo en conductas, en lineas y contornos repetitivos y evidentes pero no dejan de ser apariencias que nosotros queremos, ya sea conscientemente o inconscientemente, que sean. Si se trata de lo que no podemos hablar, es mejor quedarse callados se le imputa a un escéptico pero el punto esta en que si dejamos de hablar de ello, no solo nos olvidaremos de eso, sino que también aquello deja de aparecernos no por voluntad propia sino nuestra. Entonces la filosofía que es el estudio del saber y por ende de lo que no puede ser conocido, es un intento sin sentido desde el principio, imposible de cumplir su objetivo precisamente porque se funda en que existe la imposibilidad, dicho de otro modo, parte del supuesto de que existe la nada pero a la vez busca algo en ella. Es como si nos encontrásemos armando un enorme puzzle en donde todas las piezas son iguales de tamaño, forma y color; con la fija idea de que debe existir un orden de las piezas, o aún más simple, de que tienen que unirse para conformar algo. La triste realidad nos enseña que no hay tal cosa, que no hay una forma de armar el rompecabezas ni tampoco ninguna, que no hay buenos ni malos caminos, que no existe el bien o el mal. No hablo de relativismos, eso sería caer en lo mismo. Digo que de haber algo detrás de estas palabras el que ustedes las entiendan o no resulta irrelevante, por lo que lo que yo desee con ellas no cambian en nada la situación. La nada no existe, estoy determinando a "la nada" cualitativamente pero precisamente descartándola de la cualidad más determinante de todas, existir, develarse. El lenguaje si lo llevamos al teatro son esas mascaras, esas apariencias que se intercambian, se moldean y se relacionan. La nada no existe en el teatro así como en todo. No hay algo más allá de apariencias que ven los ojos humanos. Y gracias a que no hay algo imposible de aparentar, gracias a que todo puede ser "conocido" es que siempre existirá la duda. Gracias a la inexistencia es que existimos. No se trata de un limite sino de un contorno que es interpretable, de no haber tal contorno no podríamos distinguir ni lo mas mínimo. No existe la nada, no existe lo incognoscible... no digo con esto que todo sea conocible o que todo es. Trato de decir que cuando mencione la pregunta ¿por qué existe algo y no más bien nada? quería preguntar más hondamente ¿cómo podría existir la nada? llegando a la conclusión de que no puede haber ninguna manera por lo que llegamos a la respuesta de la primera pregunta: porque no puede no existir algo. La nada, lo único que no se encuentra determinado, puede y efectivamente debiese no existir. Y algo no puede ser nada. Siento que me contradigo ferozmente. Como dije antes, la razón sólo acaba en la sin razón. no existe un orden dado que no existe la nada. No hay una determinada posición para cada pieza del puzzle ni tampoco ninguna posición, ambas opciones son absolutas y lo absoluto no existe en la realidad. Me canse, juzgue usted.
Cuando asumimos que hay cuarto vacío debemos situarnos fuera del cuarto ya que si estuviésemos dentro de él ya no estaría vacío, pero al situarnos fuera de este ya perdemos toda objetividad de conocer la realidad. Lo mismo sucede con el pensamiento. Para conocer el lenguaje del perro debemos salir de nuestro mundo creado como humanos pero al salir de este ya no podemos manifestarlo desde nuestro lenguaje por lo que convierte todo el acto en una contradicción. El destino de la razón es acabar en la sin razón. La vela de Descartes, en sí misma no es vela, es y si no fuese no la pudiésemos presentárnosla a nosotros mismos bajo la apariencia de una vela. Este mundo que lo capturamos muy caótico, tratamos de resumirlo en conductas, en lineas y contornos repetitivos y evidentes pero no dejan de ser apariencias que nosotros queremos, ya sea conscientemente o inconscientemente, que sean. Si se trata de lo que no podemos hablar, es mejor quedarse callados se le imputa a un escéptico pero el punto esta en que si dejamos de hablar de ello, no solo nos olvidaremos de eso, sino que también aquello deja de aparecernos no por voluntad propia sino nuestra. Entonces la filosofía que es el estudio del saber y por ende de lo que no puede ser conocido, es un intento sin sentido desde el principio, imposible de cumplir su objetivo precisamente porque se funda en que existe la imposibilidad, dicho de otro modo, parte del supuesto de que existe la nada pero a la vez busca algo en ella. Es como si nos encontrásemos armando un enorme puzzle en donde todas las piezas son iguales de tamaño, forma y color; con la fija idea de que debe existir un orden de las piezas, o aún más simple, de que tienen que unirse para conformar algo. La triste realidad nos enseña que no hay tal cosa, que no hay una forma de armar el rompecabezas ni tampoco ninguna, que no hay buenos ni malos caminos, que no existe el bien o el mal. No hablo de relativismos, eso sería caer en lo mismo. Digo que de haber algo detrás de estas palabras el que ustedes las entiendan o no resulta irrelevante, por lo que lo que yo desee con ellas no cambian en nada la situación. La nada no existe, estoy determinando a "la nada" cualitativamente pero precisamente descartándola de la cualidad más determinante de todas, existir, develarse. El lenguaje si lo llevamos al teatro son esas mascaras, esas apariencias que se intercambian, se moldean y se relacionan. La nada no existe en el teatro así como en todo. No hay algo más allá de apariencias que ven los ojos humanos. Y gracias a que no hay algo imposible de aparentar, gracias a que todo puede ser "conocido" es que siempre existirá la duda. Gracias a la inexistencia es que existimos. No se trata de un limite sino de un contorno que es interpretable, de no haber tal contorno no podríamos distinguir ni lo mas mínimo. No existe la nada, no existe lo incognoscible... no digo con esto que todo sea conocible o que todo es. Trato de decir que cuando mencione la pregunta ¿por qué existe algo y no más bien nada? quería preguntar más hondamente ¿cómo podría existir la nada? llegando a la conclusión de que no puede haber ninguna manera por lo que llegamos a la respuesta de la primera pregunta: porque no puede no existir algo. La nada, lo único que no se encuentra determinado, puede y efectivamente debiese no existir. Y algo no puede ser nada. Siento que me contradigo ferozmente. Como dije antes, la razón sólo acaba en la sin razón. no existe un orden dado que no existe la nada. No hay una determinada posición para cada pieza del puzzle ni tampoco ninguna posición, ambas opciones son absolutas y lo absoluto no existe en la realidad. Me canse, juzgue usted.
0 Confutación(es):
Publicar un comentario