Él sentía que venía algo crucial en su vida; Ella, en cambio, que perdió la gran oportunidad de algo. Ninguno de los dos sabían muy bien que era ese algo, pero ambos estaban seguros que la nada misma no podía ser. No se conocían, al menos físicamente, porque probablemente estaban unidos desde los inicios del tiempo, desde la "experiencia original", desde las propias reminiscencias de Platón, desde que sus almas se unieron a esa impureza llamada cuerpo. Sin embargo, no se conocían. Él esperaba ansioso, Ella se lamentaba. Él iba a la Plaza de la Esperanza, Ella sólo rehacía su vida. Él se quedaba todas las tardes en la plaza de la Esperanza y Ella pasó por ahí un día. Él iba alerta, al acecho de ese anhelo, Ella, contrariamente, iba distraída sin un sentido. Chocaron. Él le pidió perdón cortésmente, Ella movió la cabeza diciendo "No importa señor". Él siguió su camino buscando algo, Ella avanzó, casi por inercia, sin camino alguno. Después de todo, él iba preocupado de hallar ese "algo" y ella preocupada de vivir el luto de habérselo perdido, sin saber cuando.
2 Confutación(es):
y paf! chocamos. Qué bueno que choquemos.
Saludos
Si te fijas la única oración donde no se marca la separación del Él y Ella es en el "Chocaron"; que lindo verbo para unir indisolublemente dos entes tornándolos en algo indeterminado e insondable de por sí, aunque sea por un instante tan breve como 8 letras.
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