domingo, 14 de febrero de 2010

La diferencia entre un animal, un robot y el bastardo del humano

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Las imperfecciones del ser humano tanto físicas como psicológicas son las que hacen particularmente único a cada individuo. Es decir, que la perfección, contraria a lo imperfecto, es igual a una sola perfección constante. Algo completamente obvio a la vista pero que nos rebela que dicho concepto es por definición un ente absoluto. Para nosotros que somos imperfectos, a lo largo de la historia hemos "buscado la perfección" asignándola como un todo tan infinito que corresponde al ser mismo del universo, la palabra que reúne todas las otras. Aunque fuera así, debemos lógicamente suponer entonces que lo perfecto resulta algo invariable, algo constante dentro de sí mismo. Algo que es definido y sera así por siempre. No quiero reducirme a la idea de perfección moral y histórica, sino al concepto abstracto que rige lo más alto de lo alto. Continuando estas ideas podemos entonces decir con toda ley que la perfección es lo más definido que existe. Debido a que, sin saber que y como será desde nuestros ojos, a sí mismo esta obligado a ser siempre la misma perfección. El hombre que siempre a anhelado llegar a esa idílica perfección y ahora si refiriéndonos a una falsa perfección creada por el hombre mismo, busca entonces ser invariable perdiendo su unicidad. Vemos como la sociedad, la famosa y vilipendiada cultura se llena de registros similares en todos los rincones del globo torciendo o quizás en realidad tan sólo mostrando lo verdadera cara de la humanidad que no hemos querido aceptar: El camino a la perfección elimina la unicidad de cada persona. ?¿Pero el hombre se ha preguntado tal cosa? ¿Y si la perfección en realidad fuera todo lo contrario, todas las imperfecciones que aborrecemos sean lo naturalmente perfecto? Después de todo, toda nuestra biología sea quien sea que la haya diseñado (incluso el azar si se le pudiera llamar) dan cuenta de una continua perdida de igualdad con los padres, un continuo cáos de genes donde cualquier cosa puede resultar. El ser esta tan malditamente definido que no dista mucho de nuestro mundo como siempre hemos pensado. Es cosa de ver a los robots, entiéndase por estos a simplemente objetos en serie construidos con una utilidad clara y concreta de antemano. Son perfectos entonces, abarcan todo un espectro de acciones tan claramente limitado que llega a la linea de lo que no pueden hacer. A que me refiero a esto, que un robot que cumple su función, cumple en el fondo todo el espectro de su realización. El robot no cae en practicas que no debería hacer. Es parecido a un sentido de vida, el robot tiene uno previo a el mismo, el lo cumple y punto. Es perfecto ya que concreta todo su margen de ser. Agota todas sus posibilidades de variar y siempre sencillamente hará lo que fue creado para hacer. Una lavadora no podrá contestar el teléfono por ejemplo, ni tampoco poder conectarse a Internet. Cumplirá su única función y si comienza a fallar con el tiempo no sera culpa de ella. Es decir, La perfección máxima es tan sólo ser. Ser lo que es. ¿En cambio cual es el sentido de un perro? No lo sabemos, quizás ni exista. Lo que si podemos asegurar es que un perro no podrá buscar su sentido como el hombre. No veremos a un perro con una pipa pensando por qué esta atado a una correa cuando se porta mal. Solo pensara que no volverá a hacerlo porque no es satisfactorio estar atado a la correa. El animal es como el robot fallado pero sin saberlo. Ya que quizás tenga un sentido, una meta previa al ser creado (o simplemente fue gestado por el azar) pero este mismo no es consciente de esto. No como el hombre, que desde sus inicios se pregunto de donde venía, por qué estamos aquí, quién o qué nos creo. Muchas preguntas y pocas respuestas ciertamente. Pero como decía Socrates: "A veces la pregunta es más importante que la respuesta" y verdaderamente lo es cuando notamos que somo los únicos hijos de la nada que se preguntan por la misma nada. El ser humanos puede implicar una misión previa, un objetivo de un ser superior, a lo que me refiero es que pueda que tenga un sentido de vida superior o que no lo tenga igual que el animal. Pero este si se pregunta y reflexiona entorno a esa interrogante última. Una cafetera tiene un sentido claro (dado por el creador) y lo cumple= perfecto. Un animal puede que tenga un sentido (no lo sabemos porque no lo creamos nosotros) pero no percibe o no necesita preguntarse cuál es. En cambio el hombre se lo cuestiona todo. ¿Seremos un producto fallido? Así como los robots "defectuosos" que realizan otra acción contraria a la programada. Pero resulta que aquellos robots "con errores de fábrica" son únicos en su especie, es decir, que al no ser perfectos se vuelven únicos y capaces de romper el ciclo de cumplir una función no sé si bien o para mal, supongo que esto esta fuera de aspectos éticos. Pero el hecho de rebelarse lo convierte en un simple humano para el creador, aquel que escapa del destino de los dioses en el teatro griego, que se merece las penas del infierno por osar superar a la entonces ahora supuesta "perfección". Así como esos robots "imperfectos", el hombre repta sin un sentido claro, sin un padre conocido pero sabiendo que debe estar por ahí en algún lado, abriendo paso a la suposición: cuna del pensar. Ser conscientes de lo imperfectos que somos es nuestra mayor condena y a la vez nuestra mayor particularidad.

Preguntas para el tintero serían si lo que nos creo fue o es perfecto. Yo prefiero creer en el Dios que nos ama, esta obligado a amarnos. ¿Pero en caso de que fuéramos un experimento fallido? Nosotros siendo imperfectos (siguiendo esa lógica claro) hemos creado robots "imperfectos", como otro sujeto no lo podría hacer. ¿Los defectos son efectivamente defectos? ¿El rebelarse a nuestro sentido, el negarse a realizarlo y poder hacer otras acciones que no estaba predispuestas a él es un acto de imperfección? Yo creo que no, todo lo contrario, el propio hecho de poder la cafetera decidir un día ¡basta no serviré cafés nunca más y ahora encontrare la forma de ser una estufa! ¿No es un acto de esa verdadera perfección, de verdadera autopoiesis? ¿Cuando el humano sale del supuesto mundo en que debería estar y realiza una actitud completamente ilógica y dañina para el mismo (como amar muchas veces), no esta liberándose de ser un objeto cualquiera? Es allá adonde debemos ir, no a un mundo cada vez más similar, sino uno donde sea diverso y multicolor, uno donde la decisión no pase por lo preconcebido sino que sea más fuerte que el propio creador, destino o azar. Estamos bien conscientes que venimos de alguien o de algo, el cual quizás nunca conoceremos pero no por eso caminaremos en busca de que habrá querido ese creador de nosotros. Seamos humanos, destruyamos la creación, no con odio e inconsciencia, sino con ganas de ser originales y creativos. Quizás por irónico que sea, fuimos creados para desobedecer nuestra creación. Sea el motivo que sea, encontremos el propio en cada día.

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