viernes, 23 de diciembre de 2016

Regurgitación de un pasado presente

0

Escribo mareado estas palabras, pero hacía tiempo que no sentía más helada mi frente. Vuelvo a escribir por ese malestar constante en mi vida. Ese sentimiento de incomodidad ante la existencia. Esa nausea de la que escribía Sartre. Nausea no de no entender, sino de precisamente todo lo contrario. Ese mareo de entenderlo todo. De que todo tenga explicación y a la vez nada tenga sentido. Todo se me hace entendible, inclusive lo inentendible que a veces resulta ella. La vida vive en su muerte. El árbol germina al marchitarse. El humano se hace en lo no-humano, en lo animalesco, en lo sádico.
Toda esa historia, toda esa concatenación de eventos, sin ningún final, sin ningún principio conocido, o que simplemente nos negamos a conocer. Todo el vacío, todo el silencio, todo el sueño... me produce esta nausea, este ahogo, este mareo sin mar. Algunos dicen que cuando te emborrachas, actúas como tu verdadero ser, quizás por eso se dice coloquialmente "te curaste". Pues bien, yo siempre que me curaba, vomitaba. Tripas, carnes, arroces, pastas... Todo devenía en vomito luego de curarme. ¿Acaso vomitaba para curarme? Quizás el vomito se curaba de mi. Su existencia era para ser regurgitado, así como mi habitar este mundo.
De la misma manera, hoy vomito estas palabras. Más bien, hoy me vomitan a mi mismo. Yo era el malestar que les impedia cumplir su misión de salir de mi boca, de mis dedos, de mis tecnologías. Yo soy un instrumento, instrumento del sin sentido.

miércoles, 8 de abril de 2015

Mucho río sobre el puente

0

Erase un primerizo estudiante de sociología, un idealista que creía que podía explicar el mundo entero, que podía hablar de todo y que toda su crítica tenía no solo peso, sino que validez interna per se. La verdad estaba garantizada para él por la onda intelectualoide y la verborrea, a tal punto que para él no eran más que el semblante del intelectual orgánico y la imposibilidad de contener esa pluma inspirada en nociones vagas pero intuidas reflexivamente. Pero no era  sino un muchacho raquítico, débil y quejumbroso. Ese novato había alejado todo de sí. Todo le permitía ser medianamente cuerdo. Primero fue su polola, que sin razón alguna congeló en el freezer de un día a otro. Luego fue a su familia o lo que quedaba de ella. Después fue el turno de sus amigos, que en su libre enfermedad no hacían más que recordarle la nostalgia de andar enfermo por la vida. Posteriormente se fue alejando de sí mismo, de su cuerpo, de sus manos, de sus oídos, de sus tecnologías. Caminaba en un espiral hacia la cama, su leal protectora. Desde la cama podía dormir dentro del sueño en que vivía. Se le incrustó una idea: que su vida era un sueño y que los sueños, sueños son, frase que repetía hasta por la boca. En la cama podía encontrar validez a su teoría, ella lo escuchaba y lo cobijaba en su soledad. Se enamoró de una mala mujer que hacía verosimil cualquier salfatismo de un eterno retorno. Yo era su salida de escape, su EXit. Pero ni yo lo pude contener. Cada día llegaba con cosas más tristes, que se daba asco a si mismo, que nunca iba a poder ser lo que queria. Que todo era falso y verdadero, que ya no había misterio alguno como para seguir preguntando, que todo era sueño, puras cosas que me daban sueño. Pura filosofía barata y zapatos de goma. En verdad comenzaba a temer lo peor, hasta me daba miedo que nos hiciera algo en algún arranque a lo gringo. Pero aún no se alejaba de todo. Debía divorciarse de su cama, de sus días acostado con las luces apagadas. Y se fue. No porque sea rico irse, sino para escuchar el "¿te fuiste?" de rigor. Quería ver si su existencia era tan leve como para no dejar ni siquiera un vacío en los demás. Pero lo recordaron. ¡Lo recordábamos! solo que el no nos veía en una suerte de ironía entre actor y personaje. Tenía que irse completamente para darse cuenta que nunca se había ido, que seguía anclado a ellos. Al volver con el rabo entre las piernas y ver que nada había cambiado, se desilucionó ciertamente. Pero luego comprendió, que nunca se fue realmente, que todo iba a seguir normalmente. Pues los fantasmas que el veía, que oía y lo atormentaban, sólo existían para él. Su peso tenía existencia. Y su existencia era significativa para otros y precisamente por ello todo iba a seguir siendo igual a pesar de haberse ido. Cuan soberbio y ególatra fue al pensar que todo tenía que cambiar por él. Cuan soberbio y ególatra fue al hacerse un blog y publicar cuanta divagación se le cruzaba. Cuan solipsista fue al creer que podía confutar y confutarse desde el sueño. Cómo en todo lunático, el problema no era que no fuera inverosimil su relato, sino que era demasiado creíble para ser verdad. Cuan poco humilde fue al pedir humildad al resto. Cuan poco despierto fue como para darse cuenta que nunca supo qué cresta era el ser. Después de todo, era un tipo débil, vanidoso, flojo, pero con un blabla y una creatividad tal que lo llevaron a olvidar su propio ser. Nuestras más grandes virtudes son nuestra condena. Nuestros defectos, en cambio, son los que finalmente nos salvan .

jueves, 17 de enero de 2013

Comprender lo incomprensible

0

Y sí, me patió. Oh loco no tenia ni idea. Si tenía idea pero no de ese subgenero de las ideas ideosas, sino de la familia de las ideaphobias. Bueno que se le va hacer si igual hace rato que ya no funcionaba la cosa, la res, la The real thing, la sustancia, el asunto, el artefacto, el leit motiv, la burocracia, el Estado, la res. No iba a ninguna parte en verdad. Pero por qué tiene que ir todo a alguna parte. No, eso no le dije, porque iba a empezar algo sin retorno, algo que tampoco iría hacia algún lado. Pero bueno tranquilo compadre, cuántas veces ya han terminado, que te apuesto que en un par de semanas van a volver. No hueon si ahora va en serio y si me lo pidiera yo cacho que le diría que no, como le diría ¡No! a la homofobia de los homosexuales, si a la heterofobia de los androgenos. ¿Me estay pescando mi amor? Eh sí, sorry que estaba pensando en algo, pensaba en como sería consolar a un amigo que acabase de ser pateado y la verdad es que creo que daría pena. Si, en realidad nunca hai tenido mucho tacto con las palabras, las escribes mal, las orinas y luego las olfateas mal. Me acorde de esa vez cuando tomaste unas palabras en inglés y las usaste como si fueran una especie de teclado o metalófono, que mierda.  Sí, en verdad qué mierda (risas falsas). Pero igual a veces me tiro sus frases románticas, que te hacis, digo un par de versos y te dejo loca. Tus rubi de labios, tus ángeles de ojos, tus pecas de estrellas y tu sofá de libro. Uf sí, realmente loca. Era una loca viejo, filo no más con la mina. Filo de navaja, filo de serrucho, filo de hoja de papel con la mina. Pero es que, puta, tu cachai lo importante que es para mi la flaca. Calculando con mis vidas pasadas incluidas, llevamos mil seiscientos treinta y cuatro mili segundos. Si, pero si te dió el filo de la nada, filo. Pero si nada puede venir de la nada, ni siquiera un filo. Todo es por algo, todo tiene que tener algún sentido, todo es razonable, todo es real. Si claro, entonces por qué lo más real es lo irreal, lo irracional, el sin sentido, la falta de algo, la injusticia, la patada en la guata de la mano de ese ser que amas. Bueno loco, no te pongas normal. Precisamente por la ausencia de sentido es que todo esto puede llegar a tener algún sentido. Por Dios que serias malo para consolar, los hombres son todos iguales. Y las mujeres repiten los mismos cliches. Y los hombres repiten, las mujeres repiten, los herma repiten, los hetero, los homo, los hipo, los hupa,  todos repiten más de lo mismo, envasados en paquetes distintos pero al fin y al cabo igual son de la misma marca. ¿Marca? y qué diablos sabes tu cuál es mi código de barras. Sí, en realidad nada. Si sabía pero mejor disimular en nuestros días. Tranquilo. Después de la tormenta sale el sol. Vomité y luego le dije: a mi no me vengas con esa mierda barata. Todo esto es un eterno retorno en que después de la tormenta se comienza a formar otra tormenta a varios kilomentros más simplemente, lo complejo es sólo un residuo ante la desesperación de la razón por abarcarlo todo, todo es tormenta dentro de un mar tormentoso que flota en una de las tantas olas de una gran tormenta universal, todo es tormenta así y nada es tormenta "asa", mi tormenta eres tú... Afuera de la caverna no hay ningún sol, sino otra caverna más grande, más pequeña, y así sucesivamente,  el único sol es aquel invisible que divide todo, aquel vacío que queda entre cada muñeca rusa, entre cada átomo que compone algo mayor. Y nosotros, nosotros solamente somos unas hormigas, un insecto en medio de la inmensa nada repetitiva. Pero que se hace enorme no en tamaño, sino en conocimiento cuando la hormiga se da cuenta de que justamente es pequeña en tamaño, es leve, insignificante, efímera y "emifera", de que existe una lógica ilógica, un sin sentido eterno pero que continua con un determinado sentido, el sin sentido valga la redundancia. Gracias, necesitaba escuchar algo así amigo. Ah, mejor para mi cielo,  nadie te diría algo así después de hablar de esa forma. Mejor deja de pensar y dejemos que el amor nos haga nosotros. Y todos repiten, repiten y repiten.

jueves, 6 de septiembre de 2012

¿Por qué deseamos que exista algo (más) y no más bien asumo la posibilidad del solipsismo?

0

Esto, esto es un conjunto Vacío
[  ]
Y esto es un conjunto que encierra todo lo demás...

domingo, 29 de julio de 2012

“Today, too, I experienced something i hope to understand in a few days”

0



(...)

No se si sea bueno o malo tener esa esperanza del entendimiento, es más bien como "saludable" o "útil" si lo quieres de ese modo como a lo Pascal. Es como Dios, estar despierto, vivir, etc. Y realmente es angustiante, nauseabundo, fatalista, o como quiera un filosofo llamarle a esa sensación que se te genera al develar el fin mezquino que hay detrás de esa esperanza. Es mejor creer en Dios que no creer en el, es mejor creer que estoy despierto que creer que estoy soñando, es mejor vivir creyendo estar vivo que andar muerto en vida, no sé, en el caso de que no existiese, de que fuese un sueño, de que si muerto estuvieras, no perderías nada, es más "sano" dicen, te felicitan y te dan una estrellita por pensar así... pero cuando lo decimos, al decirlo con esas palabras, me resulta casi que enfermante. Mejor creer que hay un otro con el que me puedo comunicar que no creerlo ¿por qué? "bueno porque no creer en ello es más angustiante aún"... ¿Pero realmente habrá una diferencia entre el revelado placebo y la aparente nada? La primera, cuando se manifiesta como tal, no arregla en nada a la segunda, sólo es un ornamento, una mentira piadosa, irónicamente, una mentira "entendible" pero que se torna en un sabor amargo, en un saberse estúpido, en un necesitado de algo, en un utópico inclusive. El cortometraje me deja esa sensación al menos, de un completo no entender el por qué, qué cresta intentaba decirse, qué simbolizaba cada imagen, cada secuencia. ¿Acaso simplemente era una parodia a un programa del National Geographic que en vez de estudiar a los animales salvajes, en sus hábitats naturales cazando sus presas en Slow Motion, en este se estudiaba al hombre, al hombre perfecto arreglando su corbata o quizás no? Y la duda punzante. Hasta el final claro... cuando se repite la frase en un eterno circulo. No obstante, paradójicamente, lo que llega a entender uno del cortometraje, al igual que el personaje con su vida, es la esperanza de alguna vez entenderlo... lo que entendemos por humano perfecto no es más que ese deseo por entenderse a sí mismo y toda esa vaina ontico-ontológica pero que no dice nada del hombre, sólo resulta ser un trabalenguas de los profesionales de la filosofía: el espectador cree haber entendido el mensaje de que el hombre espera entender alguna vez en su intenta de especializarse aun más. Llega a ser autoritario si se quiere, se zanja por "entendimiento" el que todos esperamos "entendernos" luego de unos días, pero basta preguntarnos por qué eso, salirse de lo obvio, como para parecernos un placebo ese ojalá entendernos. Incluso el "ojalá haya respuesta" no es una respuesta, es más bien una necesidad auto impuesta, un deseo oculto -que como todo buen deseo, remite a  una carencia. Quizás esa es la angustia, el que a pesar de que el director al repetir la frase al final, dándole con ello un sentido al cortometraje, de igual forma se nos manifiesta como una aparente lógica que no proviene sino de nosotros mismos, lo que tiene evidente sentido ahora se nos manifiesta como un "se me hace sentido a mi". Anda a saber uno que quiso decirnos… la idea de que el creador, el artista, el cineasta, el escritor, yo mismo, Dios y tantos otros personajes que se situan de un modo aparentemente real ahí detrás de algo, quieriendo decir algo que podemos "recibir" o "entender", es una quimera. Si de algo se fundamenta todo es que no nos podemos dar a entender, no podemos nunca atravesar ni claramente fisica ni simbólicamnete la barrera de la alteridad a tal grado que ni siquiera podemos establecer con certeza tal distinción entre ese yo y tú... y volvemos al solipsismo. ¡No! Por favor no, nos decimos a nosotros mismos, nos da pavor ese cuestionar de raiz, lo encontramos inservible ¡Pues como no lo va a ser si es la contraposición radical a cualquier mera ocupación de la vida cotidiana! ¡Y quiera la verdad revelar el gran daño que le hace Husserl y toda la tradición posterior al llamarle por natural a esa actitud cotidiana! Se presta a confusiones tal concepto al asumir que es intrínsico del hombre el vivir atemáticamente, como si pudiéramos distinguir lo natural en el hombre. Pero mejor no detenernos ahí, creamos por necesario y natural ello, hablemos de lo obvio, total, es lo obvio. Situemos la derrota ante la duda del solipsismo como lo propio del hombre en vez de enfrentarla. Mejor conformémonos con lo que hay, una ilusión de la cual podemos seguir ilusionándonos, una viñeta cerrada en la que podemos seguir apareciendo, una jaula de hierro si se quiere que nos limita pero que nos protege de la duda, una sensación de algo diferente a mi que me hace sentirlo, pensemos mejor que si existe un otro que puedo entender. ¿Por qué terminar por el placebo, la esperanza, el calmante? Supongo porque me permite "acabar" este mamotreto de reflexiones vagas y "dormir"... Después de todo, como ya he dicho en otras ocasiones, pensamos para no pensar más.

domingo, 10 de junio de 2012

Divagaciones desde la viñeta

0


¿El sujeto sin darse cuenta terminó encerrándose a si mismo en las estructuras que inventó o siempre lo estuvo sólo que no lo quería notar usando al idealismo como artimaña para negar toda dependencia con lo material y lo mundano o simplemente el hombre quiso y ha querido desde siempre sentirse así de constreñido (así de real) para desde allí volver a desear su libertad (su solipsismo irreal) en una eterna dialéctica sin sentido? Bla, bla, bla...


...

¿Encontraría a la Sociedad? ¿Y si mejor intentamos comprenderla desde lo a-social? Anda a saber tú si terminamos por encontrarnos con ella de chiripazo, en algún café, en alguna plaza, en algún solipsismo. Quizás nunca anduvimos buscándola, quizás nunca lo quisimos hacer, quizás  sabíamos que siempre andábamos para encontrarnos sencillamente. "Así, paradójicamente, el colmo de la soledad conducía al colmo del gregarismo, a la gran ilusión de la compañía ajena, al hombre solo en la sala de los espejos y ecos" (Julio Cortázar). Después de todo, Soledad y Sociedad empiezan y terminan de la misma forma.